Miguel Ángel Pierri seguirá detenido luego de ser imputado por encubrimiento agravado, ya que habría instigado a Ezequiel, uno de los menores que acusaban a Julio César Grassi de corrupción de menores, a que cambiara su testimonio. Según el abogado defensor, Alfredo Sobrino, Pierri no prestó declaración porque esperará que la defensa evalúe todas las pruebas que se presentaron en su contra, y aclaró que no está imputado por prevaricato, tal como anunciaron algunos medios, sino que la justicia lo citó para declarar únicamente por encubrimiento agravado. Pierri fue detenido ayer mientras que la justicia ordenó indagar a Ricardo Oyama y María Cristina Landolfi, jueces de menores de Morón y a Carlos Enríquez, secretario de uno de esos juzgados. También el juez Alfredo Meade ordenó allanar su casa y su estudio por instigar a Ezequiel a que cambiara su testimonio, mientras que le reprocharían que al mismo tiempo que era defensor del sacerdote se constituyera como representante de la madre del joven. Por otro lado, Pierri no lograría la excarcelación por tener una condena de dos años y medio de prisión en suspenso por tentativa de extorsión, según informó el fiscal Nieva Woodgate. La situación del abogado complica aún más el futuro de Grassi, después que el pasado 8 de mayo la Sala I de la Cámara Penal de Apelaciones de Morón confirmó el procesamiento del sacerdote por presunto abuso sexual y corrupción de menores, que estaban bajo su cuidado en la Fundación Felices los Niños, y ratificó las restricciones al padre para ingresar a ese centro. Los camaristas Mario Moldes y Fermin Parera avalaron el fallo contra Grassi que el 21 de noviembre de 2002 en primera instancia había dictado la jueza de garantías de Morón Mónica López Osornio, quien lo procesó pero dispuso que saliera de su lugar de detención y quedara en libertad vigilada. Según el abogado Juan Pablo Gallego, representante de uno de los menores afectados, "si la defensa no vuelve a apelar ahora nos encaminamos al juicio oral" de Grassi y estimó que el sacerdote "allí podría ser condenado hasta con pena de 25 años de prisión". Grassi fue detenido el 24 de octubre de 2002 por supuesto abuso deshonesto y corrupción de menores a los que debía proteger, luego que un informe de Telenoche Investiga difundiera el testimonio de algunas de las supuestas víctimas.









