CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Lobsang Sangay, de 43 años y graduado en derecho internacional en la Universidad de Harvard, se convertirá en el próximo primer ministro del gobierno de los tibetanos en el exilio, anunciaron hoy portavoces de la comunidad.
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Lobsang Sangay, reemplazante del Dalái Lama
El jurista de 43 años, formado y con residencia en USA, se convirtió en el nuevo líder del Tíbet en el exilio para negociar la independencia de la región anexionada a China. USA y China hablan acerca de derechos humanos (pero no se escuchan).
27 de abril de 2011 - 08:25
La tarea del nuevo primer ministro del Gobierno tibetano en el exilio no es fácil: imponer su perfil político y negociador para buscar el reconocimiento internacional y la autonomía de Tíbet respecto de China que en los últimos años ha sido encarnado por el Dalai Lama.
Este experto jurista internacional ha obtenido el 55% de los sufragios para asumir el puesto de "primer ministro" del Gobierno tibetano en el exilio frente a los otros candidatos: Tenzing Tethong (un antiguo representante del Dalai Lama en Washington), que ha obtenido el 37,4% de los votos, según informa la agencia francesa de noticias AFP.
Miles de tibetanos de todo el mundo votaron en las elecciones para "kalon tripa" o primer ministro y para elegir un parlamento de 43 miembros el pasado 20 de marzo. La medida se produjo días después de que el líder espiritual de los tibetanos, el Dalai Lama, anunciara que se retiraba como dirigente político de su pueblo.
Los candidatos a la jefatura de gobierno eran tres, y Sangay obtuvo el 55% de los votos, según los datos de los funcionarios electorales en Dharamsala, India, sede del gobierno y el parlamento en el exilio.
Sangay es experto en derecho internacional y especialista en la realidad social, política e histórica del Tíbet, una región que China se anexionó hace 61 años impidiendo cualquier posibilidad de erigirse como un estado propio e independiente tal y como reclaman los tibetanos, seguidores de la filosofía de vida budista.
El nuevo sucesor del Dalai Lama nació hace 43 años en un campamento de refugiados de la India. Es licenciado en Derecho por la Universidad estadounidense de Havard. Cuando era estudiante en Nueva Delhi, lideró el Congreso de la Juventud Tibetana, que reclamaba la independencia total. Durante su estancia en Harvard, colaboró con estudiantes chinos e incluso organizó dos encuentros de estos con el Dalai Lama.
Así, ya en el pasado, el nuevo primer ministro había mostrado sus posiciones independentistas y había anunciado su intención de ir más allá de la política de "vía intermedia" llevada a cabo por el Dalai Lama, más proclive a la negociación con China para la obtención de la autonomía del Tíbet.
Sangay reside actualmente en USA, pero el nuevo cargo le obligará a desplazarse a Dharamsala, sede del gobierno en el exilio.
Tanto el Dalái Lama, quién seguirá siendo el líder espiritual, como los miembros de las instituciones tibetanas en el exilio viven en la localidad himaláyica de Dharamsala, en la que se refugió el líder espiritual budista tras la fallida revuelta tibetana de 1959 contra China.
Cabe recordar que China ha ejercido en las últimas décadas una férrea presión internacional para evitar que el gobierno tibetano en el exilio y el líder espiritual del pueblo tibetano, el Dalai Lama, ambos instalados en la ciudad india de Dharamsala, puedan reivindicar en Tíbet o en China la independencia del Tíbet.
Sin embargo, el Dalai Lama -de 75 años de edad- ha encarnado en los últimos 60 años la doble función de guía budista para los tibetanos de todo el mundo y de líder político que ha viajado por todo el mundo para reclamar el reconocimiento de Tíbet como estado libre, que China desconoce.
El pasado mes de marzo el propio Dalai Lama anunció que dejaría de representar la imagen política del gobierno tibetano en el exilio para centrarse en asumir su papel de espiritual.
Ahora, Sangay tendrá que asumir este papel negociador tanto con China como con la comunidad internacional y será la imagen en favor de la independencia del Tíbet.
La anexión del Tíbet por parte de China tras bombardear la residencia del Dalai Lama y numerosos edificios oficiales de Lhasa -la capital tibetana-, firmada en 1951 tras 8 meses de ocupación por el ejército chino, es para la mayoría de los tibetanos una fecha trágica.
El Tibet es una de las regiones más pobres del país con un ingreso per cápita que no llega a la mitad del nacional.
Pero el gobierno chino aprovechó el aniversario para destacar lo que llama una "liberación pacífica en la que llevó a Tibet de la oscuridad a la luz, del atraso al progreso", argumentando que la esperanza de vida desde 1951 aumentó de los 36 a los 65 años.
El Tibet era parte del Imperio Mongol desde el siglo XIII y siempre mantuvo relaciones con los emperadores chinos. En 1950 fue ocupado por tropas chinas y, 8 meses más tarde, se firmó el acuerdo de anexión.
Según el Dalai Lama, el tratado es inválido por que fue "forzado sobre un gobierno desamparado que no quería hacerlo".
En 1959, el Dalai Lama tuvo que salir del Tibet tras un intento fallido de rebelión contra el gobierno chino.
En la actualidad, la alta inmigración de chinos de la etnia Han está acabando con la cultura autóctona de la región.
El gobierno tibetano en el exilio no está reconocido por ningún país del mundo.
China y USA hablan derechos humanos
En tema relacionado, China y USA iniciaron este miércoles (27/04) 2 días de conversaciones sobre derechos humanos en medio de una intensificación de la represión del gobierno chino contra representantes de la oposición.
La embajada estadounidense dijo que el Diálogo sobre Derechos Humanos entre USA y China se concentrará sobre el estado de derecho, libertades civiles, derechos laborales y de las minorías.
La campaña de Beijing contra los críticos del gobierno y los abogados de los activistas han desanimado a grupos defensores de derechos humanos en el extranjero, llevándolos a cuestionar el valor del diálogo diplomático con China. El caso del artista Ai Weiwei es ya parangón de estos tiempos.
La de Weiwei es la detención de mayor repercusión desde que el régimen reforzó en febrero su represión política, a raíz de llamadas anónimas a emular las revoluciones árabes, que ha ocasionado la detención de decenas de activistas, abogados de derechos humanos, artistas e intelectuales en el país asiático.
Las conversaciones en Beijing son encabezadas por Michael Posner, subsecretario de Estado norteamericano para la democracia, derechos humanos y laborales, y Chen Xu, director general de organizaciones internacionales y de conferencia del ministerio de relaciones exteriores de China.
"Nos oponemos a que cualquier país interfiera en los asuntos internos de China bajo el pretexto de los derechos humanos", subrayó el portavoz chino.
"China está dispuesta a celebrar diálogos con las partes relevantes sobre la base de la igualdad y el respeto mutuos para buscar el progreso y el desarrollo comunes", añadió el portavoz.
El Departamento de Estado norteamericano dijo la semana pasada que las conversaciones se enfocarán en la represión china de la disidencia, el estado de derecho, las libertades de religión y expresión, y los derechos laborales y de las minorías.
Beijing ha acusado a Washington de sermonear a otros gobiernos con hipocresía sobre los derechos, cuando tiene tantos problemas propios como una delincuencia elevada, personas sin hogar y discriminación racial, además del asesinato de civiles y otros abusos que cometen las tropas estadounidenses en el extranjero.
El gobierno chino aseguró hoy que no tiene miedo de la mala imagen que da al mundo transcurridas tres semanas de la detención del artista disidente Ai Weiwei, sin mediar la detención formal que la ley local exige, y que según Pekín está siendo investigado por supuestos delitos económicos.
El nuevo sucesor del Dalai Lama nació hace 43 años en un campamento de refugiados de la India. Es licenciado en Derecho por la Universidad estadounidense de Havard. Cuando era estudiante en Nueva Delhi, lideró el Congreso de la Juventud Tibetana, que reclamaba la independencia total. Durante su estancia en Harvard, colaboró con estudiantes chinos e incluso organizó dos encuentros de estos con el Dalai Lama.
Así, ya en el pasado, el nuevo primer ministro había mostrado sus posiciones independentistas y había anunciado su intención de ir más allá de la política de "vía intermedia" llevada a cabo por el Dalai Lama, más proclive a la negociación con China para la obtención de la autonomía del Tíbet.
Sangay reside actualmente en USA, pero el nuevo cargo le obligará a desplazarse a Dharamsala, sede del gobierno en el exilio.
Tanto el Dalái Lama, quién seguirá siendo el líder espiritual, como los miembros de las instituciones tibetanas en el exilio viven en la localidad himaláyica de Dharamsala, en la que se refugió el líder espiritual budista tras la fallida revuelta tibetana de 1959 contra China.
Cabe recordar que China ha ejercido en las últimas décadas una férrea presión internacional para evitar que el gobierno tibetano en el exilio y el líder espiritual del pueblo tibetano, el Dalai Lama, ambos instalados en la ciudad india de Dharamsala, puedan reivindicar en Tíbet o en China la independencia del Tíbet.
Sin embargo, el Dalai Lama -de 75 años de edad- ha encarnado en los últimos 60 años la doble función de guía budista para los tibetanos de todo el mundo y de líder político que ha viajado por todo el mundo para reclamar el reconocimiento de Tíbet como estado libre, que China desconoce.
El pasado mes de marzo el propio Dalai Lama anunció que dejaría de representar la imagen política del gobierno tibetano en el exilio para centrarse en asumir su papel de espiritual.
Ahora, Sangay tendrá que asumir este papel negociador tanto con China como con la comunidad internacional y será la imagen en favor de la independencia del Tíbet.
La anexión del Tíbet por parte de China tras bombardear la residencia del Dalai Lama y numerosos edificios oficiales de Lhasa -la capital tibetana-, firmada en 1951 tras 8 meses de ocupación por el ejército chino, es para la mayoría de los tibetanos una fecha trágica.
El Tibet es una de las regiones más pobres del país con un ingreso per cápita que no llega a la mitad del nacional.
Pero el gobierno chino aprovechó el aniversario para destacar lo que llama una "liberación pacífica en la que llevó a Tibet de la oscuridad a la luz, del atraso al progreso", argumentando que la esperanza de vida desde 1951 aumentó de los 36 a los 65 años.
El Tibet era parte del Imperio Mongol desde el siglo XIII y siempre mantuvo relaciones con los emperadores chinos. En 1950 fue ocupado por tropas chinas y, 8 meses más tarde, se firmó el acuerdo de anexión.
Según el Dalai Lama, el tratado es inválido por que fue "forzado sobre un gobierno desamparado que no quería hacerlo".
En 1959, el Dalai Lama tuvo que salir del Tibet tras un intento fallido de rebelión contra el gobierno chino.
En la actualidad, la alta inmigración de chinos de la etnia Han está acabando con la cultura autóctona de la región.
El gobierno tibetano en el exilio no está reconocido por ningún país del mundo.
China y USA hablan derechos humanos
En tema relacionado, China y USA iniciaron este miércoles (27/04) 2 días de conversaciones sobre derechos humanos en medio de una intensificación de la represión del gobierno chino contra representantes de la oposición.
La embajada estadounidense dijo que el Diálogo sobre Derechos Humanos entre USA y China se concentrará sobre el estado de derecho, libertades civiles, derechos laborales y de las minorías.
La campaña de Beijing contra los críticos del gobierno y los abogados de los activistas han desanimado a grupos defensores de derechos humanos en el extranjero, llevándolos a cuestionar el valor del diálogo diplomático con China. El caso del artista Ai Weiwei es ya parangón de estos tiempos.
La de Weiwei es la detención de mayor repercusión desde que el régimen reforzó en febrero su represión política, a raíz de llamadas anónimas a emular las revoluciones árabes, que ha ocasionado la detención de decenas de activistas, abogados de derechos humanos, artistas e intelectuales en el país asiático.
Las conversaciones en Beijing son encabezadas por Michael Posner, subsecretario de Estado norteamericano para la democracia, derechos humanos y laborales, y Chen Xu, director general de organizaciones internacionales y de conferencia del ministerio de relaciones exteriores de China.
"Nos oponemos a que cualquier país interfiera en los asuntos internos de China bajo el pretexto de los derechos humanos", subrayó el portavoz chino.
"China está dispuesta a celebrar diálogos con las partes relevantes sobre la base de la igualdad y el respeto mutuos para buscar el progreso y el desarrollo comunes", añadió el portavoz.
El Departamento de Estado norteamericano dijo la semana pasada que las conversaciones se enfocarán en la represión china de la disidencia, el estado de derecho, las libertades de religión y expresión, y los derechos laborales y de las minorías.
Beijing ha acusado a Washington de sermonear a otros gobiernos con hipocresía sobre los derechos, cuando tiene tantos problemas propios como una delincuencia elevada, personas sin hogar y discriminación racial, además del asesinato de civiles y otros abusos que cometen las tropas estadounidenses en el extranjero.
El gobierno chino aseguró hoy que no tiene miedo de la mala imagen que da al mundo transcurridas tres semanas de la detención del artista disidente Ai Weiwei, sin mediar la detención formal que la ley local exige, y que según Pekín está siendo investigado por supuestos delitos económicos.







