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Hugo y Evo en la mira: Los acusan de boicotear la cumbre del cambio climático en Copenhague

La ministra española de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, cree que "una defensa de sus recursos naturales" fue el motivo por el que los que Hugo Chávez no apoyó el texto final. También lo incluyó al presidente boliviano. "Simplemente tenemos que conocer un poquito los escenarios económicos de cada país para saber en qué estaba pensando cada uno de ellos. Esto tiene nombre y apellidos: petróleo y gas", afirma Espinosa en una entrevista que publica hoy el diario Público. Además, Alemania e Inglaterra acusaron a China de bloquear el acuerdo en Copenhague.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - La titular de Medio Ambiente española, Elena Espinosa, que participó en la Cumbre de la ONU sobre el Cambio Climático celebrada en la capital danesa del 7 al 18 de diciembre, responsabiliza del fracaso de la convocatoria a China e India, "que no querían un acuerdo vinculante", y a Venezuela, Bolivia y Cuba, "que planteaban el inmovilismo absoluto". En la entrevista publicada hoy, Espinosa considera que los líderes de Bolivia y Venezuela "quizá pensaron que sus expectativas de crecimiento económico se verían mermadas con un acuerdo de reducción de emisiones", visión que la titular de Medio Ambiente reconoce no compartir, pero sí respetar. Ante la pregunta de por qué creía que Hugo Chávez y Evo Morales torpedearon el acuerdo, la ministra respondió que quizá se debiera a "una defensa de sus recursos naturales" La ministra española comenta que el documento final de Copenhague "no es un acuerdo ambicioso ni vinculante" y que obliga a "un año de trabajo" hasta la cumbre de México, que se celebrará en noviembre de 2010 y que será la primera cita oficial para cerrar un pacto global obligatorio que sustituya al Protocolo de Kioto en 2013. Respecto al papel desempeñado en Copenhague por el presidente de los USA, Barack Obama, Espinosa declara que "su actitud sí fue constructiva para ayudar a la UE" y recuerda que el país norteamericano "no quiso estar en el Protocolo de Kioto y hasta hace poco había un negacionismo del cambio climático". Cuando las negociaciones terminaron en Copenhague, muchos países estaban muy descontentos con los resultados, puesto que la balanza se había inclinado a favor de los países más contaminantes. La cuestión que más preocupaba a todos los participantes era la obligación financiera, que finalmente no fue fijada en el así llamado "Acuerdo de Copenhague". En particular, el ministro británico de Medio Ambiente, Ed Miliband, acusó a China, en un artículo para el diario The Guardian, de intentar "secuestrar el encuentro". Un periodista de este diario británico afirmaba en otro artículo que él mismo fue testigo de cómo China echaba por tierra las negociaciones, y de cómo humillaba intencionalmente a Obama, insistiendo en un acuerdo nefasto para que todos salieran de allí con las manos vacías. Por otro lado, el periódico británico The Independent cita a un presidente de un país europeo presente en aquel debate a puertas cerradas para los medios de comunicación, que tuvo lugar el viernes el 18 de diciembre. Según él, si no hubiera habido representantes del Partido Comunista Chino en la habitación, el acuerdo podría haberse logrado, y cada parte habría quedado satisfecha con el resultado. China insistía en que su reducción de las emisiones de gases para el año 2050 fuera de un 50%, mientras que los países desarrollados defendían un 80%. "Ellos [los chinos] piensan que hasta 2050 no se convertirán en un país desarrollado, por lo tanto no quieren limitar su crecimiento", cuenta la fuente. El funcionario europeo señaló que "Beijing no piensa ser menos influyente, y si esta es su estrategia entonces tendremos un problema". El representante chino durante las negociaciones se negó a hacer ningún comentario sobre el acuerdo aprobado, pero dijo a los periodistas que todas las partes debían sentirse satisfechas. El "Acuerdo de Copenhague" afirma que los representantes de los países desarrollados y en vías de desarrollo acordaron el límite hasta donde sería necesario reducir las emisiones de gases, sin especificar cifras concretas, para detener el aumento de temperatura en 2 grados centígrados, y un sistema para supervisar su cumplimiento. Al mismo tiempo, los países desarrollados se comprometieron a destinar 100.000 millones de dólares a los países en vías de desarrollo hasta el año 2020, para luchar contra el cambio climático, pero no se especifica cuánto destinará cada país. José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, describió la decisión de esta manera: "Es mejor que nada. Pero, por supuesto, por debajo de nuestras expectativas".