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Cada vez más personas tienen insuficiencia cardíaca

El 2% de la población general sufre esta condición, mientras que entre los mayores de 80, la cifra trepa al 10%. Desarrollada como consecuencia de disfunciones en el mecanismo del corazón, esta falla limita el desarrollo de las tareas cotidianas y, en los casos más complejos, requiere cirugía.

La insuficiencia cardíaca (IC) es una condición integral que se presenta como consecuencia del mal funcionamiento de diversos mecanismos del corazón, y se manifiesta a través de la sensación de falta de aire a la hora de realizar esfuerzos (disnea) o bien a partir de la retención de líquidos. En cuanto a la prevalencia, las cifras en constante crecimiento indican que en nuestro país padece esta afección el dos por ciento de la población pero, lo cierto es que como consecuencia de crecimiento de la expectativa de vida, entre los mayores de 80 años, el número alcanza el 10%. No obstante, uno de los principales problemas que hay que considerar cuando se trata de interpretar el impacto de la IC es la falta de diagnóstico. Esta característica complica seriamente el tratamiento de una enfermedad que implica un pronóstico desfavorable y limita la vida cotidiana. 
 
"La insuficiencia cardíaca es una consecuencia final, dado que un paciente puede llegar a eso por diferentes mecanismos. Uno de ellos es la disfunción sistólica en la cual el corazón no se contrae bien y por lo tanto no bombea correctamente. La otra, denominada diastólica, se produce cuando, por el contrario, el corazón no se relaja correctamente y se vuelve rígido. Por otro lado, en la actualidad se relaciona mucho la aparición de la IC con la obesidad, la hipertensión y la diabetes", explicó a Pro-Salud News el doctor Guillermo Fábregues, médico cardiólogo, vicepresidente de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA). En este sentido, el doctor Jorge Thierer, médico cardiólogo integrante del equipo de Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), postuló: "Hay algunas afecciones que pueden favorecer el desarrollo de la insuficiencia. Entre ellas, se encuentran la hipertensión arterial, el infarto agudo de miocardio, el mal de chagas y las enfermedades valvulares. Por otro lado, el mero hecho de envejecer se convierte en un factor de riesgo y favorece la aparición del cuadro". Debido al incremento en la cantidad de casos, es importante concientizar a la población acerca de la necesidad de realizarse controles y recurrir a especialistas que puedan detectar la enfermedad en forma prematura e implementar el tratamiento específico para cada caso. "Hacer un diagnóstico adecuado de las condiciones que pueden favorecer su aparición es el primer paso de un tratamiento eficaz. Desde este punto de vista, la consulta periódica, la detección de hipertensión y diabetes y el tratamiento temprano de las enfermedades de las válvulas y arterias, sin duda puede prevenir muchos casos de insuficiencia cardíaca", destacó Thierer. Hoy en día existen numerosas herramientas de control médico que ayudan a mejorar la calidad de vida de los pacientes. En primer lugar, una vez detectada la condición, es importante realizar un seguimiento del paciente para evitar, por ejemplo, excesos en las comidas que puedan perjudicarlo. Asimismo, es importante que el especialista haga recomendaciones acerca de la actividad física que se puede realizar. Finalmente, al acompañamiento médico hay que agregarle la administración de medicamentos con el objetivo de aliviar los síntomas y mejorar el pronóstico. "Si una persona es diabética y además padece insuficiencia cardíaca, hay que tratar ambas enfermedades. Lo mismo sucede en caso que el paciente sea obeso. El tratamiento, por lo general requiere la administración de tres o cuatro medicamentos de diferente acción así como también la realización de un control periódico y rehabilitación en los casos que sea necesario. Lamentablemente, cada vez son más los casos en los cuales se requiere la puesta en marcha de un abordaje completo e integrador porque, entre otros factores, el aumento de la expectativa de vida ha generado que cada vez haya más personas añosas que llegan a una determinada edad en condiciones generales más peligrosas", añadió el doctor Fábregues. Según los dichos de los especialistas, en los casos más avanzados es posible recurrir a un implante de marcapasos, mientras que cuando el corazón se encuentra muy dilatado y no responde adecuadamente a la medicación, pueden ser evaluadas diferentes alternativas de cirugía que permiten disminuir el tamaño del órgano a fin de solucionar problemas valvulares.