El debate es clave dado que tiene por finalidad el control de la publicidad de alimentos "chatarra". En Inglaterra, según informa Adlatina, fabricantes y activistas de la salud van a discutir qué cambios deberán realizarse al actual modelo que impone restricciones a la comunicación de determinados ingredientes y productos. Ambas partes sienten que el actual sistema es injusto y que es imprescindible modificarlo.
A medida que se acerca el momento de volver a discutir un nuevo código publicitario para las fast foods, crece la controversia entre los tradicionales adversarios, los activistas de la salud y la industria de comidas y bebidas.
En medio de ambos, la Food Standards Agency (FSA) –organismo que convocó a las deliberaciones- espera sacar provecho de la reunión para un eventual cambio en el modelo de nutrientes permitidos y prohibidos en la publicidad de esos productos. El modelo actual es utilizado por el Ofcom –ente de control oficial del tema televisivo- para determinar qué productos pueden ser promovidos en la pantalla y cuáles no. El sistema en vigencia ha venido siendo criticado por la industria de comidas y bebidas. En síntesis, su texto identifica los productos que tienen alto contenido en grasas, azúcar y sal. En su momento, la FSA prometió que habría una revisión de ese modelo una vez transcurrido un año desde su aprobación.
Ahora el mes próximo comenzarán las reuniones para decidir qué método va a aplicarse para realizar ese review. "La agencia está considerando en este momento el alcance apropiado que tendrá esa revisión, y cómo llevarla a cabo con más eficacia", declaró en un comunicado ese organismo oficial. Agregó que "como primer paso, la FSA mantendrá una reunión preliminar en junio para escuchar los puntos de vista de todas las partes interesadas en el review". Ian Twinn, director de asuntos públicos de la entidad publicitaria británica Isba, declaró días atrás que "el hecho de que haya ingredientes como el queso o el extracto de levadura que caen bajo las restricciones, demuestra que el modelo es erróneo". El directivo dijo estar "satisfecho" de que la FSA esté dialogando con las partes interesadas mucho antes de que arranque el review. "El modelo no está funcionando bien para los anunciantes –siguió Twinn-. El mecanismo de tomar individualmente los alimentos no es el más adecuado: hay que considerar toda la dieta en su conjunto". Según el hombre de Isba, el actual sistema "demoniza injustamente algunos ingredientes y alimentos".
En medio de ambos, la Food Standards Agency (FSA) –organismo que convocó a las deliberaciones- espera sacar provecho de la reunión para un eventual cambio en el modelo de nutrientes permitidos y prohibidos en la publicidad de esos productos. El modelo actual es utilizado por el Ofcom –ente de control oficial del tema televisivo- para determinar qué productos pueden ser promovidos en la pantalla y cuáles no. El sistema en vigencia ha venido siendo criticado por la industria de comidas y bebidas. En síntesis, su texto identifica los productos que tienen alto contenido en grasas, azúcar y sal. En su momento, la FSA prometió que habría una revisión de ese modelo una vez transcurrido un año desde su aprobación.
Ahora el mes próximo comenzarán las reuniones para decidir qué método va a aplicarse para realizar ese review. "La agencia está considerando en este momento el alcance apropiado que tendrá esa revisión, y cómo llevarla a cabo con más eficacia", declaró en un comunicado ese organismo oficial. Agregó que "como primer paso, la FSA mantendrá una reunión preliminar en junio para escuchar los puntos de vista de todas las partes interesadas en el review". Ian Twinn, director de asuntos públicos de la entidad publicitaria británica Isba, declaró días atrás que "el hecho de que haya ingredientes como el queso o el extracto de levadura que caen bajo las restricciones, demuestra que el modelo es erróneo". El directivo dijo estar "satisfecho" de que la FSA esté dialogando con las partes interesadas mucho antes de que arranque el review. "El modelo no está funcionando bien para los anunciantes –siguió Twinn-. El mecanismo de tomar individualmente los alimentos no es el más adecuado: hay que considerar toda la dieta en su conjunto". Según el hombre de Isba, el actual sistema "demoniza injustamente algunos ingredientes y alimentos".









