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El rol de los medios en el caso Dalmasso (II): "¿Información o intromisión?"

Las versiones que circulan por los medios de comunicación respecto al asesinato de Nora Dalmasso son contrarias y contradictorias, pero en la mayoría de los casos, con un cierto tinte morboso. "Al final, lo que ocurre es que los lectores terminamos manejando información de tercera mano y, para peor, premasticada".
CÓRDOBA (La Voz del Interior) El caso de la muerte de la señora Nora Dalmasso de Macarrón, en la ciudad de Río Cuarto, Córdoba, inunda los medios de comunicación: la televisión le dedica espacios centrales, los diarios hace varios días que la tienen en sus tapas y en las páginas de más lectura. Las radios no van en saga. Y uno se pregunta, ¿por qué tanta prensa? Las versiones que han circulado por los medios son varias: contrarias y contradictorias, pero en la mayoría de los casos, con un cierto tinte morboso. ¿Realmente es de interés público los mensajes de texto que supuestamente se intercambiaba con supuestos amantes? ¿Importa? ¿A quién? Si los medios pretenden colaborar en el esclarecimiento de un asesinato –algo que puede ser positivo– deberían saber discernir entre lo que ayuda y lo que excede la frontera de la ética; entre información e intromisión. Porque cualquier cordobés medio no sabía de la existencia de esta familia hasta hace menos de una semana, pero ahora cualquier taxista opina sobre la supuesta conducta o inconducta de la señora. ¿Con qué derecho? ¿Por qué? Porque todos los días aparecen connotaciones acerca de su –repito– supuesta vida sexual extramatrimonial. Conjeturas que de hecho no aportan a la finalidad pretendida: ayudar a informar a la opinión pública sobre la marcha de una investigación. Pormenores escabrosos. Supongo que a los cordobeses nos importa saber que la Justicia está investigando y que los procesos funcionan como deberían, ya que es a la Justicia a la que le toca juzgar (se nos olvida a veces). No agrega nada saber los pormenores escabrosos de la historia. Pero lo lamentable es que ya nos parecen normales este tipo de conductas en los medios, porque todos asumimos que su lógica es la del negocio, por lo tanto "hay que vender". Y es claro que vende mucho la supuesta historia de amores de una madre de familia asesinada en un barrio cerrado. Un caso ideal para toda clase de suspicacias: una mujer "rica", muerta en un barrio rico, con todo un manto de sospecha que si no es real, los medios ya nos lo han pintado. Ahora bien, nadie piensa en la familia, en los hijos que leen los trascendidos o suposiciones de las "fuentes bien informadas" que se publican sin más y, uno cree, con fundamento. Es de suponer que fundamentalmente al juez le sirve conocer los pormenores de las relaciones de la pareja, pero para eso hay peritos forenses, investigadores, fiscales. Al final, lo que ocurre es que los lectores terminamos manejando información de tercera mano y, para peor, premasticada. Seguramente, ya muchos cordobeses tienen un juicio (un prejuicio) hecho sobre la señora Nora Dalmasso; y está mal que así sea, no debe ser así. No hay derecho. La miseria humana es grande. Nos encanta escarbar en la basura. En ese sentido, tal vez los medios reflejen –en este caso– ese aspecto oscuro que tenemos los seres humanos. Un lástima: uno esperaría que aportasen un poco de luz, pero tal vez es mucho pedir. -------- (*) Rector de la Universidad Católica de Córdoba (sj)