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Confirman anticipo U24: Al menos 1 de los aviones rusos tiene rastros de explosivos

Según el diario digital Gazeta.ru, los esfuerzos de los investigadores están concentrados en obtener más información sobre 2 de las pasajeras de los aviones estrellados, que provenían de Cáucaso y son las únicas que todavía no han sido buscadas por ningún familiar ni amigo. Una de ellas era S. Yebirhanova (Yabraílova según otras fuentes), del vuelo Moscú-Sochi, la otra, Aminat (Amanta) Nagayeva, del Moscú-Volgogrado.

Los servicios de inteligencia rusos han afirmado que al menos 1 de los 2 aviones siniestrados el pasado martes fue objeto de un atentado terrorista, al descubrirse restos de explosivos entre los fragmentos del Tupolev 154, según la agencia Interfax. Además, el control aéreo de la zona donde estalló este mismo avión ha confirmado que fue secuestrado. "A raíz del examen del Tupolev 154, se ha descubierto restos de una sustancia explosiva. Un análisis preliminar nos ha mostrado que se trata de exógeno", declaró el portavoz del FSB, Sergei Ignatchenko, citado por la agencia rusa Itar-Tass. El exógeno es un potente explosivo, muy sensible a los choques y fricciones. Se da la circunstancia de que el mismo tipo de explosivo fue usado en dos atentados perpetrados por terroristas chechenos en 1999 en Moscú, en los que murieron más de 200 personas. Otro dato que confirma la tesis del atentado es la información que proviene del centro de control aéreo de la zona de responsabilidad donde se produjo la catástrofe. "En tierra funcionó tres veces el sistema de alarma de secuestro de aeronave", dijo a la agencia oficial rusa Itar-Tass una fuente del Centro Sur de Control de Vuelos. El ministro de Transportes de Rusia, Igor Levitin, jefe de la comisión estatal que se ocupa del caso, ha declarado que este viernes las cajas negras de las aeronaves siniestradas estarán lo suficientemente reparadas como para sacar datos de ellas. # 2 aviones estrellados El aparato se precipitó a tierra el martes a 138 kilómetros de la ciudad de Rostov del Don, casi al mismo tiempo que otro Tupolev 134, aunque éste último se estrelló en la región de Tula. Las autoridades rusa negaron en un principio que se tratase de atentados terroristas. Ambas catástrofes aéreas causaron la muerte de 89 personas. Los servicios de inteligencia afirmaron que "la investigación de los fragmentos de la aeronave premitirán determinar el número de personas que podrían haber estado implicadas en un atentado a bordo", según el citado protavoz. Con respecto al otro avión, el examen de las piezas continúa. "De momento no disponemos de nuevas pistas", añadió en representante del FSB. Según el diario digital Gazeta.ru, los esfuerzos de los investigadores están concentrados también en obtener más información sobre 2 de las pasajeras de los aviones estrellados, que provenían de Cáucaso y son las únicas que todavía no han sido buscadas por ningún familiar ni amigo. Una de ellas era S. Yebirhanova (Yabraílova según otras fuentes), del vuelo Moscú-Sochi, la otra, Aminat (Amanta) Nagayeva, del Moscú-Volgogrado. El FSB afirma que Nagayeva, nacida en 1977 y residente en Grozni, fue la última de los pasajeros a comprar su pasaje, una hora antes del despegue. La agencia Interfax anuncia que nadie le esperaba a Nagayeva en Volgograd y todavía no se ha aclarado el objetivo de su viaje. Su cuerpo fue encontrado en frangentos. No obstante, el diario digital caucásico independiente Kavkaz Center, los familiares de la pasajera Nagayeva niegan la posibilidad de que la joven haya tenido que ver con la catástrofe, porque "nunca ha tenido relación con las acciones militares en Chechenia y siempre había vivido en paz". Lo que se sabe de Yebirhanova es que cambió su pasaje del vuelo a Sochi de la mañana del 25 de agosto a la noche del 24 cuando la facturación de este último ya había empezado. Algo más: según los investigadores, es exactamente el de Yebirhanova aquel último cuerpo del TU-154 que se tardó tanto en descubrir y que fue también localizado en fragmentos, a diferencia de los otros cuerpos, que seguían enteros. Además, en una página de Internet un grupo islámico ha reivindicado la autoría, como atentado terrorista, de las dos catástrofes, y amenazan con nuevas acciones. "Nuestros muyaidines de las 'Brigadas Islambuli de Al Qaeda' fueron capaces de secuestrar dos aviones rusos y tuvieron éxito pese a los obstáculos que tuvieron que encarar desde el principio. Había 5 muyaidines en cada avión", afirma la nota en la página 'web', escrita en árabe, y cuya autenticidad no ha sido demostrada. Además, justifican la acción y echan la culpa a Rusia por las matanzas de musulmanes en Chechenia. Este mismo grupo reivindicó el pasado 31 de julio reivindicó el atentado contra el ministro de Finanzas y candidato a primer ministro de Pakistán, Shaukat Aziz, aunque ahora la denominación del grupo no incluye las palabras Al Qaeda, informa Gazeta.ru. El nombre Islambuli está tomado probablemente del teniente Jaled Islambuli, líder de un grupo de militares que en 1981, durante un desfile, atentaron contra la vida del entonces presidente de Egipto, Anwar Al Sadat # Cajas negras Vladímir Yákovlev, representante del presidente ruso, Vladímir Putin, para el distrito federal Sur, ha añadido más confusión al doble siniestro aéreo que sufrió este miércoles el país. Este responsable ha señalado que las "cajas negras" dejaron de funcionar antes de la catástrofe, por lo que no podrán desvelar las causas. Los expertos rusos, aseguran, sin embargo, que las cajas están algo dañadas pero podrían ser reconstituidas. Rusia sufrió este miércoles dos catástrofes aéreas seguidas, al caer un Tu-134 y un Tu-154 con dos minutos de diferencia, con un total de 89 pasajeros y tripulantes. Según las autoridades aeronáuticas, el primer avión, un Tu-134, con 35 pasajeros y 8 tripulantes a bordo, que hacía la ruta Moscú-Volgogrado, desapareció de los radares a las 19.57 GMT del martes, cuando volaba sobre la región de Tula, a unos 300 al sur de Moscú. Dos minutos después, 800 kilómetros más al sur, desaparecía un avión Tu-154, con 38 pasajeros y 8 tripulantes, que se dirigía al balneario de Sochi y que había despegado una hora antes del mismo aeropuerto moscovita de Domodédovo. Al parecer, este mismo aparato emitió una señal de secuestro antes de desaparecer de los radares. El delegado del jefe del Estado ruso considera que la principal hipótesis sobre las causas de las dos catástrofes aéreas, en las que según datos los datos oficiales murieron 89 personas, "sigue siendo la de actos terroristas". No obstante, ésta no era la principal vía de investigación oficial, aunque no se descartaba. El portavoz del Servicio Federal de Seguridad (ex KGB), Nikolái Zajárov, aseguró el miércoles que la instrucción actualmente investiga "la trasgresión de las normas de explotación de naves aéreas como principal hipótesis" de las catástrofes después de que las primeras pesquisas "no encontraran por ahora pruebas de posible comisión de ataques terroristas". Se están verificando también versiones de fallos técnicos, empleo de combustible de mala calidad, violaciones de las reglas de carga de combustible y de pilotaje. Una de los instrumentos principales para determinar las causas del doble siniestro son las 'cajas negras'. El representante plenipotenciario de Putin ha echado por tierra cualquier esperanza de que éstas aporten datos esclarecedores. Vladímir Yákovlev asegurar que los registradores automáticos de datos "dejaron de funcionar antes de la caída de las aeronaves", según declaraciones citadas por la agencia oficial rusa Itar-tass. Sin embargo los expertos no avalan estas afirmaciones. Fuentes citadas por este mismo medio aseguran que en al menos una de las cajas ha quedado registrada una conversación con un sonido nítido. Desde el Centro Interestatal de Aviación se reconocen dificultades para descifrar los datos contenidos en las dos cajas negras del Tu-134 y las tres del Tu-154, según anuncia la agencia rusa Novosti. A pesar de la información inicial del mismo Centro, según la cual las cajas han sido localizadas entre los escombros de las catástrofes en buen estado de conservación, ahora resulta que la cinta magnética, contenida en estos dispositivos está dañada y los expertos tienen que reconstruirla antes de empezar a leerla.