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UN DATO EN LA PANDEMIA

Positivo de PCR para SARS CoV-2 no es sinónimo de COVID-19

Dom, 13/09/2020 - 8:07am
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Otros 241 muertos y 11.507 contagios con coronavirus fueron registrados en las últimas 24 horas en la Argentina, mientras desde el Gobierno nacional insistieron en la posibilidad de recurrir al "botón rojo" ante la alternativa de que se disparen los casos. Con las cifras oficiales difundidas , el total de fallecidos desde el inicio de la pandemia se elevó a 11.148, en tanto que los contagiados llegaron a 535.705 casos. El Ministerio de Salud indicó que hay 3.093 los internados en unidades de terapia intensiva, con un porcentaje de ocupación de camas de adultos de 61,7% en el país y del 68,5% en la Área Metropolitana Buenos Aires. La provincia de Misiones fue la única que hoy no reportó nuevos contagios de coronavirus. A propósito:

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Genera confusión, el hecho de que el criterio adoptado para hisopar a una persona ha ido cambiando a lo largo del tiempo y no ha sido el mismo en todo el territorio nacional.
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¿Estamos interpretando bien la información que nos da el test de PCR?

Si los resultados de una técnica de laboratorio no se evalúan en su contexto clínico y epidemiológico, se pueden cometer errores de interpretación que llevan a tomar medidas arbitrarias.

De acuerdo a una de sus definiciones, la vigilancia epidemiológica es un proceso que produce información para la acción. Estamos en un escenario de emergencia sanitaria, de acuerdo a lo declarado por las autoridades de salud a nivel mundial, lo que hace que el proceso normal de recopilación de datos para la toma de decisiones se vea afectado por la premura de los hechos, acortando los tiempos para las acciones, y resultando el proceso en su totalidad menos preciso.

Vamos montados en una vorágine de procesamiento de un número cada vez mayor de muestras en laboratorios de todo el país, a partir de las cuales se obtienen las cifras de nuevos casos confirmados que alimentan la curva epidémica de COVID-19, en base a la que se definen conductas políticas.

Resulta pertinente, luego de más de cinco meses de pandemia revisar algunos conceptos y definiciones que se utilizan en el día a día y que parecieran desdibujar los hechos según acontecen.

La falta de claridad en la información que se transmite no permite evaluar la evolución de la pandemia de forma fidedigna, ni mucho menos contrastar su gravedad con la de otras situaciones sanitarias y socio-económicas que han sido desencadenadas por el aislamiento de la sociedad en su conjunto.

La preparación y derivación de casi la totalidad del sistema de salud para un eventual colapso sanitario por COVID-19, apartó la atención del resto de patologías prevalentes, que ya se han cobrado y continuarán cobrándose la vida de muchas personas.

Considerar cada resultado positivo de PCR como caso confirmado de COVID-19, introduce un error conceptual en las estadísticas

Gran parte de los argentinos hablan de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y se han acostumbrado a términos técnicos, llegando los más curiosos a investigar en qué consiste y cómo se hace. Mucho se ha publicado de su sensibilidad y especificidad, falsos positivos y falsos negativos.

Sin embargo, es importante destacar también, que tradicionalmente la técnica de PCR es una herramienta que se utiliza en vigilancia epidemiológica y para confirmar un diagnóstico etiológico sólo en personas que presentan una clínica característica, pero nunca en personas sanas.

La detección de segmentos de genes virales por una técnica con alta sensibilidad como la PCR, en una muestra obtenida de un sitio anatómico no-estéril, nunca puede por sí sola asociarse con presencia de enfermedad o eventual evolución a la misma.

Se ha instalado en el inconsciente colectivo de las personas una asociación incorrecta entre resultado positivo de PCR para SARS CoV-2 y enfermedad.

En los medios de comunicación se escuchan frases como “fulano de tal está cursando la enfermedad de manera asintomática”, lo cual no tiene sentido si se aplica a las enfermedades infecciosas, dado que ambas condiciones no pueden darse en el mismo sujeto al mismo tiempo.

O se está enfermo o se es asintomático, pero nunca las dos cosas a la vez, dado que la definición de un concepto excluye invariablemente al otro. Diferente es el uso de términos como infección asintomática, o portador asintomático. Esto se observa por ejemplo con Citomegalovirus (CMV), perteneciente a la familia de los herpes, que se estima infecta al 1 % de los recién nacidos, siendo la mayoría de las infecciones asintomáticas

El uso coloquial inadecuado de términos específicos, ha sembrado la idea de que la mera presencia de segmentos genéticos virales es indicativa de enfermedad. Si así fuera, cada persona de este planeta estaría enferma desde que nace hasta que muere, dado que, si realizamos pruebas de PCR en diferentes tipos de muestras humanas, encontraremos millones de segmentos genéticos pertenecientes a microorganismos de nuestro microbioma y virus de nuestro viroma, con los cuales mantenemos una simbiosis y convivimos en equilibrio cuando estamos sanos.

En enfermedades de etiología viral previamente conocidas, en las cuales la PCR se utiliza tradicionalmente como herramienta de laboratorio, esta técnica ha venido a complementar y mejorar el diagnóstico, pero en base a un bagaje de información y evidencia clínica, epidemiológica y de otras pruebas de laboratorio, disponibles de antemano. Esto no es así en lo que refiere al diagnóstico del novel coronavirus, en el que se ha conferido a la prueba de PCR un protagonismo desmedido, que lleva a una mala interpretación de la información que nos brinda.

En las vigilancias epidemiológicas tradicionales como por ejemplo, de virus Influenza o Dengue, la PCR sólo se realiza en pacientes que cumplen la Definición de caso, es decir reúnen una serie de signos y síntomas acompañados cuando corresponde, por un nexo epidemiológico.

Por ejemplo, en el caso de una infección respiratoria aguda, se realiza PCR o Inmunofluorescencia Indirecta para saber si se trata de Influenza, Adenovirus, Virus Respiratorio Sincitial, Parainfluenza, Metapneumovirus, etc.

Actualmente existen definidos tres criterios de casos sospechosos para COVID-19, pero la realidad es que la prueba de PCR se ha venido realizando también en personas asintomáticas por el solo hecho de necesitar cruzar una frontera provincial o nacional, por ser personal de salud, por trabajar en residencias de adultos mayores, etc. Lo mismo sucede con el operativo DetectAr, cada vez más difundido, del cual se reportan los resultados positivos, pero no la presencia o ausencia de síntomas, ni la gravedad de los mismos.

Se entiende la preocupación por detectar tempranamente los contagios de SARS CoV-2, pero desde un principio deberían haberse diferenciado de manera muy clara, los resultados de la prueba de PCR obtenidos de personas sanas en un contexto de rastreo viral, de aquellos resultados obtenidos de personas con síntomas que cumplen la definición de caso, y que eventualmente hubieran necesitado tratamiento hospitalario.

Sin embargo, en los Reportes Diarios de situación de COVID-19 emitidos por el Ministerio de Salud, todo resultado positivo de PCR se informa como caso confirmado de COVID-19, sin prestar tampoco atención a la diferencia definida por la propia OMS de que SARS CoV-2 debe referirse como el agente viral, mientras que COVID-19 como la enfermedad.

También genera confusión, el hecho de que el criterio adoptado para hisopar a una persona ha ido cambiando a lo largo del tiempo y no ha sido el mismo en todo el territorio nacional.

Poco significativa es la cifra de casos positivos totales en todo el país, cuando no se informa discriminadamente las distintas situaciones regionales ni la proporción de pacientes asintomáticos, oligo sintomáticos con resfrío común o cuadro gripal, y aquellos con neumonía o patología severa.

Se está estudiando la propagación de un nuevo virus y definiendo parámetros como su número reproductivo básico (R0), incidencia, letalidad, mortalidad, a la vez que se va evaluando su asociación con una presentación clínica nueva y variada, en base a resultados de una técnica de laboratorio que, para ser validada, necesita a su vez ser contrastada y complementada con información clínica y epidemiológica, que se obtiene de los resultados de esa misma técnica.

En definitiva, se puede observar que existe una retroalimentación de términos clínicos, epidemiológicos y laboratoriales, donde unos dependen de los otros, pero ninguno está aun claramente definido.

Sumando confusión a la interpretación de los datos, se ha incorporado recientemente la definición de caso confirmado por criterio clínico - epidemiológico, en aquellas áreas donde haya sido declarada la transmisión comunitaria.

En esta instancia es aún más importante la clara diferenciación en el reporte de los nuevos casos de COVID-19, de cuáles han sido casos confirmados por laboratorio y cuáles no.

Si la vigilancia epidemiológica es un proceso que produce información para la acción, se debe ser sumamente cuidadoso en lo que refiere a la validación de las herramientas que se usan para obtener los datos, más aún en un contexto como el actual de emergencia sanitaria, donde esos datos se utilizan para definir el accionar político que afecta a la ciudadanía en su totalidad.

Es urgente y mandatorio revisar la forma de obtención, procesamiento y difusión de la información.