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El estrés en profesionales de la salud en situación de pandemia

Mie, 15/07/2020 - 3:50pm
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Muy actual el artículo de la profesora Isabel Pérez Jáuregui. Las personas que experimentan agotamiento ven sus trabajos como cada vez más estresantes. El término "burnout" fue acuñado en 1974 por Herbert Freudenberger, en su libro “Burnout: The High Cost of High Achievement”: por lo general, el trastorno es consecuencia de un estrés laboral crónico, y se caracteriza por un estado de agotamiento emocional, una actitud cínica o distante frente al trabajo (despersonalización), y una sensación de ineficacia y de no hacer adecuadamente las tareas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha procedido al reconocimiento oficial del burnout o “síndrome de estar quemado” o de desgaste profesional como enfermedad tras la ratificación de la revisión número 11 de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos (CIE-11), cuya entrada en vigor se ha fijado para el enero de 2022.

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El síndrome de burnout es una situación que se va generando progresivamente hasta desembocar, en muchas ocasiones, en un estado de incapacidad para continuar con el trabajo habitual. Suele aparecer en personas cuya profesión implica dedicación y entrega hacia terceros como, por ejemplo, los profesionales de la enseñanza, de la salud y de asuntos sociales.
Contenido

El sufrimiento laboral denominado 'Síndrome de Burnout' adquiere, en las circunstancias actuales, un lugar destacado, ya sea como experiencia dolorosa vivida en la cotidianeidad de los ámbitos de trabajo en distintos grados y efectos, así como por su significación en la atención a otros necesitados de su cuidado.
     
La Psicología posee la posibilidad de aportar de modo significativo a su comprensión y abordaje. 

Como ha dicho el epistemólogo Gregorio Klimovsky (2007), las teorías científicas cambian según los problemas básicos de la vida cotidiana, reforzando la idea de lograr una vinculación entre los desarrollos científicos y las cuestiones que interesan a las personas y las sociedades en su experiencia cotidiana. 

Y entre los problemas básicos actuales se encuentra ocupando un lugar predominante el denominado 'Síndrome de Burnout', el estrés que aqueja a los profesionales de la asistencia, cuidado, educación, orientación a otras personas.

El contexto de pandemia ha puesto en relieve, de modo dramático, la experiencia profesional de ir “quemándose en y por el trabajo” (Gil-Monte,2005). Importan el contacto directo con la enfermedad, el sufrimiento, la muerte, la posibilidad de contagiarse del virus, las condiciones instrumentales o relacionales limitadas o deterioradas. Es decir, ante la misión de contener la angustia de los pacientes, sus familias y amigos, de brindar la atención en salud adecuada, se encuentran muchas veces en situaciones de miedo, ira, tristeza, soledad y desprotección. Por lo tanto, surge la pregunta ¿Quiénes cuidan a los que cuidan? 

Estimamos que las respuestas deberían ser abarcativas en brindar la suficiente continencia a estos profesionales. Acciones de políticas de salud orientadas a tal fin, programas de formación en estrategias de afrontamiento saludables, acompañamientos significativos expresados en conductas de cuidado y estímulo que los preserve en su propia salud. Esto requiere un conocimiento profundo de su estructura, causas, factores centrales que la componen, etapas y desarrollo, manifestaciones y consecuencias.

Aportemos al análisis la aguda mirada de Byung-Chul Han (2012, 2015) que denomina a nuestra sociedad contemporánea The Burnout Society, una sociedad que lleva al sujeto al cansancio extremo que llega al agotamiento, vacío y falta de proyectos.

Estas características del mundo actual, vertiginoso en los cambios, al exaltar la hiperproducción y el hiperrendimiento, donde los valores predominantes son los económicos y utilitarios, el valor del respeto y cuidado por el ser humano y su subjetividad, pasan a un segundo plano. Su implicancia social, histórica y política obligan a entender y analizar su significación para la calidad de vida laboral del sujeto y la calidad del servicio que brindan muchas veces en condiciones muy limitadas.

En la Psico (pato) logía del Trabajo actual aparece el Síndrome de Burnout como un padecimiento significativo por las implicancias que tiene sobre la salud del sujeto y de otros, habiéndose identificado el índice epidemiológico que distintas investigaciones señalaron sobre la morbimortalidad y aparición de trastornos y enfermedades a edades cada vez más tempranas en los profesionales de la salud, educación y asistencia a personas (Pérez Jáuregui, 2015). 

Este sufrimiento laboral expresa la percepción de no poder responder adecuadamente a los requerimientos del rol profesional. Las capacidades, recursos, contexto organizacional, no sostienen la eficacia en un desempeño a lo largo del tiempo, manifestándose – en distintos grados e intensidad- síntomas de cansancio, agotamiento, irritabilidad y agresividad, pérdida del sentimiento de competencia e idoneidad profesional. 

A estos rasgos se le suman diversas somatizaciones, como trastornos funcionales que pueden derivar en lesionales si el proceso de enfermar avanza, siendo los más frecuentes trastornos cardiovasculares, accidentes cerebrales, digestivos, hipertensión arterial, cefaleas, trastornos articulares y musculares, depresión, insomnio, adicciones, tendencia al suicidio.

Este trastorno de adaptación al trabajo, que hemos señalado como rasgo de la sociedad actual, cobra una dimensión mayor en el escenario actual de pandemia por el corona virus, que se prolonga en el tiempo con incertidumbre y desazón.

Christophe Dejours (2015) advierte que el Síndrome de Burnout puede llevar a consecuencias graves, entre ellas, la muerte súbita, cayendo el sujeto en la experiencia del sinsentido existencial (Viktor Frankl, 1982).  

El deterioro y pérdida progresiva de los recursos y competencias del individuo causan angustia y depresión, un vacío existencial que Massimo Recalcatti (2020) define como una forma actual de depresión que él llama nueva melancolía, el dolor de existir, el aislamiento, la apatía y la desesperanza.

Es así que el profesional trata, al comienzo, de reaccionar a esa situación límite, y desde un modo sobreadaptado (Pérez Jáuregui,1998, 2005, 2015) puede finalizar padeciendo este Síndrome. Debe señalarse que esta enfermedad es una construcción que se va dando a lo largo del tiempo, que incluye factores tanto de la naturaleza de la tarea, condiciones organizacionales, el contexto y la subjetividad de cada trabajador

La clave para dar una respuesta científica al problema es primeramente concientizarlo, no negarlo, y trabajar activamente –desde distintos ámbitos posibles- en revertir la influencia de los factores estresores presentes en la construcción de esta enfermedad. Requiere un conocimiento profundo de su estructura, causas, factores centrales que la componen, etapas y desarrollo, manifestaciones y consecuencias.
      
Por último, dada la situación actual de pandemia, los profesionales de la salud ven puestos en riesgo no sólo su integridad bio-psíquica, sino también el ver afectada la esencia de la profesión. Esto significa que el cansancio y agotamiento que experimentan vulneren su capacidad de empatía, sensibilidad, escucha y atención cuidada al otro, ejes centrales de su vocación y rol de servicio.