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Financial Times: Argentina necesita un plan económico ya mismo

Lun, 17/02/2020 - 6:50pm
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Por Urgente24

Urgente24 ha advertido en varias ocasiones que aún renegociando la deuda pública (algo que está por verse, luego del bochorno del Bono Dual), no está asegurado el crecimiento, y que es harto preocupante que no exista un programa económico de expansión en ejecución (emitir una tarjeta para que las familias más pobres compren alimentos no es un plan de crecimiento y tampoco aumentar las jubilaciones más bajas). Es muy interesante que el tema haya sido aborado por el influyente matutino británico Financial Times: "El gobierno de Fernández no puede permitirse el lujo de dejar la política económica para más adelante".

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Consejo Editorial de Financial Times (Londres, Reino Unido):

Es difícil abordar el tema de la reestructuración de la deuda de Argentina sin un profundo presentimiento. La historia no es amable: Buenos Aires ha incumplido 8 veces desde la independencia. El legado que el presidente peronista Alberto Fernández recibió de su predecesor Mauricio Macri es tóxico: una profunda recesión, una de las tasas de inflación más altas del mundo y una deuda nacional cercana al 90 por ciento del PIB.

Fernández ha adoptado un enfoque novedoso. La mayoría de las naciones deudoras que se enfrentan a la reestructuración presentan un plan económico detallado y se comprometen a establecer objetivos claros para ganar el apoyo del FMI y de los acreedores para los inevitables recortes que siguen. Argentina ha decidido no decir casi nada sobre su estrategia económica y, en cambio, les dice a los acreedores que esperen una oferta de reestructuración de la deuda "amigable" a mediados del próximo mes con un par de semanas para aceptarla, o que se enfrenten a consecuencias menos amigables.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, ofreció un objetivo durante un discurso ante el Congreso el jueves pasado (13/02), pero apenas se calculó para calentar los corazones de los tenedores de bonos. Dijo que Argentina ni siquiera intentaría reducir su déficit fiscal este año, sino que intentaría alcanzar un superávit primario del 1% para 2026, 3 años después de que termine el mandato de Fernández.

Hay un elemento de riesgo aquí. Es de interés del gobierno sonar duro en esta etapa, de ahí el voto enfático de Guzmán en el Parlamento de no permitir que los fondos extranjeros dicten la agenda de la política macroeconómica.

Más preocupante es la demanda de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, emitida durante su visita a Cuba el pasado fin de semana, de que el FMI acepte un fuerte recorte en sus préstamos por US$ 44.000 millones a Argentina. Buenos Aires no pagaría "ni siquiera medio centavo" de ese préstamo hasta que haya salido de la recesión, agregó.

La Sra. Fernández tiene antecedentes de deuda: mientras fue Presidenta, condujo al país a un incumplimiento técnico en 2014. Aunque ahora es vicepresidenta, no es una simple figura decorativa. Sus aliados controlan el bloque del gobierno en el Congreso y dominan el formidable movimiento peronista. Fernández, supuestamente más pragmático, no perdió tiempo en respaldar la retórica anti-FMI de su diputado.

El Fondo tiene preguntas difíciles de responder. Acordó prestar un récord de US$ 57.000 millones a Argentina para apoyar un programa económico que fracasó después de poco más de un año. La mayor parte del dinero ya se había desembolsado cuando Macri dejó el cargo, dando al FMI una influencia mínima sobre el gobierno de Fernández.

Tal como era de esperar, los mercados han reaccionado mal ante el reciente endurecimiento de la línea de Argentina. El mercado secundario indica que los acreedores podrían esperar perder al menos la mitad de su dinero; un 'default' es posible si las conversaciones colapsan.

La Administración Fernández aún podría retroceder, tal como lo hizo recientemente la Provincia de Buenos Aires cuando los acreedores rechazaron su oferta de reestructuración de un bono en dólares.

Pero casi más alarmante es la ausencia de una estrategia clara para restaurar la prosperidad en lo que debería ser una de las economías más vibrantes en el mundo de los mercados emergentes, bendecida con abundantes recursos naturales. Los controles de precios y cambios, los mayores impuestos a la exportación, la abundante impresión de dinero y el aumento de los beneficios sociales no contribuyen a la prosperidad.

El gobierno de Fernández no puede permitirse el lujo de dejar la política económica para más adelante. Argentina necesita urgentemente un plan creíble e integral para el crecimiento impulsado por la inversión para revitalizar los sectores más competitivos de la economía, como los agronegocios. Sin ella, el país corre el riesgo de volver a caer en los viejos y malos hábitos del aislacionismo y el incumplimiento.