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RENEGOCIACIÓN ARGENTINA

"Será un proceso prolongado, ruidoso y complicado"

Sab, 22/02/2020 - 9:17am
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Por Urgente24

La relación entre el FMI y la Argentina tiene muchas historias en el pasado. Son viejos conocidos desde antes de esta crucial situación pero la cuestión es cómo involucrar a los acreedores privados en el complejo problema de la deuda pública, quienes tienen sus propios intereses y necesidades. Estos reprocharán al FMI que no mencionó cómo manejará sus propias acreencias con la Argentina, lo que vuelve muy vulnerable el contenido del comunicado. Para la agencia Bloomberg analizó la situación Mohamed El-Erian, hoy día principal asesor económico del grupo Allianz SE, sociedad matriz del administrador de fondos Pimco, del que fue CEO, profesor en el MBA en Wharton, y autor de varios libros sobre el mercado inanciero. Según él, lo que viene no será para nada fácil ni breve, y por eso aparece otra vez como demasiado cercana la fecha del 31/03.

Martín Guzmán ya definió quiénes estarán a cargo de las relaciones internacionales de la economía argentina, comenzando por el FMI.
El FMI ha dado un primer paso muy importante para la Argentina pero ahora deberá conseguir que lo contemplen también los acreedores privados.
Contenido

Mohamed El-Erian en Bloomberg:

Al concluir una visita de una semana a Argentina para recopilar datos y conocer a funcionarios económicos, la misión del personal del Fondo Monetario Internacional emitió un comunicado el miércoles 19/02 por la noche, notable por lo que dice y lo que no hace. Marca el comienzo de otra ronda de consultas más formales y destaca uno de los casos de país más complejos, si no el más complejo, de cara a un nuevo gobierno, encabezado por el presidente Alberto Fernández, y una nueva directora gerente, Kristalina Georgieva.

Aquí hay siete cosas que debe saber al comienzo de lo que es probable que sea un proceso prolongado, ruidoso y complicado:

 1. Si bien es comprensiblemente limitado en detalles, el texto de la declaración atraerá la atención por su referencia pública explícita a que la deuda del país es "insostenible" y la necesidad de una "operación de deuda definitiva" emprendida en "un proceso colaborativo de compromiso con los acreedores privados para maximizar su participación". Esto requiere reducir la carga de la deuda de Argentina de una manera que evite largas batallas legales y allane el camino para que el país y sus empresas accedan a mejores condiciones en los mercados de capitales para apoyar un alto crecimiento inclusivo.

 2. Este hallazgo de endeudamiento excesivo es un giro de 180 grados para el FMI, que hace solo 1 año estaba prestando a Argentina grandes cantidades de dinero, y a los acreedores que inicialmente no podían comprar suficientes bonos del país, incluida una emisión de 100 años con exceso de suscripción en 2017. Pero no es una gran sorpresa para aquellos en el mercado que han realizado análisis adecuados. Los precios de los bonos argentinos ya reflejan las expectativas de que el gobierno no podrá cumplir con los intereses contractuales y los pagos del principal, tal como se especifica en la emisión. Esta declaración bien podría profundizar tales expectativas.

 3. El personal del FMI señala que, si bien las presiones financieras altamente destructivas se han aliviado un poco, las circunstancias difíciles de Argentina han significado que las autoridades "han adoptado medidas para mitigar la fuga de capitales y extender el vencimiento de ciertas deudas. Al mismo tiempo, se ha tenido que recurrir al Banco Central para financiar parte del déficit fiscal." Estas son todas las políticas que no encajan bien con el Fondo, especialmente si se trata de proporcionar apoyo técnico y financiero al país.

 4. La transición de todo esto a un paquete integral de políticas que ofrezca un alto crecimiento inclusivo y estabilidad financiera, restablezca el acceso rentable al mercado de capitales y asegure la aceptación de las partes interesadas, no es nada fácil. La declaración ya reconoce que "el superávit primario [fiscal] que se necesitaría para reducir la deuda pública y las necesidades de financiamiento bruto a niveles consistentes con un riesgo de reinversión manejable y un crecimiento potencial satisfactorio, no es económica ni políticamente factible". Como tal, existe una necesidad urgente de evitar errores previos de imponer una austeridad excesiva a la población argentina y no proteger a los segmentos más vulnerables, errores que se vieron agravados por una serie de supuestos de crecimiento demasiado optimistas, si no totalmente irrealistas, construidos en el diseño de programa.

 5. La omisión evidente de esta declaración, nuevamente por razones comprensibles en esta etapa, es cualquier idea sobre cómo el FMI manejará su propia gran exposición financiera a Argentina. El país le debe al Fondo unos US$ 44.000 millones en préstamos superfact de facto. Un evento por defecto correría el riesgo de interrumpir severamente otros flujos financieros al país.

 6. Si bien el FMI ha podido encontrar formas en el pasado para refinanciarse elegantemente a través de la provisión de nuevos préstamos, nunca ha acordado una reprogramación explícita de sus propios reclamos sobre un país miembro. Este enfoque parcial funciona, aunque no sin desafíos, en los casos en que la carga del servicio de la deuda es pequeña en términos absolutos o relativos. Se vuelve mucho más complicado cuando las magnitudes son grandes, que definitivamente es el caso en esta ocasión.

 7. Una omisión notable final se relaciona con la secuencia. Tanto Argentina, en el diseño de un paquete de políticas de reforma de cosecha propia, como el FMI, a través de la provisión de apoyo financiero a niveles significativamente menos onerosos que en el mercado, han manifestado dudas sobre ir primero a "contribuir" y anclar una solución sostenible. Los acreedores privados no podrán ni estarán dispuestos a hacerlo, especialmente si el objetivo es cumplir con un test del Fondo acerca de un proceso colaborativo y ordenado. Lo que se requiere es un enfoque simultáneo que implique garantías que se refuercen mutuamente, acciones previas y un reparto equitativo de la carga, junto con otros acreedores públicos.

Todo esto se traduce en un desafío monumental que requiere que el gobierno de Argentina, el FMI y otras partes interesadas trabajen juntos para resolver la situación económica y financiera urgente de manera oportuna e integral. El sistema monetario internacional ya se ve desafiado por el crecimiento frágil, la desglobalización, el cambio climático, las dislocaciones tecnológicas, los riesgos de inestabilidad financiera y la falta de cooperación y confianza entre las principales economías. La resolución, o la falta de ella, en este caso podría crear precedentes importantes.