DEBATE

"EN TODOS LADOS SE CUECEN HABAS"

El Precariato, el mayor enemigo de Vladímir Putin

Un 46% de las mujeres en Rusia padecieron desempleo en 2018, de acuerdo con los datos del Servicio de Estadísticas de Rusia (Rosstat). Según el ente estadístico, en el año pasado solo el 53,2% de las mujeres rusas tuvieron trabajo. Una respuesta es revisar la lista de 1974 sobre trabajos prohibidos para las mujeres, que en 2000 ya recibió una actualización parcial de parte de Vladímir Putin. Ahora, la lista de trabajos prohibidos para las rusas se reducirá de 456 a 79, según el diario estatal Rosiskaya Gazeta. Pero el problema del empleo es mucho más amplio. Con una población total de 145 millones pero población activa de 82 millones, tiene desafíos por delante que debe resolver. Pero su caso tiene lecciones para otros países, en especial los emergentes:

Vladímir Perekrest escribió (y tradujo Hernando Kleimans):

Los sociólogos dan la alarma. Son apenas entre 15 y 25 millones de personas con trabajos con paga normal y garantías sociales. En tanto que la población activa en el país asciende a 82 millones. Los que no tuvieron suerte trabajan sin derechos y reciben migajas. ¡De este ejército laboral la dirección del país espera hazañas laborales, despegue económico y elevación de la productividad! ¿No es una utopía?

Si la persona se encuentra en una situación inestable, no está satisfecha con su salario, no sabe si la despedirán mañana o no, ¿qué deseo tendrá de manifestar creatividad y empeño en el trabajo?, se hace esta pregunta retórica Jan Toschenko, reputado sociólogo y miembro corresponsal de la Academia de Ciencias de Rusia, autor de una monografía sobre el “precariato” (¡no confundir con el proletariado”), una clase de gente socialmente no establecida, que no tienen una ocupación plena y garantida.

El símbolo del actual precariato ruso es el cartero. ¿Qué habitante de las grandes ciudades no ha reparado en lo popular que se ha hecho esta (con permiso) profesión. No hacen falta conocimientos, el horario es libre. Hoy te tomaron y mañana te echaron. Si pagaron, perfecto y si te echaron no serás ni el primero ni el último. Hay otras vacantes similares: promotores, guardias, distribuidores de comida y los propios taxistas ilegales.

Según Toschenko, pueden considerarse en situación precaria hasta un 60% de trabajadores. El científico dividió a los sin derechos e inconformes en cuatro grupos.

1. Las relaciones con el empleador se basan sólo en un acuerdo verbal. No hay órdenes de ingreso, ni acuerdos laborales, ni registro alguno. Estas relaciones, además, no se establecen sólo con trabajadores de baja calificación, sino también con especialistas. Por ejemplo con programadores, arquitectos-proyectistas o constructores.

2. Acuerdos a corto plazo, por ejemplo a medio año con una nebulosa señal de posible prolongación. Nadie sabe si lo prolongarán. Esta formulación permite echar al empleado sin problemas y pagos adicionales. Y de vuelta atañe no sólo a los no calificados. Esto con frecuencia se utiliza, por ejemplo, en la admisión de maestros.

3. Free-lancers. En algún momento fueron elogiados como una nueva formación de gente libre pero ahora está claro que en este grupo caen, en lo fundamental, no por la buena vida. Su sueldo promedio es de unos 600 dólares.

4. Trabajadores temporarios. Leñadores, mineros, pescadores, cosechadores. Terminó la temporada, te pago y seguí viaje como quieras.

Sólo el 20% de trabajadores tiene condiciones normales

Cuando pregunté a mis interlocutores científicos cuántos puestos de trabajo de calidad tenemos ellos, no pudieron darme una respuesta exacta. Porque ninguna estadística lleva estos cálculos. Aunque son sólo 3 indicadores los que caracterizan este concepto: sueldo digno (por ejemplo 3 salarios mínimos), garantías sociales y normales condiciones de trabajo.

El RosStat (Servicio Federal de Estadísticas Estatales, HK) informó que a fines de 2018, en las organizaciones trabajaban 25 millones de personas (sin contar pequeñas empresas, organismos gubernamentales y militares, bancos y aseguradoras). ¿Se trata de buenos lugares? Sí, aparentemente, por las condiciones de trabajo y las garantías sociales. En estas organizaciones hay menos arbitrariedad que en el boliche de un privado. Pero en cuanto a salarios, es una gran pregunta. Hay organizaciones pobres, y en general las hay en situación previa a la bancarrota.

El pro-rector de la Academia del Trabajo y las Relaciones Sociales, Alexandr Safónov, mencionó una cifra aún menor de puestos laborales de calidad: 15 millones, una quinta parte de todos los trabajadores. Vamos a quedarnos con esta cifra. Todos los demás trabajadores se incluyen, de una u otra forma, en un grado de riesgo.
 
Generación «Z»

— En condiciones de la globalización cambió abruptamente el sistema de valores en una parte significativa de la juventud –comenta la situación Zinaida Golenkova, directora del Centro de Investigación de la Estructura Social y de la Descomposición Social del Instituto de Sociología de la Academia de Ciencias de Rusia.

“La actual generación Z –define- está compuesta por jóvenes bastante educados, que tienen su propio sistema de valores. Están orientados a la liberación real del trabajo por horarios, del jefe, etc. Conozco muchos ejemplos por todo el mundo. En Rusia no es tan evidente, pero también existen. Es gente que no trabaja en ningún lado, no está registrada. Si trabaja sólo allí donde quiere, sin formalizar, por acuerdo verbal. En lo general, son programadores. Tienen un acceso libre al mercado laboral no sólo en su propio país sino en todo el mundo. Trabajan con diferentes países y diferentes empresas."

“Pero hay que comprender que pese a la preparación intelectual no mala, el free-lancer en general no está preparado para cumplir grandes tareas responsables. Su interés se limita a, con pequeños esfuerzos, ganar el suficiente dinero para vivir o, como el siguiente paso, trasladarse de un extremo al otro del planeta y alquilar una vivienda temporaria. Lo más importante para ellos es que internet no los abandone."
 
«Dejamos pasar nuestra oprtunidad»

Entre las profesiones más masivas se cuentan los vendedores, los choferes y los guardias. No hablamos de ellos cuando nos referimos a salto económico e ingresos elevados. ¿Por qué en Rusia no alcanzan los puestos laborales de calidad y es posible corregir esta situación?

-Para que aparezcan normales puestos laborales debe existir una precisa política industrial, cosa que no existe –dice Alexandr Safónov- No definimos cuál sector será para nosotros esa varita mágica. Recuerden cómo se desarrolló Japón. Se concentró en dos direcciones: la metalurgia (producción de aleaciones de acero y composities) y la industria automotriz. Luego incorporaron la radioelectrónica. Corea del Sur hizo lo mismo. Ahora la metalurgia se desarrolla en China y también en un combo con la automotriz y la electrónica. 

¿Podemos probar? No, nosotros dejamos pasar nuestra oportunidad. A principios de los '90 tuvimos un exceso de mano de obra, se la podría haber incorporado al desarrollo de esas ramas. El error fue intentar levantar la propia industria automotriz cuando era necesario crear clusters sobre la base de la tecnología occidental. Pero ahora surgieron nuevas posibilidades: se pueden crear puntos de crecimiento económico desarrollando la industria química, la producción de composities. Esto es lo que tendrá demanda no sólo en Rusia sino en todo el mundo. Si no se crean puestos de trabajo normales, la persona ambiciosa, inteligente y educada no tendrá puntos para aplicar sus fuerzas en la Patria.

Otro camino es más sencillo: la creación de pequeñas empresas regionales. Pero esto también se hace con fórceps.

-Hace poco –relata Zinaida Golenkova- desarrollamos investigaciones en la República Tyva (una de las formaciones autónomas de la Federación Rusa, HK). La juventud está activamente ocupada en haciendas individuales y está muy desarrollada la ganadería nómade. Con todo, la región es pobrísima, no hay empresas elaboradoras de carne o leche. La construcción de estas plantas resolvería el problema de la ocupación y ofrecería un buen ingreso. Las autoridades locales afirman que no tienen dinero…

Agobiados y muy peligrosos 

El problema también radica en la baja calidad de la propia mano de obra. Por supuesto, se puede hablar de pérdida de motivación. Por ejemplo, no hay un sistema de distribución luego del instituto superior, como existía en épocas soviéticas. La persona no está segura de encontrar trabajo, ya no su especialidad. En tales condiciones son pocos los que van a escalar la ciencia. Pero en estas mismas condiciones viven los demás países.

-Debe existir una preparación de especialistas más actual –considera el meritorio científico Viacheslav Bobkov, director del laboratorio de problemas de nivel y calidad de vida del Instituto de problemas socio-económicos de población de la Academia de Ciencias de Rusia-. Hace poco estuve en Polonia. Allí en los establecimientos de enseñanza superior acentúan más que la preparación de trabajadores a sueldo, la de especialistas preparados para crearse por sí mismos lugares de trabajo, organizar el negocio según su profesión. Otra causa del bajo profesionalismo es la falta de competencia. No porque el pueblo sea tonto y vago. Sino porque con raras excepciones no existen dignos puestos de trabajo por los que valga la pena competir.

-Pienso que la situación puede corregirse. Sólo hay que comprender cómo desarrollarse –dice Golenkova sin perder su optimismo-. En los años 30 la mano de obra tampoco se distinguía por su gran calidad. Muchos campesinos llegaron a la industria. Pero cuando comenzaron a crecer las empresas y a crearse los lugares de trabajo, por la necesaria cantidad y profesiones se organizó el sistema de preparación de especialistas: establecimientos por correspondencia y nocturnos, escuelas técnicas y fabriles.

-El precariat es una nueva clase oprimida y en función de ello peligrosa, especialmente tomando en cuenta la creciente insatisfacción en la sociedad –advierte Viacheslav Bobkov-. El trabajador no debe carecer de derechos, el sueldo a nuestro parecer con plena ocupación debe ser no inferior a tres salarios mínimos por región, lo que conformará un real salario mínimo. Este problema, por desgracia, no está asumido por el estado. Él lucha sólo con la ocupación informal en el sector oscuro. Pero la gente precisamente se oculta en la sombra porque los lugares oficiales no satisfacen las condiciones normales.

Opinión

«Si un ingeniero quiere ganar bien, debe convertirse en plomero».

-Cada vez más los laboriosos huéspedes de Asia Central ocupan los lugares de trabajo. Con ellos es más confortable: se les puede pagar menos y son más tolerantes con la corrupción que los ciudadanos de la Federación Rusa. En esta situación, cuando el curso adoptado es a la afluencia exprofeso de mano de obra no calificada, no tiene sentido hablar de tecnología alguna. No es necesaria porque el trabajo manual es más barato, como en la sociedad esclavista –evalúa Mijaíl Deliaguin, director del Instituto de problemas de la globalización-.

En el país existe un agudo déficit de mano de obra calificada pero este trabajo calificado se paga extremadamente bajo. En Miass, por ejemplo, funciona el Centro Estatal misilístico “Makéiev”, que produce misiles marítimos. El año pasado estaban buscando un especialista en electrónica por un sueldo de US$ 400. Seguro que todavía lo siguen buscando. Y lo habían aumentado porque antes ofrecían US$ 300. El distribuidor moscovita de pizza recibe unas tres veces más. 

En esta situación prácticamente toda la gente con formación ingenieril que quieran ganar normalmente se convierten en técnicos reparadores, muebleros, plomeros, porque estos son dineros reales. Trabajar en su especialidad es condenarse a la miseria.