El papa Francisco lanzó este jueves (15/10) el Pacto Educativo Global e invitó a todos los países del mundo a sumarse a la iniciativa.
VATICANO
Cerca del #17O, el Papa lanzó un Pacto Educativo que interpela al PJ
Durante un encuentro en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, el papa Francisco relanzó el proyecto del Pacto Educativo Global e invitó a todos los países del mundo a sumarse a la iniciativa. Pero entre los postulados del pacto, Francisco incluyó en el punto 4 una defensa de la familia como “primer e indispensable educador”, justo en momentos en que en Argentina sigue latente el debate por el aborto y el Presidente reiteró esa semana su vocación de enviar el proyecto de despenalización al Congreso. También el Papa hace una reivindicación de la Doctrina Social de la Iglesia, que el Partido Justicialista contiene en su carta orgánica.
Durante un encuentro en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, el Sumo Pontífice emitió un videomensaje que debería haberse realizado el 14 de mayo de este año, pero que fue pospuesto precisamente por la pandemia del coronavirus.
El Papa habló de una “catástrofe educativa” ante “los aproximadamente diez millones de niños que podrían verse obligados a abandonar la escuela debido a la crisis económica generada por el coronavirus, aumentando una brecha educativa ya alarmante -con más de 250 millones de niños en edad escolar excluidos de cualquier actividad educativa-”.
“Es hora”, declaró Bergoglio, “de firmar un pacto educativo global para y con las generaciones más jóvenes, que involucre a familias, comunidades, escuelas y universidades, instituciones, religiones, gobernantes, toda la humanidad, en formar personas maduras”.
El Pacto Educativo Global contempla los siguientes puntos a los que deben adherir lo países que quieran sumarse:
1. Poner en el centro de todo proceso educativo formal e informal a la persona, su valor, su dignidad, poner de relieve su propia especificidad, su belleza, su singularidad y, al mismo tiempo, su capacidad de relacionarse con los demás y con la realidad que le rodea, rechazando aquellos estilos de vida que favorecen la difusión de la cultura del derroche.
2. Escuchar la voz de los niños, y los jóvenes a los que transmitimos valores y conocimientos, para construir juntos un futuro de justicia y paz, una vida digna para cada persona.
3. Fomentar la plena participación de las niñas en la educación.
4. Ver en la familia al primer e indispensable educador.
5. Educar y educarnos para acoger, abriéndonos a la los más vulnerables y marginados.
6. Comprometernos a estudiar para encontrar otras formas de entender la economía, la política, el crecimiento y el progreso, para que estén verdaderamente al servicio del hombre y de toda la familia humana en la perspectiva de una ecología integral.
7. Salvaguardar y cultivar nuestra casa común, protegiéndola de la explotación de sus recursos, adoptando estilos de vida más sobrios y buscando el aprovechamiento integral de las energías renovables y respetuosas del entorno humano y natural, siguiendo los principios de subsidiariedad y solidaridad y de la economía circular.
Además, Francisco aseguró que en este proceso, un punto de referencia es la “Doctrina Social” que, inspirada en las enseñanzas de la Revelación y el humanismo cristiano.
El llamado del Papa, con la especial mención a la Doctrina Social de la Iglesia parece apelar al peronismo gobernante en Argentina, que contiene también esa mención en su Carta Orgánica.
De hecho en 2016 el presidente del Partido Justicialista, José Luis Gioja, creó la secretaría partidaria de “Culto y Doctrina Social de la Iglesia”, lo que refleja la importancia de ese concepto en el movimiento peronista.
Pero la valoración de la familia que hace Francisco ocurre en la misma semana en que el Presidente Alberto Fernández ratificó durante una entrevista periodística que enviará al Congreso de la Nación el proyecto de despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo, aunque no dijo cuándo.
El Pacto educativo del Papa y el énfasis en la Doctrina Social interpela al peronismo, que por estos días debate si Alberto se quedará con su conducción.










