"La devastación económica global que ha acompañado al Covid-19 ha sido especialmente dura en Argentina, un país que entró en la pandemia en plena crisis. Su economía se contrajo casi un 10% en 2020, lo que marca el tercer año consecutivo de recesión". Así comienza el crudo retrato de la economía argentina que publica este lunes el prestigioso diario estadounidense The New York Times.
"SE PROFUNDIZA LA MISERIA"
El dramático retrato del New York Times sobre la economía argentina
El prestigioso diario estadounidense abordó los efectos de la pandemia en la ya deteriorada economía local.
"La pandemia ha acelerado el éxodo de la inversión extranjera, lo que ha hecho bajar el valor del peso argentino. Eso ha aumentado los costos de las importaciones como alimentos y fertilizantes, y ha mantenido la tasa de inflación por encima del 40%. Más de cuatro de cada 10 argentinos están sumidos en la pobreza", agrega el artículo titulado "La miseria de Argentina se profundiza con la pandemia".
El diario sostiene que "pendiendo sobre la vida nacional" se encuentra una "renegociación inevitable" con el Fondo Monetario Internacional (FMI) al que, recuerda, "los argentinos detestan ampliamente".
"Con sus finanzas públicas agotadas por la pandemia, Argentina debe elaborar un nuevo calendario de pago de $45 mil millones en deudas con el FMI. Esa carga es el resultado del rescate más reciente del Fondo y el más grande en la historia de la institución: un paquete de $ 57 mil millones de préstamos otorgados a Argentina en 2018", señala sobre el pasivo contraído por el gobierno de Mauricio Macri.
"Ahora bajo una nueva administración, el fondo ha disminuido su tradicional reverencia por la austeridad, aliviando algo de la ansiedad habitual. Aun así, las negociaciones seguramente serán complejas y políticamente tempestuosas", estima.
La descripción hacia el interior del gobierno de Alberto Fernández no es más benevolente. La nota firmada por Peter S. Goodman y Daniel Politi sostiene que la administración del Frente de Todos "está plagada de discordia antes de las elecciones intermedias de octubre".
"El gobierno enfrenta un duro desafío desde la izquierda, con una ex presidenta - y actual vicepresidenta - Cristina Fernández de Kirchner, exigiendo una postura más combativa con el FMI", señala.
"Las empresas expresan que el gobierno no ha logrado idear una estrategia que pueda generar un crecimiento económico sostenido. Liberar a Argentina del estancamiento y la inflación es un objetivo que ha eludido a los líderes del país durante décadas. En un país que ha incumplido su deuda soberana no menos de nueve veces, el escepticismo persigue perpetuamente las fortunas nacionales al limitar la inversión", agrega.
Respecto a las negociaciones con el FMI, el artículo dice que el Gobierno Nacional "confía en los méritos de una relación más cooperativa con el FMI, buscando asegurar un acuerdo con la institución que evite que el gobierno castigue los recortes presupuestarios y le permita gastar para promover el crecimiento económico".
En este sentido, remarca que la actual administración del FMI "ha moderado la tradicional obsesión de la institución por la disciplina fiscal".
"La flexibilidad esperada del FMI con Argentina refleja su creciente confianza en el presidente Fernández y su ministro de Economía, Martín Guzmán", de quien recuerda que es discípulo del premio Nobel Joseph Stiglitz.
Sobre Fernández, la nota dice que "en la superficie, su administración representa un retorno al pensamiento que ha animado la vida pública argentina desde la década de 1940 bajo el liderazgo de Juan Domingo Perón".
"Desde entonces, los políticos peronistas han arrojado ayuda a las comunidades en dificultades y han gastado en un agujero negro, pagando las facturas imprimiendo pesos. Eso ha producido con frecuencia una inflación desbocada, crisis y desesperación. Los reformistas han tomado el poder de forma intermitente con mandatos para restaurar el orden fiscal mediante la reducción del gasto público. Eso ha enfurecido a los pobres, preparando el terreno para el próximo levantamiento peronista", escriben Goodman y Politti.
Y recuerdan que "Macri asumió el cargo como la supuesta solución a este ciclo de auges y caídas", pero "exageró al explotar su popularidad entre los inversores", ya que "pidió prestado exuberantemente, incluso cuando se enfrentó a los pobres con recortes a los programas del gobierno".
"Su borrachera de deuda combinada con otra recesión obligó al país a someterse a la máxima humillación: pedirle una mano al FMI", señalan los autores.
"En las elecciones de hace dos años, los votantes rechazaron a Macri e instalaron a Fernández, un peronista. Algunos sugirieron que Fernández podría mantener una posición amarga con los acreedores, incluido el FMI. Pero la administración de Fernández ha demostrado ser pragmática, ganándose la confianza del FMI y manteniendo el alivio para los pobres", sostiene New York Times.
La publicación define a la inflación como "el problema más pernicioso" y la caracteriza como "una realidad que ataca a las empresas y los hogares, lo que aumenta la presión sobre los pobres debido al aumento de los precios de los alimentos".
"En las principales economías como USA, los bancos centrales responden convencionalmente a la inflación elevando las tasas de interés. Pero eso apaga el crecimiento económico, lo que no es una propuesta sostenible en Argentina, donde el banco central ya mantiene las tasas de interés en un nivel embrutecedor del 38", añade.
El artículo consigna el aumento de las retenciones, "lo que enfurece a los ganaderos y agricultores" y contrasta "los lamentos de las empresas argentinas y la creciente presión sobre los pobres" con "la realidad de que las perspectivas del país ya están mejorando".
"Se espera que la economía de Argentina se expanda en casi un 7% este año, ya que las exportaciones de soja generan crecimiento, mientras que los altos precios de las materias primas brindan al país una fuente necesaria de divisas", sostiene.
No obstante, matiza al señalar que "muchas empresas argentinas siguen dudando de que la recuperación pueda cobrar impulso, especialmente porque el banco central mantiene altas tasas de interés".
Para cerrar, la nota consigna las nuevas restricciones que condicionan a distintas actividades económicas para contener los efectos de una 2da ola de Covid-19.
"Tengo miedo de lo que podría pasar ahora. Todos están muy preocupados", cita a un trabajador afectado por los cierres.







