CLAVES

Interminaaaaaableeeeee.... (Todos somos abogados)

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner conoce que el pleito con Grupo Clarín va para largo. El asunto desbordó las expectativas y necesidades de la Presidente. Por lo tanto se encuentra reorganizando su estrategia.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La disputa que eligió Cristina Fernández de Kirchner para afirmar su autoridad (con Grupo Clarín por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual) está provocando un efecto impensado: los lectores de los diarios comienzan a suponer que ya son abogados veteranos.
 
Ridículo pero peligroso (en términos de convocatoria de masas), y profundamente tedioso (en términos periodísticos), el asunto va para largo cuando la Presidente creyó que lo tenía 'cocinado'.
 
Por lo tanto, hay cambio de estrategia en el mundo K, de acuerdo a algunos de sus columnistas más precisos:
 
> división/fragmentación del Poder Judicial, para presionar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación,
 
> Comisión Nacional de Valores/Ley de Mercado de Capitales, para presionar a Grupo Clarín, apostando a que su socio minoritario en Cablevisión (David Martínez/Fintech Advisory) será funcional a los K y exigirá medidas administrativas del interés de Cristina, y
 
> choque con los periodistas identificados como 'opositores', para intentar menguar su influencia en el año electoral.
 
Mientras tanto, aqui algunas opiniones desde ese 'mundo K':
 
Eduardo Blaustein en el semanario Miradas Al Sur (con una reflexión desde Urgente24: una exageración suponer que a la opinión pública masiva le interesará, de pronto, mirar el canal mapuche -si esa no fuese la apuesta no lo ingresarían a la grilla de la TV por cable en San Carlos de Bariloche cuando los mapuches solo pueden ser alcanzados por TV satelital- y para nuevas ofertas el Estado ya no tiene más dinero):
 
"(...) A partir de ahora, cada parte insistirá con sus argumentos. Se discutirá si la apelación de Clarín suspende o no el fallo de Alfonso, si hay lugar para otra cautelar y seguirá discutiéndose también a qué se le llama “sentencia firme” y a qué “sentencia definitiva”. 
 
Todo indica que cualquier nuevo planteo judicial que presente el Grupo Clarín en la causa madre le dará motivo al Gobierno para jugar su carta de oro: el per sáltum (por si faltaban elementos, lo reafirmó ayer el subsecretario general de la Presidencia, Gustavo López). Será entonces la Corte Suprema la que deba expedirse en etapas. 
 
Primero, si acepta el per sáltum y la noción de “gravedad institucional”. 
 
Segundo: si se aboca a la cuestión de fondo. Pero aún si, como se espera, la Corte aceptara el per sáltum y fallara a favor del Gobierno, la aplicación de la ley de medios en el caso de Clarín podrá sufrir otras dilaciones, aunque de nuevo cuño y un poco al estilo Mostaza Merlo: paso a paso, empresa por empresa.
 
El Grupo conserva mucho poder de daño, destrezas y vínculos de poder para defenderse. El pleito pinta para largo
 
Pero hay otro síntoma de sacudones que amenazan con resquebrajar la nave insignia del Grupo: Cablevisión. Incluso el diario La Nación salió a reproducir el documento presentado ante la Afsca por Fintech Advisory, el fondo de inversión dueño del 40 por ciento de las acciones de Cablevisión. 
 
Como socio minoritario de Clarín, Fintech no puede proponer por su cuenta un plan de adecuación. Pero su “consulta de propuesta de adecuación” es una evidentísima señal que torpedea la estrategia empresaria y judicial del Grupo.
 
2013 no será seguramente ni el año en que las diversas empresas de Clarín vayan a desaparecer –como angustiaban fúnebremente los spots institucionales del Grupo cuando se debatió la ley–, ni el año de la definitiva consolidación del tercio de comunicación generada desde el tercer sector. 
 
Es cierto que de a poco (y desde antes de la ley) van floreciendo en todas partes nuevas experiencias comunicacionales que acaso no formen un sistema de emisión potente. Pero el languidecimiento del Grupo parece haber comenzado, los competidores seguirán ladrándole aún desde lógicas comunicacionales que tienen todas las taras y perversiones del infoentretenimiento dominante en todo el mundo. 
 
En algunos casos, grupos comunicacionales nuevos o preexistentes mostrarán una mayor afinidad con el kirchnerismo, al menos mientras eso les permita expandir su poder. También seguirán expandiéndose iniciativas comunicacionales muy distintas y más valiosas, con algo de exploratorias. 
 
A veces, desde los medios públicos, otras desde el tercer sector, otras desde el Incaa o la televisión digital terrestre o la abierta o lo que pueda sumar la imaginación y la capacidad de nuevos actores. El desafío sigue planteado: sumar diversidad."
 
 
Néstor Espósito en el diario Tiempo Argentino, quien con su nota sobre las 3 cenas de fin de año del Poder Judicial, apuntó a demostrar la ruptura, sin importar si el mundo K judicial cabe en una mesa redonda:
 
"La vicepresidenta de la Corte Suprema de Justicia, Elena Highton de Nolasco, pidió en el brindis de la cena de fin de año de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional que la del jueves pasado fuera la última oportunidad en que un acontecimiento de tamaña significación en la interna judicial los encontrara divididos. (...)
 
El presidente de la Asociación de Magistrados, Luis María Cabral, acaba de ser reelecto en el cargo. Tiene estrecha relación con Lorenzetti y es una suerte de alter ego del consejero de la Magistratura y juez de la Cámara Civil y Comercial Federal, Ricardo Recondo, a quien el gobierno atribuye la ingeniería judicial que borró del almanaque al 7D. (...) 
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Pese a ser confirmado como titular de la Asociación, Cabral tiene un cuestionamiento funcional: es juez subrogante de la Cámara Federal de Casación Penal, pero según un grupo de colegas encabezados por Alejandro Slokar su designación fue irregular, justamente porque fue eso, una "designación". Cabral es juez de un tribunal oral pero no fue ungido por sorteo.
 
Slokar es uno de los jueces que firmó el documento "Una Justicia legítima", en el que numerosos afiliados a la asociación que preside Cabral manifestaron no sentirse "representados" por el pronunciamiento sumamente crítico hacia la relación política-justicia emitido por la Comisión por la Independencia Judicial, que encabezan Highton de Nolasco y Carmen Argibay. Aquel texto, no obstante, contó con la intervención directa de Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda. (...)
 
Mientras en el Hotel Panamericano se realizaba la cena "oficial", buena parte de los díscolos participaba de una celebración paralela en el Centro Argentino de Ingenieros.
 
Muchos de ellos, seguramente votaron en las últimas elecciones de la Asociación por la Lista Celeste, que candidateaba a la camarista laboral Gabriela Vázquez y al camarista patagónico y ex secretario de la Corte Suprema, Javier Leal de Ibarra. 
 
El enfrentamiento de los "celestes" con los "bordó" de Cabral y Recondo es, de momento, irreconciliable. Este sector optó por una reunión de fin de año en un restaurante de Puerto Madero, después de denunciar públicamente que la renovada conducción de la Asociación había resuelto invitar a abogados vinculados con la cuestionada organización Certal (sospechada por un presunto vínculo con el Grupo Clarín porque pagó los viajes a una actividad académica en Miami a camaristas que debían resolver sobre la Ley de Medios), pero omitió enviarle la tarjeta al ministro de Justicia, Julio Alak. (...)".
 
 
Horacio Verbitsky en el diario Página/12, decidido a embestir con sus ex colegas (¿O Verbitsky no era parte de la ofensiva de Grupo Clarín contra Raúl Moneta durante una batalla en la que Página/12 fue financiada por Grupo Clarín? Paradoja: hoy día Verbitsky y Moneta están en el mismo bando):
 
"(...) Es dudoso que la mera apelación vuelva a congelar la ley sabiendo la Cámara que el 22 de mayo la propia Corte Suprema adelantó una opinión coincidente con la de Alfonso. Lo único probable es que intente concederle al Grupo un año más, con vencimiento el 7D de 2013, aunque tampoco esta argucia parece viable ante la Corte. En el mismo estilo de esa nota de Clarín, las interpretaciones sobre la ley de medios y políticos de la oposición no surgen de su texto ni de su espíritu:
 
- Joaquín Morales Solá pretende que el propósito oficial es “la liquidación del Grupo Clarín”;
 
- Su colega Carlos Pagni añade que se trata de “liquidar a Clarín” o que “ese holding sea silenciado”.
 
- Fernando Laborda alega que “el objetivo final es herir de muerte al Grupo Clarín”, y
 
- Nelson Castro, que “el Gobierno quiere destruir Clarín”.
 
- Luis Majul, que la presidente procura hacerlo desaparecer.
 
- José Eliaschev, que el objetivo es “la muerte del Grupo Clarín”.
 
- El editor responsable del diario Clarín, Ricardo Kirschbaum, que la obsesión oficial “es hundir a Clarín”.
 
- Ya sin adjetivos que modulen su exasperación, la columnista Susana Viau acudió al léxico bélico: dijo que había una “operación de acoso y derribo del Grupo Clarín”.
 
- Otros columnistas y editoriales hablaron de desguazar, desarticular, desmantelar, castigar, derrotar, quebrantar, doblegar o condicionar al mayor grupo mediático del país.
 
- En la misma cuerda, el dirigente radical Ernesto Sanz y el socialista Roy Cortina sostuvieron que el plan es “destruir” a Clarín.
 
- Para el Peornista Opositor Enrique Thomas, se procura “la destrucción del Grupo Clarín”.
 
- Federico Pinedo opina que el gobierno quiere “matar” a Clarín.
 
- Para la indefinible Patricia Bullrich el gobierno quiere que “por lo menos Clarín y La Nación desaparezcan”.
 
Esta confusión entre el diario y el Grupo Clarín no es inocente: la ley no se refiere a medios gráficos sino audiovisuales, lo cual excluye de cualquier riesgo a ambos diarios. (...)".