CLAVES

Baltasar Garzón, que la sombra de Noemí Molfino le alcance...

La ciudadana argentina Noemí Esther Giannetti de Molfino fue hallada muerta en un hotel de Madrid, el 21/07/1980. Militares peruanos colaboraron con un comando de 8 oficiales del Ejército argentino que viajaron a Lima para secuestrar, el 14 de junio de 1980, a la señora Molfino y a otros 3 argentinos. El tema de fondo era la vigencia de la Operación Cóndor, que coordinaba la acción represiva de los militares del Cono Sur. Tras su secuestro en Lima, Noemí Molfino fue llevada a Buenos Aires y después apareció en Madrid, adonde llegó por vía aérea desde Brasil. Y 3 días después se la halló muerta. Las 2 personas que la recibieron en el aeropuerto de Barajas se hacían pasar por argentinos que fueron secuestrados en Lima junto con la víctima y se alojaron en el mismo hotel. El 18/02/1996 la ex esposa de Gustavo Molfino, hijo de la fallecida, presentó una querella patrocinada por el abogado Carlos Pipino Martínez ante el juzgado de Baltasar Garzón Real. Entonces comenzó la odisea. Garzón es hoy día asesor del diputado nacional Remo Carlotto (Frente para la Victoria-Buenos Aires) en el Congreso de la Nación.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La militante peronista Noemí Esther Gianotti de Molfino fue una viuda de nacionalidad argentina, madre de 6 hijos, 4 de ellos involucrados en la actividad política. Una de sus hijas desapareció con su esposo, quien era dirigente de la juventud montonera, y 2 de sus nietos también desaparecieron. 
 
Otra de sus hijas estaba exiliada en París por razones políticas. 
 
Su hijo mayor, Alejandro, estaba preso y siguió privado de su libertad hasta el final del gobierno militar. 
 
Noemí viajó a Lima, Perú, en 1980, con su hijo menor, Gustavo, a solicitar solidaridad con su drama personal: aparición con vida de su hija, su yerno, sus nietos. 
 
(Los nietos aparecieron 3 años después).
 
Los hechos se precipitaron en junio de 1980, en vísperas de la transmisión del mando del general Francisco Morales Bermúdez a Fernando Belaúnde Terry. En Lima se había anunciado la visita protocolar, para esa ceremonia, del entonces general Jorge Rafael Videla, a cargo del Ejecutivo argentino.
 
Justo por esos días, un operativo conjunto de militares y policías detuvo en Buenos Aires a un joven metalúrgico de apellido Frías y con él descubrió información sobre una reunión que iba a realizar la dirección montonera en Lima en junio. Se mencionó específicamente la presencia de Roberto Cirilo Perdía.
 
La hipótesis del Proceso de Reorganización Nacional fue que en esa reunión se prepararía un atentado contra Videla. (?)
 
Efectivamente, Perdía llegó a Lima, y también otros 15 dirigentes montoneros.
 
En esas circunstancias, Noemí Molfino, quien estaba en Lima, se solidarizó abiertamente con ellos y hasta los alojó, convirtiéndose así en un 'blanco móvil' de las fuerzas de seguridad.
 
A Lima viajó un grupo operativo de 8 argentinos, quienes intervinieron con autorización y apoyo de 2 grupos operativos peruanos. 
 
Entre ellos, el jefe del Servicio de Inteligencia, coronel Martín Martínez Garay; el comandante (r) Oswaldo Hernández Mendoza; y el capitán médico Wilfredo Jacinto César Zárate, quien supuestamente supervisaba los tormentos a presos políticos.
 
La policía argentina usó a Frías como anzuelo para un operativo de 48 horas contra miembros del grupo argentino. Lo tuvieron alojado en Lima, en el Círculo Militar y, en medio de muchas peripecias, este joven los llevó a las cercanías de las avenidas Larco y Benavides. La policía logró capturar a María Inés Raverta, cerca de la iglesia de Miraflores -al parecer era el punto de contacto-, y al dirigente montonero Julio César Ramírez, en la cuadra 4 de Benavides. Después capturaron a Molfino, en la calle Madrid, en el barrio de Miraflores.
 
En casa de Molfino estaba alojado Perdía, quien logró escapar. 
 
Molfino fue entregada en la frontera de Bolivia, junto con Raverta y Ramírez, a fuerzas a cargo del general Luis García Meza Tejada, quien tiempo después daría un golpe de Estado, financiado por Roberto Suárez Gómez, el 'Rey de la Cocaína', contra la presidenta Lidia Gheiler. 
 
De acuerdo al periodista peruano Edmundo Cruz, hubo un documento de recibo, como si se tratase de una operación monetaria. 
 
Hay versiones de que para esa operación hubo una coordinación, en primer lugar, entre el jefe de las Fuerzas Armadas argentinas, por entonces Leopoldo Fortunato Galtieri; y el jefe de las Fuerzas Armadas del Perú, general Pedro Richter Prada, quien además era ministro de Guerra.
 
Hay, además, un comunicado del Ministerio del Interior peruano emitido en aquella época en el que el Gobierno peruano entrega a autoridades bolivianas a 3 ciudadanos argentinos: Molfino, Raverta y Ramírez.
 
El 21/07/1980, Noemí Esther Giannetti de Molfino fue hallada muerta en un hotel de Madrid.
 
Gustavo Molfino viajó a Espala. Gobernaba el presidente Adolfo Suárez González. Desde allí denunció y demandó a Jorge Rafael Videla por la muerte de su madre. Y volvió a demandarlo 5 veces más. En el 6to. intento, la demanda quedó en el juzgado a cargo del entonces juez Baltasar Garzón Real, magistrado de la Audiencia Nacional.
 
Sin embargo, Garzón no pareció actuar con la premura que sí exhibió en otros casos y eso motivó la intervención de varios legisladores argentinos convocados por Gustavo Molfino. Algo andaba mal en el tribunal de Garzón...
 
Garzón había pedido a la Argentina que se interrogara a 10 oficiales de la Armada Argentina (Alfredo Astiz, Jorge Acosta, Jorge Perrén, Antonio Pernías, Juan Carlos Rolón, Raúl Enrique Scheller, Enrique Yon, Aníbal Mazzola, Adolfo Miguel Donda y Raúl Schilling, todos del Grupo de Tareas que funcionaba en la ESMA), y a los por entonces comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas.
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Además, Garzón declaró como imputados a 3 militares peruanos y reclamó al gobierno del Perú que les tomara declaración. 
 
En una nota dirigida al gobierno de USA, el juez también solicitó informes sobre la documentación referida al Operativo Cóndor, que coordinaba la acción represiva de los militares del Cono Sur.
 
Pero la causa no prosperaba en lo específico: ¿quién había asesinado a la señora Molfino?
 
El asesinato había sido cometido en España y apareció el rumor de que efectivos de la Guardia Civil o de los servicios de inteligencia españoles estaban involucrados en algo que, de confirmarse, inclusive trascendía el Operativo Cóndor.
 
A Baltasar Garzón se le cuestionó no haber investigado ese capítulo, intentando enfocarse solamente en las conexiones peruanas y argentinas, pero no en las españolas. Y que en todo eso habría exhibido una insoportable motivación política antes que un cumplimiento de su tarea como magistrado.
 
Una comitiva de diputados peronistas (Humberto Roggero, Saúl Ubaldini, Carlos Soria, Martha Alarcia, Fernando Maurette y Manuel Baladrón) viajó a Madrid en 1998, para presentar reclamo de justicia y defensa de los derechos humanos, exigiendo se activara la investigación del asesinato de Noemí Molfino en Madrid. Los legisladores afirmaron que Garzón tenía 'pisada' la causa desde hacía mucho tiempo porque no quería investigar la 'conexión española' del asesinato de la señora Molfino.
 
Allegados a Garzón afirmaron, en cambio, que fue un intento de autopromoción política de Roggero y de Soria. 
 
Baladrón, hoy día integrante del directorio de la AFSCA (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual) podría dar información precisa acerca de todo lo que ocurrió en Madrid.
 
El 'Gringo' Soria (más tarde jefe de la Secretaría de Inteligencia y luego gobernador de Río Negro, asesinado por su propia mujer, Susana Freydoz, a poco de asumir), cuestionó en aquel momento la tarea de Garzón: "Él quería que nosotros le contemos a él lo que sabíamos sobre la muerte de españoles en nuestro país, ¿acaso nosotros tenemos que investigar para decírselo a él? Por qué no se ocupa de investigar la muerte de una argentina en España?", se preguntó quien era el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara baja. 
 
Finalmente, Garzón convocó a Gustavo Molfino, quien lloró reiteradamente ante el juez durante su declaración, lo que obligó a detener en más de una oportunidad el registro del testimonio.
 
Horas antes, él intentó un acuerdo con la delegación de diputados justicialistas que lo acompañaron hasta Madrid, quienes consideraban inconveniente su declaración ante Garzón debido a los conflictos que habían surgido ese día entre Humberto Roggero, quien era el jefe del bloque PJ en Diputados, y el juez que ahora es asesor en la Cámara baja argentina, donde además trabaja Molfino.
 
Roggero y Garzón protagonizaron una sucesión de encontronazos en los que el entonces magistrado casi ordena la detención del diputado nacional, lo que hubiese violentado las inmunidades vigentes.
 
Garzón citó a declarar pero Roggero se negó a hacerlo para no reconocer la jurisdicción de la Justicia española en la investigación de los desaparecidos en la Argentina. Tuvo que intervenir la Cancillería para evitar un incidente diplomático. Además, el fiscal español Carlos Fungairiño cuestionó la citación a Roggero, quien en todo momento negó capacidad a Garzón para investigar casos de desapariciones ocurridos en la Argentina durante la dictadura militar.
 
También ocurrió un cambio en la estrategia judicial de los argentinos, sugerida por el propio fiscal de la Audiencia Nacional, Carlos Fungairiño, quien aconsejó reabrir la causa en un juzgado ajeno a Garzón.
 
"Mi único objetivo era instalar la causa, y lo conseguí después de estar durante cuatro años golpeando puertas. Esto fue gracias a Humberto Roggero y el juez Garzón, más allá de las diferencias que los separan", dijo Molfino.
 
El entonces vicecanciller argentino Andrés Cisneros, otro coprotagonista de los hechos, expresó al embajador de España en la Argentina, Carlos Carderera Soler, el "desagrado" del gobierno argentino por la citación del juez Garzón al titular del bloque de diputados del PJ, Roggero.
 
El entonces ministro del Interior, Carlos Corach, dijo que lo sucedido demostraba la manipulación que realizaba Garzón en ciertas causas, y lo adjudicó a su relación "con una agrupación política, que es Izquierda Unida, un partido formado en base al ex Partido Comunista español".
 
De regreso a la Argentina, Roggero, se declaró triunfante sobre Garzón: "El objetivo fue logrado. La reapertura del caso Molfino se produjo el martes en la Fiscalía General de España, y Gustavo Molfino fue a ver al juez Garzón para reactivar la causa que hacía 18 años estaba parada en España y 18 meses en el juzgado de Garzón".
 
Había un tema de fondo: la investigación de Garzón en la causa de desaparecidos españoles durante el régimen militar provocaba malestar en el Gobierno argentino (quien por entonces buscaba la pacificación como consecuencia de los indultos dictados por Carlos Menem). Por esto, el viaje de los legisladores del PJ fue considerado por el juez español como un desafío personal.
 
"Garzón, no pretenda investigar lo que sucedió a 12.000 kilómetros si no es capaz de resolver lo que ocurrió a las puertas de su juzgado", dijo Carlos Soria en Madrid.
 
Hasta la fecha, se ignora quién mató a Molfino. Garzón trabajó sobre los autores intelectuales pero no resolvió los autores materiales de un hecho que ocurrió en España.
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En la red social Twitter se leyó, a propósito de la designación de Garzón:
 
@planm Verguenza me dio: Ver al Juez Garzon como figura central en el congreso.Nunca investig la muerte d la compañera Molfino en su patria.
 
@planm GARZON: Es complice no se animo a investigar a los servicios españoles,y la guardia civil española.A la Sra.Molfino la mataron allá
 
@planm CASO MOLFINO La just española cerró la causa.El juez Garzón nunca investigo el caso, por estar involucrada la inteligencia española.
 
@planm Noemí Esther Gianetti de Molfino, asesinada en España porque denuncio en ONU la desaparición de su hija y su yerno en octubre del '79
 
@planm 21 de julio de 1980 apareció el cadaver de Noemí Esther Gianetti de Molfino en un apart hotel de Madrid. GARZON NUNCA INVESTIGO NADA
 
@planm GARZON: Es un cagon porque no se animo a investigar a los servicios de inteligencia españoles,y la guardia civil española.A la señora Molfino la mataron allá.