CLAVES

El difícil día después

Jueves 28/06, 24 horas después del paro y movilización de los camioneros: ¿cómo continuará el choque entre Cristina Fernández de Kirchner y Hugo Moyano? El Impuesto a las Ganancias no fue modificado aún ni hay certeza de cuándo ocurrirá eso. Se aproxima la elección en la CGT y, además, la economía se sigue complicando.

 

por EDGAR MAINHARD
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Para unos hubo 50.000 personas en Plaza de Mayo, para otros 70.000. Para unos fue un acto "flaco" (Cristina de Kirchner) y para otros fue "masivo" (Clarín). Para unos, resultó apenas una capítulo de la disputa interna peronista, aunque otros conocen que esa fotografía fue una decisión de Hugo Moyano porque existió la oferta de Mauricio Macri para la foto juntos, y el camionero no se atrevió. En el fondo, Moyano todavía tiene pruritos o límites o miedos en su acción política que debería dejarlos de lado como tarea elemental para el nuevo rol que él ha elegido.
 
Es el momento de algunas certezas.
 
1. Cristina Fernández tiene un enorme poder como administradora del Estado en una República presidencialista y en la que casi todas las actividades tienen algún interés con el Fisco. Sus funcionarios utilizaron ese poder para 'pinchar' el acto de Moyano, quitarle aliados, restarle participación. Abundaron los sindicalistas presionados y los empresarios llamados para 'ablandar' a los gremialistas díscolos. A los militantes independientes se los corrió quitando de escena a las fuerzas de seguridad, para amenazarlos con aquel vandalismo recordado como "el día de Modart". No obstante, pese a todo eso, ocurrió una multitudinaria movilización a Plaza de Mayo. No habría que desdeñar ese acontecimiento porque menospreciarlo resultaría una estupidez importante.
 
2. ¿Podría Cristina Fernández realizar una movilización equivalente a Plaza de Mayo? Aún pagando $150 por cabeza más la bebida y el 'chori', tal como se hace habitualmente en el Frente para la Victoria, resultaría complicado hoy día para una Administración que ya no controla la calle. Durante todo el conflicto por la Resolución 125, los críticos a Cristina fueron 1 sola vez a Plaza de Mayo, que permaneció custodiada por Guillermo Moreno y su esbirro, 'Acero' Cali. Pero aquí, luego de la invasión de los 'caceroleros' a Plaza de Mayo, acaba de ocurrir un acto importante durante el cual se difundieron críticas durísimas a la Presidente de la Nación. Plaza de Mayo ha sido liberada. Es un dato objetivo de debilidad del Frente para la Victoria.
 
3. La gran pregunta del cuestionario: ¿podría organizar Cristina Fernández una movilización sindical equivalente a Plaza de Mayo? ¿Podría Antonio Caló y sus aliados en la Confederación General del Trabajo, marchar a Plaza de Mayo para manifestar su adhesión a Cristina y su respaldo al mínimo no imponible vigente? No. Ni se lo plantean, tan siquiera. Es un dato irrefutable: los antagonistas de Moyano en la CGT, se niegan a asumirse como aliados de Cristina. 
 
4. Fue el 1er. acto opositor organizado importante de 2012, y habrá otros más. Las acciones de los caceroleros fueron improvisadas y, al carecer de conducción, no apuntaron a ningún objetivo más allá de manifestar el descontento. Hugo Moyano tuvo una reivindicación concreta, vinculada al Impuesto a las Ganancias para la 4ta. categoría. Es un avance en el conflicto porque, además, resultan 2 representaciones sociales diferentes que coinciden en reclamarle a Cristina.
 
5. La economía sigue rodando pendiente abajo. Nuevos indicadores ratifican que hay desaceleración de la actividad, que en ciertos sectores hay recesión, las restricciones al comercio exterior son motivo de críticas desde otros países y, básicamente, Cristina Fernández de Kirchner no le encuentra el rumbo. La tendencia favorece a Moyano quien, en definitiva, tiene que plantearse cómo sobrevivir a la coyuntura.
 
6. De pronto, comienza a debatirse sobre la inflación. Fue una limitación de Moyano no vincular la necesidad de ajustar el mínimo imponible con la inflación así como el no ajustar con la crisis fiscal que padece Cristina. Pero, hasta ahora, tampoco lo hizo ningún dirigente opositor importante y es injusto reclamárselo a Moyano, hombre de formación muy limitada. Pero la inflación ya marca el ritmo del conflicto social, con repercusiones políticas, y Cristina Fernández no tiene una explicación razonable para la inflación. Es su talón de Aquiles, donde sus adversarios pueden despacharse a destajo porque en la sociedad hay enojo por diversas cuestiones que tienen un denominador comun: la inflación. Y dado que la inflación continuará, es difícil apostar a favor de Cristina en el conflicto social, que es más importante que la política pedestre.
 
7. La Confederación General del Trabajo avanza hacia una ruptura inevitable, algo que implica realineamientos dentro del peronismo. Es evidente que Hugo Moyano no conseguirá ninguna concesión de parte del gobierno de Cristina Fernández. Pero no surgen los logros posibles de parte de quienes representan la oposición a Moyano en la CGT. Llegaron para los tiempos de las vacas flacas, y resultará muy interesante cómo se partirá ese frente que hoy día luce, gracias a Moyano, más o menos ordenado.
 
8. Queda pendiente el interrogante de quién puede amalgamar las diferentes expresiones del descontento con Cristina Fernández de Kirchner. Moyano representa a una porción del reclamo. Pero hay otros, tan o más importantes en el devenir del conflicto social. Todavía falta construir el equilibrio entre la clase media y la clase trabajadora. Pero resultaría un error gravísimo de parte de Cristina Fernández permanecer impasible, esperando a que eso ocurra. Sin embargo, hasta ahora, Cristina luce escasa de capacidad de reacción. Faltan ideas interesantes. La corte de genuflexos es incapaz de imaginar otros escenarios.
 
9. Moyano no agotará su reclamo en el acto en Plaza de Mayo. Él comprende que ese fue el comienzo y no el final. Moyano ha formalizado su alejamiento de Cristina Fernández porque hasta ahora eran solo declamaciones televisivas o radiales suyas o de su hijo Pablo, además de los paros de los camiones cisterna y de caudales, pero no un paro general de su sindicato de choferes con movilización a Plaza de Mayo y discurso. Así como se espera la respuesta de Cristina (que no puede ser una opinión subjetiva sobre el acto de Moyano sino una acción política, a menos que ella haya perdido esa capacidad), Moyano tiene que tener ya preparado su próximo movimiento.
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10. Se ha escrito mucho sobre los acontecimientos. Aquí una selección de lo que puede considerarse más interesante:
 
El amigo y contador Guillermo LoCane en el diario Clarín (con un libro inédito sobre el Impuesto a las Ganancias, que está buscando editor... esta gente de las editoriales tiene una visión relativa para elegir qué editar):
 
"(...) El Congreso debe recuperar inmediatamente potestad tributaria plena sobre el Impuesto a las Ganancias.
 
El sistema de retenciones para la cuarta categoría basado en la legislación vigente ha sido durante décadas un eficaz y eficiente agente recaudador. Pero, el evidente retraso temporal y cuantitativo en la actualización de los valores que la ley prevé lo ha desprestigiado de tal manera que pone en peligro la validez de esta genuina fuente de financiamiento fiscal.
 
Ese retraso es reconocido ampliamente, excepto por quien ostenta la potestad de corregirlo: el Poder Ejecutivo. Que la posee, a raíz de la indebida delegación que le hiciera el Congreso a fines del año pasado.
 
Por expreso mandato constitucional la cuestión de los impuestos es íntegra y exclusiva atribución de Diputados y Senadores .
 
Su claudicación, votada por la mayoría parlamentaria surgida tras las elecciones nacionales, ha perjudicado a los contribuyentes y, como vemos en estos días, llevado inquietud a la paz social.
 
Debería ser revertida lo antes posible.
 
En el ínterin, debería suspenderse, por un plazo prudencialmente corto, la vigencia de las resoluciones de AFIP referidas a las cuestionadas retenciones. La merma que el fisco sufriría por dicha suspensión no tiene mayor categoría jurídica que la afección que sufre el bolsillo del contribuyente injustamente percutido, mes a mes, por la gravosa aplicación del sistema retentivo.
 
En el año 2008 el piso para no pagar el impuesto era de $4.015 para solteros y $5.554 para casados con dos hijos. En el 2009 siguió igual. No hubo correcciones a pesar de que sí hubo aumentos salariales. Para el año 2010 el Gobierno aumentó los valores un 20% y para el 2011 otro tanto, quedando en $5.782 y $7.998 respectivamente.
 
Si ahora se repite ese porcentual y se mantiene invariable la escala para calcular el gravamen (vigente desde 1999), se completará la desfiguración de un sistema, que, bien diseñado, fue durante años inobjetable recurso tributario.
 
Evidentemente, la corrección no debería ser menor al 50%, tanto en las deducciones y mínimos como en los tramos de la escala de cálculo. (...)".
 
 
 
"El paro con movilización fue un episodio de dos disputas de proyección larga: la conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) y la representación del peronismo. La huelga y la movilización, empero, ocurrieron ayer y se miden, con el consiguiente debate interpretativo. Las variables son las de siempre, matizadas por la coyuntura: la magnitud de la medida de fuerza, la masividad de la concurrencia, su composición, las presencias y ausencias.
 
El paro, entiende este cronista, tuvo un impacto bajo, limitado por los gremios que participaron por no haber afectado en sustancia el transporte de pasajeros, la educación y, en trazo grueso, la cotidianidad de la Capital y el conurbano. La interpelación del secretario general de la CGT, Hugo Moyano, fue desoída y hasta desafiada por muchos gremios relevantes. Vale consignar algo que no hizo Moyano, una omisión deliberada que podría haber modificado la escena. Fue prescindir de bloqueos de ingresos a la ciudad o de avenidas importantes. A una semana del brutal piquete a todas las refinerías del país, esa decisión forma parte del cuadro. Los móviles de Moyano quedarán a criterio de quien los analice, en cualquier caso completan el cuadro de situación.
 
De cara a la interna cegetista, los dirigentes antimoyanistas (en número apreciable) emitieron una solicitada muy drástica remachando, por si hiciera falta, la ruptura.
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Ya en la Plaza, la mirada puede ser dual. Por un lado, el estilo de Moyano (querer congregar traccionando, centralizar en su figura, interpelar a un conglomerado muy heterogéneo) ciñó la asistencia a camioneros, laburantes de gremios afines o nuevos e incómodos aliados, Uatre, por caso. Y a fuerzas de izquierda, de marcada matriz opositora. (...)".
 
 
Desde La Nación, Carlos Pagni (recordado en Ámbito Financiero por sus notas sobre "pacto negro" entre sindicalismo y Gobierno, en los años '90), conocedor de Mar del Plata, de donde es oriundo Moyano, y con unos párrafos muy importantes sobre Héctor Recalde, cuya traición debería molestarle a Moyano más que la del taxista Omar Viviani:
 
"(...) La oratoria y el lenguaje corporal de Moyano acompañaron esos extravíos conceptuales. Estuvo nervioso y disperso. Venegas debió ofrecerle un vaso con agua para que, en una pausa, tomara aire. El camionero está sometido a mucha presión. Mientras preparaba el acto, en su trastienda hubo movimientos desagradables. Guillermo Moreno anuló el apoyo de Jorge Lobais (textiles) y de Alberto Fantini (carne) con un par de llamadas telefónicas. A Juan Carlos Schmid (dragados) se lo vio por última vez, por la mañana, en la CGT. No apareció por la plaza. Y Omar Plaini (canillitas) se negó a ponerse en la primera fila del palco.
 
No alcanzan las gestiones del Gobierno para explicar las deserciones. El problema es más complejo y entraña una lección, sobre todo para Scioli: Moyano no consigue graduar su transición. Tal vez no haya proceso político que requiera más profesionalismo que la administración de una ruptura.
 
Hace falta calibrar la agresividad retórica, tejer alianzas subterráneas, cortar en el momento oportuno. Los rencores personales, o las urgencias que imponen los acosos -sean fiscales o judiciales- son malos consejeros. El camionero está urgido por las elecciones del 12 de julio. Apenas pasaron nueve meses desde que su hijo Facundo triunfó como candidato a diputado en la lista de la Presidenta.
 
El drama cronológico de Moyano encarna en Héctor Recalde, su abogado laboralista y representante en el Congreso, quien anteayer aplaudió en primera fila a la señora de Kirchner cuando ella denostaba a quien contrata sus servicios desde hace varias décadas. La oradora, que no le ahorra un mal momento a nadie, agradeció esa presencia. A Recalde, papá del presidente de Aerolíneas, no sólo se le ha dividido el corazón. También la inteligencia: promotor de que los trabajadores se queden con parte de las ganancias de las empresas, no tiene objeción alguna a que el fisco se quede con parte de las "ganancias" de los trabajadores. (...)".
 
 
Fernando Gonzalez, director periodístico del diario El Cronista Comercial, el diario de Francisco de Narváez, un aliado hoy día de Daniel Scioli:
 
"Si Hugo Moyano consigue eludir su reemplazo al frente de la CGT durante el mes próximo, es posible que el 27 de junio de 2012 sea recordado en el futuro como el día del comienzo de una nueva interna peronista. El camionero se dio el gusto de armar un acto en la Plaza de Mayo que no fue el mejor de su historia pero que fue pacífico y demostró que todavía cuenta con un aparato de movilización importante para este peronismo en ebullición. Volvió a criticar a Cristina (comparó su gobierno con una dictadura), a Néstor Kirchner (lo acusó de enriquecerse en aquellos días) y a Amado Boudou (a esta altura un clásico moyanista) con una violencia a la que ningún otro dirigente crítico u opositor se anima. Y lanzó el desafío de su reelección, una pesadilla que la Presidenta quiere cortar de cuajo.
 
Si es por los dirigentes sindicales que lo acompañaron ayer en la Plaza, Moyano sabe que hacerse reelegir en la CGT sigue siendo una empresa muy compleja. Por eso, apostará a la fractura que ya conoce desde los tiempos en los que lideraba el Movimiento de Trabajadores Argentinos para confrontar con los caciques gremiales que acompañaron a Carlos Menem y hoy acompañan a Cristina. El camionero cree que, liderando el ala opositora de los gremios, podrá convertirse en un referente decisivo cuando se discuta el nuevo liderazgo del PJ. “Hugo quiere ser el gran elector del 2015”, dicen los moyanistas. Tienen encuestas que muestran a Moyano con su imagen en ascenso pero esos índices no superan el 30%, guarismos que no le alcanzan para convertirse en un protagonista electoral.
 
Claro que Cristina entiende perfectamente las intenciones de Moyano y sabe que para extender su hegemonía en el peronismo debe arrancarlo del sillón de la CGT y, ante el desafío de la fractura sindical, necesita limar el poder del camionero. Por eso, la Presidenta anunció ayer desde San Luis que privilegiará el transporte ferroviario para poder acotar el reinado de los camiones, que ya lleva dos décadas desde aquel triste “ramal que para, ramal que cierra” popularizado por Menem.
 
Entre Cristina y Moyano en el universo peronista hoy sólo brilla la estrella de Daniel Scioli. El gobernador mantiene su imagen positiva y, aunque la caída de la Presidenta también lo hace bajar algunos puntos a él, es claramente la alternativa presidencial de un kirchnerismo cuyos sectores más fundamentalistas lo detestan. Scioli no es el candidato de La Cámpora, ni es el candidato de los intelectuales que dan consejos en la Quinta de Olivos pero, básicamente, no es el candidato de Cristina. (...)".
 
Pero todo eso es de ayer. Lo que importa es hoy y mañana. Se avecinan horas vertiginosas.