Javier Milei realmente cree que él es importante para Occidente, ideólogo de algo que él llama "libertad" (pero que no llega hasta la paridad cambiaria) y que las masas esperan sus interpretaciones de Carl Menger, Eugen von Böhm-Bawerk, Friedrich von Wieser, Ludwig von Mises, Friedrich Hayek y Murray Rothbard. Quizás tenga razón. O quizás sea una aberración. Pero no es el tema hoy.
CUIDADO CON LOS DESBORDES
El Hidalgo no se rinde: Javier Milei contra los molinos de viento
Javier Milei otra vez enojado, insultando a los periodistas en general. Enorme fracaso de la comunicación gubernamental. Una Administración en crisis.
El problema es que Javier Milei es el Presidente de la Nación Argentina y se encuentra peleado con la institucionalidad que requiere su investidura.
Para algunos, en el inicio, el 'acting' era hasta simpático. Sin embargo, hoy día para la mayoría, o provoca temor o vergüenza. El arrebato que para el Jefe de Estado es un ejemplo de espontaneidad, en la opinión pública ya es interpretado como un desequilibrio emocional.
Probablemente esto no sea verdad sino la consecuencia de exageraciones. Sin embargo, Milei ejecuta todas las acciones necesarias para consolidar su caos.
La consecuencia primaria de esta ruptura del protocolo indispensable es el reclamo, ya inocultable en personajes prominentes, beneficiarios de este 'modelo', del "Mileísmo sin Milei".
Y, sin embargo, él persiste en aquello que debería evitar. Algunos le llaman 'suicidio político'.
Presidente meme
La otra consecuencia es la erosión de su propia autoridad. El lenguaje soez -tan habitual en muchos comunicadores desde Jorge Lanata al presente- es posible para un panelista de un canal de streaming o de una radio FM pero no para la imagen estándar de un Presidente de la Nación que existe en el imaginario colectivo.
¿Qué dicen los estudios de opinión pública que las personas esperan de un Jefe de Estado?
Ni más ni menos que los atributos del liderazgo:
- Equilibrio emocional.
- Templanza para tomar decisiones bajo presión.
- Capacidad de diálogo.
- Apertura al consenso.
- Firmeza y carácter.
En esa trayectoria, el Presidente está perdiendo -o ya ha perdido- el manto del respeto ciudadano, atributo que debería provocar que la sociedad cuestione los ataques que él reciba mientras no sean denuncias fundamentadas de corrupción y deshonestidad.
Javier Milei elige ubicarse 'a tiro de memes', y las burlas se viralizan. Hay demasiados ejemplos en redes sociales.
La comunicación
Es necesario destacar que, además, la comunicación gubernamental está fracasando notablemente. Carece de capacidad de tomar la iniciativa en la conversación digital. Es cierto que el déficit puede resultar consecuencia de la ausencia de directivas políticas, un drama hoy día en la Administración Javier Milei.
Pero el vocero presidencial, Adrián Ravier, no ha logrado generar un canal de comunicación con la prensa. Y recibe un varapalo tras otro.
El secretario de Medios, Fabián Fernández, no es más idóneo. Bien 'flojito' el personaje, aunque amparado en la pauta publicitaria de YPF que, por ahora, todavía controla y le permite sobrevivir en la trinchera.
De todos modos, la precariedad acompaña a Milei. Al menos es la imagen que se ha instalado hasta en los suburbios del Gran Buenos Aires.
Con una campaña electoral por delante, y una ausencia de empleo y consumo suficientes, es hasta racional la intensidad conque empresas beneficiarias del subsidio estatal conocido como RIGI solicitan encuestas y análisis.
El rompecabezas
Fabián Doman tiene una interesante descripción de lo que sucede en días de autolicuación de Milei.
La Argentina es presidencialista desde su Constitución Nacional. Y el 'Sistema' no se encuentra preparado para otra organización.
Han existido Superministros de Economía pero en días de Domingo Cavallo en el Palacio de Hacienda jamás Carlos Menem perdió centralidad.
Hubo secretarios generales de la Presidencia poderosos pero ni Eduardo Bauzá / Alberto Kohan en días de Menem o Jorge De la Rúa / Nicolás Gallo con Fernando de la Rúa tuvieron más reputación que el Presidente.
Marcos Peña tuvo una influencia notable pero nunca superó a la de Mauricio Macri.
En la Administración Milei fue el propio Javier quien empoderó a su hermana llamándola 'el Jefe', y dejando inicialmente el día-a-día a su cargo, y luego, en forma progresiva, le delegó la mayoría de las decisiones relevantes.
Juan Manuel Olmos fue un poderoso asesor general de Alberto Fernández pero nunca alcanzó el rol de Santiago Caputo, rebanando otra porción de la autoridad de Milei (y ni siquiera aparece en el organigrama).
Los molinos de viento, en 'Don Quijote de la Mancha', simbolizan el choque absoluto del protagonista con la realidad. Representan la incapacidad de Don Quijote para ver el mundo tal como es.
Es una metáfora de la batalla contra enemigos falsos, y el desastre sucede cuando, derrotado por las aspas, Alonso Quijano, culpa al hipotético mago Frestón de haber cambiado los gigantes por molinos. Cartón lleno.
Detras de los insultos y la histeria que otra vez emanó la Quinta de Olivos el jueves 17/09, hay cuestiones más profundas, más decisivas, más peligrosas que los mastines del Presidente.
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