POLÍTICA peronismo > Javier Milei > Malena Galmarini

INTERNAS VARIAS

En el peronismo se matan entre ellos y Milei mira comiendo pochoclos: Malena Galmarini prendió el ventilador

El peronismo está tan ocupado en la interna (que solo le importa a ellos) que no logran capitalizar los errores del Gobierno. Milei festeja.

Todo el que hace se equivoca y el gobierno de Javier Milei no es la excepción. La gestión libertaria es claramente perfectible y acumula errores propios que, por momentos, golpean su imagen y credibilidad. Sin embargo, el Presidente cuenta con una ventaja que poco tiene que ver con los aciertos de la Casa Rosada: el peronismo parece demasiado ocupado peleándose consigo mismo como para capitalizar los problemas del oficialismo.

El escenario económico tampoco le garantiza tranquilidad a Milei. Aunque el Gobierno consiguió ordenar algunas variables macroeconómicas y bajar considerablemente la inflación respecto de los niveles que recibió en diciembre de 2023, todavía existe una distancia entre esos resultados y lo que una parte de la sociedad percibe en su economía cotidiana. Consumo, empleo, endeudamiento de los hogares y poder adquisitivo continúan formando parte de las preocupaciones de los argentinos.

Y ahí aparece una de las grandes incógnitas camino a 2027: si el ordenamiento de la macro finalmente llegará a la micro, es decir, al bolsillo de la gente. Un bolsillo que, llegado el momento, también vota.

Porque si algo demostró la política argentina de los últimos años es que las elecciones no se explican solamente por estructuras partidarias o plataformas electorales. También se vota con bronca, esperanza, miedo, hartazgo o expectativa. El propio Milei es probablemente uno de los mejores ejemplos: un economista que irrumpió en televisión a los gritos y a las puteadas, convirtió el hartazgo contra la política tradicional en su principal capital electoral y terminó sentado en el sillón de Rivadavia.

Ahora bien, pese al camino sinuoso que deberá atravesar el Gobierno hasta 2027, cuando Milei buscará su reelección, el Presidente encuentra su principal ventaja justamente enfrente.

El peronismo ocupado en su propia interna

El peronismo continúa sin resolver su conducción y hoy conviven dentro de ese universo distintos sectores que disputan poder: el kirchnerismo, el massismo, el PJ tradicional y el espacio que Axel Kicillof intenta consolidar alrededor del Movimiento Derecho al Futuro, además de otras expresiones progresistas.

Todos pueden coincidir en una cosa: quieren que el ciclo libertario termine en 2027. El problema es que todavía no logran ponerse de acuerdo sobre qué ofrecer después, quién debería conducir ese proceso ni, mucho menos, quién tendría que encabezar una eventual candidatura presidencial.

Además, el peronismo todavía carga con el recuerdo de la última experiencia nacional del espacio. Alberto Fernández llegó a la Presidencia en 2019 elegido por Cristina Kirchner para encabezar la fórmula del Frente de Todos y terminó cuatro años después con un gobierno atravesado por una profunda crisis económica, internas feroces dentro de la propia coalición y escándalos políticos que terminaron erosionando fuertemente su gestión.

Como si ese antecedente y la falta de una conducción clara no fueran suficientes, ahora algunas de las principales figuras del peronismo directamente decidieron matarse entre ellas. Y ya ni siquiera puertas adentro, como sucede en prácticamente cualquier partido político donde existen diferencias.

Ahora el ring está en las redes sociales.

Malena Galmarini prendió el ventilador

La última en prender el ventilador fue Malena Galmarini, dirigente del Frente Renovador, ex titular de AySA y esposa del exministro de Economía y excandidato presidencial Sergio Massa. Su blanco fue nada menos que Martín Guzmán, el primer ministro de Economía de Alberto Fernández.

Todo comenzó después de una entrevista que Guzmán concedió a Cenital, donde cuestionó una explicación de Milei sobre Arabia Saudita.

“Lo que dice Milei de Arabia Saudita no tiene ningún sentido. En 2018 el príncipe encerró a los más ricos hasta que entregaron su plata. Hicieron una redistribución enorme”, sostuvo el exministro.

Galmarini tomó el recorte de esas declaraciones y salió con los tapones de punta.

“Es genial que un señor que se fue un fin de semana por Twitter ahora quiera explicar qué hay que hacer”, escribió, en referencia a la recordada renuncia de Guzmán al Ministerio de Economía en julio de 2022, comunicada a través de las redes sociales mientras Cristina Kirchner encabezaba un acto.

Pero Malena no se quedó ahí.

“Dos años después de gestión y no sabía que AySA era del Estado. No sabía que él mismo enviaba el dinero para las obras. Dejen de venderse. Dejen de darle aire. ¡Que vuelva a EEUU con su novia!”, disparó.

Guzmán recogió el guante y respondió.

“Ay Malena Galmarini, el país cada día más dañado por un presidente al que algunos ayudaron a que ocupe la Casa Rosada y usted en ésta”, comenzó el exfuncionario.

Luego calificó de “mentira bastante patética” la acusación sobre AySA y sostuvo que el peronismo debería concentrarse en “frenar la barbarie de un gobierno que está destruyendo el tejido productivo” y en construir un programa económico para 2027.

La interna peronista cada vez más escandalosa

El intercambio sería apenas una anécdota de Twitter si no fuera porque ocurre en medio de una interna mucho más profunda que atraviesa al peronismo y que tiene como protagonistas a Cristina Kirchner y Axel Kicillof.

La relación política entre ambos espacios lleva meses acumulando tensión. El gobernador bonaerense decidió construir una estructura propia, el Movimiento Derecho al Futuro, con la que busca ampliar su volumen político y comenzar a proyectarse por fuera de los límites de la provincia de Buenos Aires.

Ese movimiento cayó particularmente mal en el cristinismo.

La exintendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, una de las dirigentes más cercanas a Cristina Kirchner, acusó directamente a Kicillof de haber tomado “la decisión de dividir al peronismo” y habló incluso de “deslealtad” y “desagradecimiento” hacia la expresidenta.

Máximo Kirchner también elevó el tono de la disputa. El líder de La Cámpora aseguró que dentro del propio peronismo existe un “boicot” contra Cristina Kirchner y volvió a plantear que su espacio pretende que la expresidenta pueda ser candidata en 2027, aunque actualmente se encuentra inhabilitada para ejercer cargos públicos tras quedar firme su condena en la causa Vialidad.

Del otro lado, Kicillof continúa avanzando con su construcción propia. En uno de sus últimos actos dejó una frase que inevitablemente fue leída en clave interna: aseguró que no le interesa construir “a control remoto” y volvió a hablar de la necesidad de conformar una alternativa nacional rumbo a las próximas presidenciales.

Así, mientras el Gobierno tiene por delante el desafío de conseguir que sus resultados macroeconómicos se traduzcan en una mejora concreta para los argentinos, el principal espacio opositor parece empeñado en facilitarle parte del trabajo.

Malena Galmarini contra Martín Guzmán. El cristinismo contra Kicillof. La Cámpora denunciando deslealtades. El massismo intentando recuperar protagonismo. Y todos mirando de reojo una elección presidencial para la que todavía falta más de un año.

Milei tiene problemas propios y muchos desafíos por resolver de acá a 2027. Pero mientras tanto, enfrente se matan entre ellos. Y el Presidente mira comiendo pochoclos.

____________________________

Más noticias en Urgente24:

Javier Milei 'se desconectó': El informe que alerta sobre el posible riesgo inverso

Miércoles de alto voltaje: Javier Milei en París y terror en el aire

Financiamiento: el salvavidas del mercado de smartphones en LATAM

FUENTE: URGENTE24

En pocas palabras

  • Peronismo interno: El peronismo se encuentra dividido, con distintas facciones (kirchnerismo, massismo, PJ tradicional, espacio de Kicillof) disputando poder y sin una conducción clara definida para el futuro.
  • Disputas públicas: Dirigentes como Malena Galmarini y Martín Guzmán protagonizan cruces mediáticos, exponiendo las tensiones internas y la falta de unidad dentro del espacio.
  • Ventaja para Milei: Mientras el oficialismo enfrenta sus propios desafíos, la fragmentación y las peleas internas del peronismo se presentan como una ventaja para la gestión de Javier Milei de cara a las próximas elecciones.
Resumen generado por Thinkindot AI