CÓRDOBA. La llegada del coronavirus trajo sin dudas una nueva realidad a la que el mundo entero debió adaptarse. Cada rubro o actividad se reorientó o transformó de algún modo para poder continuar.
INSÓLITO
Las fiestas clandestinas ya son empresa
Pero no todos lo hicieron pensando en el cuidado de la salud. Algunos apuntaron a lo contrario y encontraron en lo restringido una verdadera fuente de dinero.
Ese es el caso de la incipiente industria de las fiestas clandestinas. Tal y como sucede con los estupefacientes, o como supo suceder con el alcohol a principios del siglo XX, las fiestas clandestinas renacieron con la llegada del Covid-19, encontraron su motivo en “lo prohibido”, y hoy se constituyen como uno de los principales focos de contagio.
Es posible referirse a las fiestas clandestinas como una auténtica industria, ya que a más de un año de pandemia, existen personas que se dedican a hacer posibles estos eventos, a cambio de dinero. Un ejemplo concreto de eso es el caso de Gabriel Guzmán, un joven cordobés que admitió públicamente ser organizador de fiestas clandestinas.
Según Guzmán, la organización de fiestas clandestinas es todo un procedimiento en el cual se deben atender varias aristas. En primer lugar, el joven precisa que lo más importante concierne a la convocatoria social, por lo que el manejo de las relaciones públicas es por donde empieza todo.
En conversación con La Voz del Interior, el cordobés admitió ser propietario de una cuenta de Instagram, llamada “Clandes_Cba”. Dicha cuenta funciona como “mesa de entrada” para el inicio de los festejos prohibidos, ya que a través de la misma, los interesados en montar una fiesta pueden conectarse con el “emprendimiento”, el cual asegura brindar un asesoramiento.
“Damos el mejor asesoramiento para que vos y tus amigos manijas se la den ‘en la pera’”, dice la biografía del perfil en cuestión. Es mediante las redes sociales que se monta el “operativo” para difundir los eventos.
Guzmán asegura que, además de la difusión por internet, tiene personal encargado de hacer difusiones particulares, que arman “listas” con sus vínculos cercanos. La función de la “empresa” es hasta allí, similar a lo que sucedía fin de semana tras fin de semana, en épocas de la antigua normalidad, con los boliches.
En cuanto a la convocatoria, el joven asegura haber reunido, en pandemia, a más de 2 mil personas por evento. Y en sus cuentas de Instagram (el personal y “Clandes_Cba”) congrega a más de 15 mil seguidores.
“Me dedico a organizar eventos porque me gusta demasiado la ‘joda’. Me gusta divertirme, conocer personas y bailar. Me llena el alma hacerlas. Por eso hice esta página: para que la gente que quiera, pueda llegarse (a las fiestas). Sé que hacer un evento es ilegal, que llegar a un evento lo es; pero yo me dedico a difundirlos. Es una parte gris… Y no tan gris”, declaró Guzmán. Además asegura que la noche se trata de su principal fuente de ingresos, por lo que no planea dejar de hacerlo.
Por fuera de la convocatoria, Guzmán destaca que su “emprendimiento” también cubre la logística, comprendiendo los equipos de música, DJ 's, locaciones, tickets y alcohol. Pero se destaca la evasión a la fuerza policial.
El joven asegura que es habitual que su “organización” pague coimas o genere arreglos con los oficiales que llegan para desarticular la fiesta, o incluso antes del evento. Con ello, genera confianza entre los asistentes, que saben que no tendrán “problemas” cuando vayan a las fiestas convocadas.
Por supuesto, toda esa logística tiene un precio. Guzmán asegura que ya ganó lo suficiente durante el pasado año como para reinvertir en infraestructura (en este caso un equipo de música de altísima potencia) que le permite llevar adelante eventos más convocantes.
Así es que, insólitamente, se develó una trama que no debe ser la única en desarrollo en medio de la pandemia. Sin dudas, la industria nocturna se ha visto “criminalizada” debido a la imposibilidad de desarrollarse de la manera que lo hacía antes.
Pero las condiciones del juego han cambiado para todos, y nada justifica el paso a la clandestinidad que algunos han decidido hacer, convirtiéndose en auténticos delincuentes, que amenazan a la salud pública, tanto los que organizan, como los asistentes.
Investigación.
A raíz de la difusión del caso de Gabriel Guzmán, las fuerzas de seguridad cordobesas iniciaron una investigación . El ministro de Seguridad, Alfonso Mosquera, fue quien radicó la denuncia y ordenó iniciar un estudio interno de la fuerza para determinar si es auténtico el relato del “organizador de clandestinas”.
Por el hecho, entró en acción la Dirección General de Control de Conducta Policial.
En orden a las expresiones vertidas en la citada nota periodística, el ministro @alfonmosquera formuló denuncia penal ante la Fiscalía de turno a los efectos que se investigue la verosimilitud de los hechos y la presunta participación de personal policialhttps://t.co/CKQxjh1z2p.
— Ministerio de Seguridad (@minsegcba) April 22, 2021







