CÓRDOBA. La carrera de Juan Schiaretti como precandidato presidencial dio otro giro esta semana cuando volvió a abrir la puerta a un acuerdo con Horacio Rodríguez Larreta y el radicalismo de Juntos por el Cambio. El gobernador de Córdoba, además, reafirmó su misión principal: enterrar al kirchnerismo.
PJ
Juan Schiaretti promete ser piedra en el zapato para UxP
Juan Schiaretti remarcó su postura anti K en la semana y volvió a abrir la puerta a un acuerdo con Horacio Rodríguez Larreta para después de las PASO.
Si bien el ‘Gringo’ se presenta como un participante con pocas chances de llegar a Casa Rosada, la realidad indica que podría construir una buena porción de poder en caso de tener éxito en las PASO. Eso implicaría superar el 1,5% necesario para clasificarse a las generales.
En ese orden, Juan Schiaretti apunta a que su voto fiel en Córdoba esté presente y lo lleve a ser uno de los protagonistas nacionales. Hoy las encuestas en esa provincia lo ubican primero en intención de voto para el tramo presidencial, y desde allí podría cosechar hasta un 3%, número donde hoy lo posicionan los sondeos.
Una vez superado el umbral de las PASO, el escenario de Juan Schiaretti puede presentar dos opciones. La primera, en la que el cordobés puede llegar a construir una buena presencia legislativa en el Congreso, recinto que promete quedar en un empate virtual de mayorías.
Y la segunda, aún más auspiciosa, llegando a construir una cartera de poder que ofrecer en caso de la entrada de un gobierno de la oposición. Precisamente ese segundo escenario le daría a Schiaretti mayor protagonismo, ya que estaría listo para subirse al carro vencedor.
Al respecto, el regreso a las conversaciones con Larreta hacen pensar que el gobernador de Córdoba podría ser un factor peronista determinante en un eventual balotaje entre el jefe de Gobierno porteño y el ministro de Economía, Sergio Massa.
En el medio, Juan Schiaretti saldría a pasear una ambulancia para los peronismos de San Juan, San Luis y Santa Fe, tres lugares donde la pésima gestión nacional afectó sin dudas a las performance locales de aquellos que “no llegaron a despegarse del kirchnerismo a tiempo”, según palabras del propio gobernador. Con un buen rendimiento, Schiaretti podría pasar a ser incluso el mediador directo entre los gobernadores y un nuevo gobierno.
"Argentina necesita un gobierno de unidad para resolver los problemas del país y desarrollar un programa de gobierno. Después del estallido del 2001, el país pudo encontrar una salida cuando (Raúl) Alfonsín y (Eduardo) Duhalde se pusieron de acuerdo", esbozó el precandidato a presidente en una conversación con Cadena 3.
Massa prepara juego fuerte en Córdoba
Con la proyección de Juan Schiaretti como el PJ alternativo al kirchnerismo, el oficialismo nacional se propuso atacar el potencial problema de raíz. Para ello, el propio Sergio Massa activó un armado fuerte en Córdoba para que, de cara a las PASO, Juan Schiaretti tenga un rendimiento menor que amenace sus chances de pasar a las generales.
En el Gobierno nacional consideran que el cordobés podría ser un auténtico pinchazo al voto peronista en caso de que Horacio Rodríguez Larreta se haga con la candidatura en Juntos por el Cambio. Como respuesta, Massa ordenó el armado de una mesa de intendentes que darán su apoyo desde el interior cordobés.
Con Fabián Francioni a la cabeza, el oficialismo buscaría “comerle” el sur provincial a Juan Schiaretti, a sabiendas que el rendimiento del PJ provincial en las elecciones provinciales en esa zona fue bajo. Francioni es el intendente de Leones y uno de los hombres con llegada directa a Cristina Kirchner en Córdoba.
Por otra parte, Massa aceleró la gestión de su hombre en Córdoba, Martín Gill. El intendente de Villa María también va a jugar para el oficialismo a pesar de que en las provinciales apoyó a Martín Llaryora.
La zona de influencia de Gill es aún mayor que la de Francioni, ya que dirige a una de las ciudades más grandes de la provincia. Allí, el oficialismo espera reducir el poder de voto del schiarettismo, y así intentar bloquear un espacio que en el futuro inmediato podría ser determinante si se piensa en un balotaje moderado.
Toda la estructura preparada por Massa es un viejo resabio del acuerdo político que el ministro de Economía celebró en 2015 con José Manuel de la Sota.