Desazón en la Quinta de Olivos: un Presidente supuestamente 'futbolero' no aparece en los festejos populares de la Selección Argentina finalista de la Copa del Mundo 2026. Javier Milei está 'missing'. Una situación muy extraña, que quienes celebran los resultados deportivos no logran comprender.
¿EL PRESIDENTE NO FESTEJA?
Javier Milei mudo, Rambo a matar o morir, La Libertad Avanza en crisis
Justo cuando La Libertad Avanza quiere instalar que Javier Milei puede salir del inframundo... Rambo le arruina la ofensiva.
Luego de haber intentado sin éxito una fotografía con Lionel Messi y de que su asesor Santiago Caputo fuese vinculado a la ofensiva contra la AFA (Asociación del Fútbol Argentino), Milei pierde la oportunidad de liderar una situación que le permitiría recuperar muchos de los votos que le arrebató Manuel Adorni.
Existe la sensación de que el mileísmo se aferrase a la posibilidad de una sanción de FIFA por "las Malvinas son argentinas", tal como si eso fuese posible antes de jugar la Copa del Mundo, evento clave para el negocio millonario de Gianni Infantino y los jefes de federaciones.
En La Libertad Avanza están en estado de shock. A Alberto Fernández le costó carísimo el boicot de la Scaloneta luego de Qatar 2022. Lo de Javier Milei es más complicado si no consiguiera resolverlo antes del domingo 19/07, cuando dirimirá con España la Copa del Mundo.
Milei se limita a repostear elucubraciones como las ridiculeces de su empleado, Gordo Dan:
¿Cómo serían los festejos de una 4ta. estrella, cuando se cantaría que es por Malvinas?
En tanto, en el mundo se revisa todo lo malo que se dijo de la Scaloneta durante los días recientes.
El Himno
Diario deportivo Lance, de Brasil:
"(…) Sin embargo, la armonía se rompió en el momento más solemne de un partido del Mundial: la interpretación de los himnos nacionales. Tan pronto como el locutor del estadio presentó el himno de Inglaterra, los aficionados argentinos comenzaron a cantar canciones de apoyo a su selección nacional, a un volumen mucho mayor, ahogando por completo el himno inglés "God Save The King".
Los ingleses respondieron con un fuerte abucheo durante el himno nacional argentino.
Mientras tanto, la pantalla gigante del estadio enfocaba a los jugadores cantando sus himnos nacionales. Los jugadores ingleses lucían serios y concentrados; los argentinos, hostiles, como si se prepararan para la batalla.
Y cuando la cosa empezó a ponerse en marcha, quedó claro que iba a ser una batalla. (…)".
Matar o morir
Notable columna de Sergio Heredia, en La Vanguardia, de Barcelona (donde vaya si no conocen a Lionel Messi):
"Seba, mi cuñado, vive en Berlín desde el año de la catapum pero sigue siendo muy argentino.
Es tan argentino que, cuando el invierno gris se tiende sobre Berlín, hace las maletas y, durante dos meses, se lleva a la familia a la soleada Buenos Aires, a Thilo incluido, por supuesto. (…)
Y entre empanada y empanada y página y página, también nos lo pasamos bomba recuperando dichos de la saga de Rambo.
Son frases tan estúpidas como maravillosas, y nos hacen felices en nuestras boludeces. Me refiero a las frases boludas del coronel Trautman, el instructor de Rambo.
Ese tipo suelta perlas como:
–John Rambo es capaz de comer cosas que harían vomitar a una cabra.
(Se supone que el coronel Trautman dice todo eso para elogiar a su discípulo, pero no sé no sé...).
Trautman también dice:
–En Vietnam, la misión de Rambo era eliminar a sus enemigos. Matar o morir, ¡punto! Y en eso, John Rambo era el mejor.
Matar o morir.
Tan pronto como el colegiado Elfath pita el inicio del partido, los argentinos salen a contarnos qué demonios han ido a hacer en Atlanta: matar o morir.
Ni un solo minuto ha transcurrido y Paredes le clava un codazo a Bellingham. Un codazo en la sien. Y cuando Bellingham cae y se queja y se lamenta, Paredes le vocea:
–¡Venga, levanta!
La guerra de las Malvinas es agua pasada, esta es la guerra en Atlanta, una guerra de guerrillas que se tiende sobre el césped, una tarascada en cada jugada, el arte de la provocación, el arte del desespero.
Argentina se faja e Inglaterra sobrevive como puede: quiere bajar al barro como lo haría un argentino pero no le sale, Inglaterra es premium y un pelín blanda, y no quiere tanto como Argentina, que quiere más y nos lo demuestran el hiperexcitado Simeone y el belicoso Mac Allister.
En el cielo de Atlanta, como en el cielo gris del invierno berlinés, se tiende la Argentina que el cronista siempre vivió, es la Argentina milagrosa de Kempes en el 78 y la de Maradona y la mano de D10S en el 86. También es la Argentina de Messi en el 2022, un equipo que se levanta una y otra vez porque todos sabemos que lo hará y esa es su seña de identidad.
Scaloni es como el coronel Trautman, el tipo que tiene una fe ciega en su Rambo, y Messi es su Rambo, el superhéroe que rompe los clichés de la historia para reescribir su propio relato, veterano de guerra capaz de comer cosas que harían vomitar a una cabra. (…)".
"¿Podrá Messi ganar otro Mundial?"
Oliver Kay en The Athletic:
"¿Podrá Messi ganar otro Mundial?
A falta de siete minutos para el final del partido, Lionel Messi, de 39 años, corrió hacia la línea de medio campo junto a Nico O'Reilly, 18 años menor que él, para intentar recuperar un balón suelto. Llegó primero, por los pelos, pero se le veía exhausto por el esfuerzo. Argentina perdía 1-0 en ese momento y su búsqueda de dos títulos mundiales consecutivos parecía encaminarse hacia un final decepcionante.
Su impacto en el partido fue relativamente pequeño. Hubo momentos de habilidad e ingenio —siempre los hay—, pero los defensores ingleses lograron contener su amenaza.
Y entonces, al igual que contra Egipto en los octavos de final en este mismo estadio de Atlanta la semana pasada, Messi tomó el control. No marcó ninguno de los dos goles, pero los creó, atrayendo a los defensores y encontrando a un Enzo Fernández desmarcado para que anotara desde lejos el gol del empate, y luego realizando un magnífico centro —con la pierna derecha, nada menos— para que Lautaro marcara el gol de la victoria.
Antes se decía de Messi que no rendía para Argentina bajo presión. ¡Qué ridículo suena eso ahora! Su búsqueda de un segundo título mundial culminará en la final del domingo contra España.
A veces parece escrito en las estrellas, pero no, Messi escribe su propio guion."
"Lo hicieron de nuevo"
Elio Bono en L'Equipe:
"Primero fue Cabo Verde en dieciseisavos de final (3-2 en la prórroga), luego Egipto en octavos de final (3-2), y ahora Inglaterra en semifinales (2-1). Este miércoles en Atlanta, en las semifinales del Mundial, Argentina volvió a remontar, dándole la vuelta a una situación que parecía perdida. Es como si no supieran ganar de otra manera, y es a este precio que defenderán su título mundial en cuatro días en Nueva York contra España (21:00). (…)
Esta es la segunda vez en el siglo XXI que un equipo que abre el marcador en las semifinales no se clasifica para la final... después de Inglaterra en 2018 (1-2 en la prórroga contra Croacia).
A la larga, no lograron alcanzar la grandeza del partido Argentina-Inglaterra, que, en cuanto a intensidad y dramatismo, ya puede considerarse a la altura de sus gloriosos predecesores de 1986 y 1998. La crudeza de un primer acto que atrajo más a los gamberros que a los estetas (19 faltas, 12 de ellas de Argentina) se fue desvaneciendo gradualmente, dando paso a una actuación más dramática. Y al final, como casi siempre, Argentina se impuso.
¿Quién más? Cuando la situación parecía comprometida, si no imposible, volvió a tomar las riendas. Casi anónimo en una primera mitad que se asemejó más a un episodio de crímenes reales que a una clase magistral de fútbol, Lionel Messi, al igual que su equipo, creció en estatura, futbolísticamente hablando. Varios centros peligrosos (minutos 70 y 75) precedieron a su primera asistencia, un pase atrás para Fernández (minuto 85) y, sobre todo, un segundo gol magnífico —¡con la derecha!— tras una carrera por la banda, colocando perfectamente el balón en la cabeza de Lautaro Martínez. Legendario."
¿Qué hizo bien Argentina?
Felipe Cárdenas en The Athletic:
"¿Qué hizo bien Argentina?
Argentina no fue el equipo desorganizado y apático que habíamos visto durante la fase eliminatoria. El equipo de Lionel Scaloni se mostró disciplinado contra Inglaterra y con un juego relativamente limpio. Su ataque cobró vida tras el gol de Anthony Gordon en el minuto 55, cuando Inglaterra optó por replegarse y permitirles tomar el control del partido.
Cuando el potente disparo de larga distancia de Enzo Fernández superó a Jordan Pickford para lograr el empate, el cambio de dinámica quedó completamente establecido.
Lionel Messi, que había estado relativamente controlado, comprendió que Inglaterra prácticamente había renunciado a intentar jugar. Messi encontró el balón donde es más efectivo: cerca del área rival. Consiguió tocar el balón y sus compañeros lo rodeaban con agilidad.
Alexis Mac Allister estrelló el balón contra el poste, lo que sirvió de advertencia para el equipo de Thomas Tuchel. Acto seguido, Messi recibió el balón en la banda, regateó a su defensor y centró con la derecha un balón perfecto que Lautaro Martínez cabeceó al fondo de la red. La remontada se había completado.
Los hinchas argentinos celebraron como si supieran que lo inevitable iba a suceder. Argentina lo había logrado de nuevo. Tras parecer un equipo en sus últimas, el domingo jugarán por su segundo título mundial consecutivo."
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