CÓRDOBA. Víctor Saldaño, el cordobés encarcelado en el temido “corredor de la muerte” en Estados Unidos hace 25 años, demandó a ese país hace pocos días por violaciones a los derechos humanos y solicitó una indemnización de US $10 millones. La presentación fue realizada de la mano de la Cancillería argentina en Norteamérica y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quien constató fuertes irregularidades en la situación judicial del argentino.
CRIMEN
Pena de muerte: Un cordobés demanda por US $10 millones a Estados Unidos
Saldaño había sido detenido en 1996 luego de ser acusado de asalto a mano armada seguido de homicidio contra un comerciante en Houston, Texas. Desde entonces, el cordobés se encuentra encarcelado en la prisión de máxima seguridad de Allan B. Polunsky, donde se llevan adelante las ejecuciones, tal y como lo establece la normativa local.
Según su defensa, su madre y la propia CIDH, Saldaño fue victima de un juicio injusto, sesgado por el racismo, para ser más tarde sometido a una tortura eterna de más de dos décadas esperando su ejecución. Cabe recordar que en el “corredor de la muerte” o “death row” en inglés, los reclusos no tienen la vida carcelaria normal.
Permanecen en sus celdas casi todo el día, no se les permite realizar actividades recreativas ni educativas, y comen únicamente para mantenerse vivos a la espera de su ejecución. Y en esa coyuntura se encuentra el cordobés.
La demanda de Saldaño fue todo un suceso judicial en su situación, ya que fue la primera vez que tuvo la oportunidad de generar un reclamo formal al respecto. Ello fue gracias a las gestiones del Estado argentino.
El abogado de Saldaño, Juan Carlos Vega, se refirió a este punto del proceso como un logro. “El caso Saldaño se ha transformado en un caso emblemático en el mundo de lucha contra el racismo en el sistema judicial de los EEUU. Son 23 años de lucha contra la pena de muerte y el racismo que llevamos las víctimas en absoluta soledad, sin ningún apoyo de los organismos de derechos humanos argentinos”, remarcó el letrado a La Voz.
“Además del racismo judicial probado ante la CIDH, el otro punto debatido en esta audiencia fue el de juzgar la conducta de los EE.UU. de desobedecer y no cumplir con los mandatos de la Comisión de liberarlo a Saldaño del ‘corredor de la muerte’ y de reparar a las víctimas por 24 años de tortura en base a decisiones judiciales puramente racistas”, agregó Vega. La CIDH entiende que la pena de muerte no es aplicable en Saldaño al tratarse de un ciudadano extranjero, sobre el cual deben regir normativas especiales.
El problema es que el conservadurismo que reina en Texas hace muchos años tiene una política inflexible respecto a las penas judiciales. Y en este caso en particular se habría demostrado un predominante caso de racismo.
No obstante, no está en discusión la inocencia de Saldaño. La Justicia norteamericana demostró con creces que el argentino fue el ejecutor de Paul Ray King, de 46 años.
“Con su aparato psicológico destrozado, el poco tiempo que está despierto permanece inquieto y solo dice incoherencias. Los carceleros de Texas se encargan de mantenerlo anestesiado todo el día. Si toma conciencia de dónde está y cuánto tiempo lleva se querrá suicidar, algo que ya ha intentado en numerosas oportunidades”, aseguró hace un tiempo Vega a Télam. “Queremos que la Comisión fije esos montos de la ordenada reparación integral por 24 años de tortura en el ‘corredor de la muerte’ en la suma de 10 millones de dólares. En el sistema interamericano no hay violación a los derechos humanos sin la obligación reparatoria del Estado responsable”, explicó por ultimo.
De esta forma, el único argentino del mundo condenado a muerte en la actualidad sigue luchando por obtener alguna compensación por tantos años de sufrimiento.







