SANTA FE

El Paraná llegó a medir 18 centímetros y hay gran preocupación

La bajante del río Paraná se agrava cada día más, y los especialistas pronostican que el problema se va a extender durante todo el año. Hay alarma en el sector agroexportador. Aguas Santafesinas iniciará gestiones para que se racione el uso del agua en Rosario y la zona.

ROSARIO. Hay extrema preocupación en las provincias del Litoral por la bajante del río Paraná, que lejos de repuntar, se agrava cada día más.

Ayer al mediodía (21/6), se realizó una medición en el puerto de Rosario y el resultado arrojó que el río medía apenas 0,18 metros de altura. Prefectura Naval Argentina había medido la altura en el mismo lugar el día anterior (el domingo 20/6) y el nivel estaba 18 centímetros por encima. Es decir, en solo un día, el Paraná bajó casi 20 centímetros. 

El bajo caudal del agua alerta a las autoridades municipales, provinciales y nacionales. Según los especialistas del tema, no habrá mejoras en lo que resta del año y el Paraná seguirá bajando, debido a las escasas precipitaciones en las cuencas de los ríos Iguazú y Paraguay.

“Es uno de los ciclos secos más importantes de la historia. Rosario tiene un registro continuo, una estadística de alturas del río, desde 1884 donde pasó de todo: situaciones de aguas altas, bajas y medias. Mirando para atrás, por la evaluación que tiene el caudal entrante al tramo argentino del Paraná nos acercamos a un escenario similar al del 44, donde se registró el caudal más bajo de la historia en Rosario”, explicó Juan Borús a La Capital, subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA).

Por su parte, Juan Carlos Bertoni, presidente del INA, aseguró que "todo indica que nos estamos aproximando a aquello que ya ocurrió en 1984, que fue la bajante más crítica de toda la historia. La situación no solamente es crítica en cuanto a la severidad de la bajante, sino que también es crítica en lo que respecta a la duración".

Además, el ingeniero en Recursos Hídricos confirmó que desde el Ministerio de Obras Públicas de la Nación se mantienen en constante contacto con Brasil, para realizar el seguimiento de la evolución de este proceso de sequía. El país vecino declaró la emergencia hídrica en la zona productora de caudales hasta noviembre.

El panorama que plantea el INA es poco alentador: según la institución, "no se espera una mejora sensible en los próximos meses. El mes de julio será especialmente crítico, con afectación a todos los usos del recurso hídrico, especialmente la captación de agua fluvial para consumo urbano".

Consecuencias del bajo caudal

A tono con la alerta del INA, desde Aguas Santafesinas SA (Assa) solicitaron un "uso racional y extremar el cuidado de agua para consumo doméstico". El presidente de la compañía, Hugo Morzán, explicó que “desde principios del 2020 se viene trabajando en asegurar la captación de agua en las siete plantas potabilizadora sobre el sistema del río Paraná, desde Reconquista hasta Rosario”.

“En el futuro inmediato el desafío será aún mayor, porque los niveles del río serán extraordinariamente bajos de acuerdo a todos los pronósticos, por lo que estamos extremando las acciones en las tomas y plantas para afrontar esta situación”, aseguró Morzán.

"Es imprescindible sumar el aporte de los usuarios, realizando un uso racional y solidario del agua potable. Es necesario reducir el derroche de agua en el lavado de veredas o automóviles con mangueras; acotar el riego de jardines y espacios verdes; evitar las pérdidas en cañerías y sanitarios", concluyó Morzán.

En este sentido, el gerente de Relaciones Públicas de la compañía prestadora del servicio de agua potable y cloacas, Guillermo Lanfranco, en diálogo con la radio LT8, aseguró que “no se puede identificar a un usuario que está derrochando agua y cortarle el servicio. La mayoría de los usuarios son privados, es decir dentro de propiedades particulares. Por eso, lo que hacemos es alentar un uso racional y solidario del servicio y para las conductas que no son las adecuadas hay que responder con la colaboración de los municipios”.

Lanfranco además expresó que “hay que evitar los usos secundarios que no nos cambian la calidad de vida en nada con el lavado de vereda, regado de jardines, verificar que no haya pérdidas en artefactos hogareños. Hacer todo lo que contribuya a que tengamos más agua en la red contribuirá a que el servicio esté en mejores condiciones”.

Lo cierto es que el bajo nivel del río Paraná preocupa además por el riesgo que supone para las exportaciones que salen del Cordón Industrial. Si la situación se sigue agravando, muchos buques cargueros deberán cargan menor cantidad de cereal, lo que complica -y encarece- la logística del traslado. 

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