ARGENTINA

SANTA FE

El empresario habló y hubo allanamientos por el juego clandestino

Se realizaron diez. Uno se llevó a cabo en el microcentro de la ciudad santafesina. Los procedimientos tuvieron como finalidad investigar domicilios vinculados a Leonardo Peiti, el "arrepentido" que mandó a la cárcel a dos exfiscales rosarinos.

Esta mañana, personal del Organismo de Investigaciones (OI) y de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) realizaron una serie de allanamientos en Rosario y el Gran Rosario, por la causa de juego clandestino, que tiene a los exfiscales Patricio Serjal y Gustavo Ponce Asahad presos por haber cobrado coimas.

Los operativos de hoy tuvieron como finalidad poder inspeccionar domicilios vinculados a Leonardo Peiti, un empresario ligado al juego clandestino e imputado por extorsiones, quien declaró como “arrepentido” y puso tras las rejas a los exfiscales anteriormente mencionados.

Uno de los allanamientos se realizó en un estudio contable ubicado en pleno centro rosarino, Corrientes entre Córdoba y y Rioja. Otro fue en Morrison al 8000, en Fisherton, donde vive el empleado judicial Nelson Ugolini, quien también está imputado junto con Serjal y Ponce Asahad, pero es el único que se encuentra en libertad.

Según fuentes del MPA (Ministerio Público de la Acusación) los allanamientos restantes se realizaron en: Carriego y San Juan, Zeballos al 4600 y 4800, T. Guido al 1200, Solis al 700 y Paraguay al 200 de Rosario; San Sebastián al 1800 de la localidad de Roldán; y Junín al 100 de la localidad de Puerto General San Martín.

La causa 

Patricio Serjal ocupaba el cargo de fiscal regional de Rosario en el momento en que se cometieron los presuntos delitos. El 11 de agosto fue imputado como coautor de varios delitos agravados por su condición de funcionario público, entre ellos cohecho pasivo. Desde esa fecha se encuentra detenido con prisión preventiva.

Una semana antes, el exfiscal adjunto Gustavo Ponce Asahad, había sido apresado debido a las declaraciones de Leonardo Peiti, quien confesó que les pagaba a ambos funcionarios una mensualidad de entre cuatro mil y cinco mil dólares, para que lo dejen de lado en las investigaciones y los allanamientos. 

Peiti luego fue imputado como miembro de una red que combinada extorsiones y juego clandestino, donde se investiga si también participaban miembros de la banda narco Los Monos.