Posible fractura del PJ: ¿K quiere demostrar su fuerza para no perder poder?

Esta vez salió ganando. Ante la renuncia del titular del partido justicialista, Eduardo Fellner, la idea es renovar las autoridades mediante elecciones internas para evitar la fractura del peronismo. Mientras Obeid, Gioja, Pichetto, Puerta y Scioli también abandonaron sus cargos, el presidente prepara otra estrategia para demostrar su fuerza y se deshizo de una posible oposición interna que podría perjudicarlo.

Todo pareciera estar a favor de Kirchner. Cada vez que prepara una jugada le sale bien y saca del camino todo aquel que amenace contra su poder. ¿Es autoritario? Si avanza el proyecto de convocar a elecciones internas para definir las futuras autoridades ejecutivas del justicialismo, Kirchner tendrá a mano la posibilidad de armar una lista con gente de su confianza.

Tras la renuncia del titular del partido Eduardo Fellner y de los gobernadores Obeid, Gioja, Pichetto, Puerta y Scioli, el presidente empieza a sentir que se sacó varios pesos de encima. Ahora busca una salida política para evitar el quiebre del peronismo. Lo que quizás no tuvo en cuenta es que tendrá que enfrentarse nada más ni nada menos que con Duhalde y el camino no le será fácil, aunque ambos acordaron la jugada mediante un diálogo telefónico.

Una alternativa posible que anoche cobraba consenso es convocar a una elección interna para consagrar nuevas autoridades, una mesa de conducción que nazca sin cuestionamientos. La ventaja que tiene la propuesta es que esta modalidad de rearmar la conducción justicialista no necesita de la convocatoria de un nuevo congreso partidario, ya que existe una junta electoral que se encargaría de las formalidades del llamado a elecciones.

Duhalde imagina las internas abiertas a la usanza menemista, ya que propone el armado de una lista única como hacía en sus tiempos su mayor enemigo interno en el PJ. Pero aun así, no tiene plenas garantías de que eso suceda. No por José Manuel de la Sota, quien a pesar de haber sido el blanco del kirchnerismo difícilmente vaya a alzarse contra la Casa Rosada. Las dudas son, más bien, por Adolfo Rodríguez Saá, su declarado enemigo.

El gobernador cordobés De la Sota, que en los últimas días se convirtió, según el entorno presidencial, en el rival de Kirchner, dijo que eran "incomprensibles" las renuncias a cargos partidarios del PJ que presentaron algunos gobernadores y advirtió: "Son los que armaron esta conducción quienes tienen que resolver el tema". Obeid, por medio de un vocero, dijo que se mantendrá en la vicepresidencia del partido porque no tiene motivos para renunciar.

Juan Carlos Romero (Salta) prefirió recluirse en el interior de la provincia para evitar sentar su posición. Sus allegados dicen que está más cerca de alinearse con el Presidente que de mantener su cargo partidario.

La ola de renuncias consolidó el plan del Gobierno nacional para que la conducción del PJ quede en manos de la mesa del Congreso partidario, el órgano que tendrá la misión de convocar a la elección directa de los afiliados, según confiaron fuentes de la Casa Rosada

Allí, especulan que, con el nivel de consenso que todavía conserva el Presidente en la sociedad, será muy difícil que algún sector intente dar la pelea contra el plan oficial.

A pesar de haber restado trascendencia al Congreso del viernes en Parque Norte ya que aseguró: "Tengo cosas más importantes", Kirchner demostró en las últimas horas que está decidido a sentar posiciones de firmeza y liderazgo hacia dentro de la estructura del peronismo, donde varios dirigentes todavía lo observan con desconfianza.