Linux: Todos queremos que pierda SCO Group

SCO Group (¿será un caballo de Troya de Microsoft?) quiere controlar Linux y el mundo libre de la informática no le facilitará el camino. Es curioso que hoy día el interés de los internautas termina coincidiendo con el de IBM, por aquello de que "el enemigo de mi enemigo es mi amigo".

Independientemente de si es o no más estable, robusto o seguro que otros sistemas operativos, el principal motivo del rápido crecimiento que tuvo LINUX durante los últimos 10 años es el hecho de que se distribuye libremente a través de una licencia pública GNU (http://www.gnu.org), que permite la modificación del código fuente y su distribución.

Además, no requiere el pago de licencias propietarias por lo menos en el caso del kernel o código básico, ya que ciertas distribuciones de LINUX sí cobran una licencia de uso, aunque muy inferior a la que normalmente se cobra por otros sistemas operativos.

Lo cierto es que ahora que Linux ha dejado de ser aquella idea filantrópica de un estudiante de la Universidad de Helsinki para convertirse en la base de millones de importantes sistemas informáticos alrededor del mundo, aparece una disputa legal que lo tiene como protagonista y que empieza a inquietar a muchos de sus actuales usuarios.

En el centro de disputa se encuentra la empresa SCO Group, que sostiene que el código de Linux contiene cerca de 1 millón de líneas de UNIX —un complejo sistema operativo desarrollado en los años '70 y que fue la base del desarrollo de la informática—, sobre el cual la empresa tiene derechos intelectuales.

De acuerdo con el juicio por US$ 3.000 millones contra IBM, SCO Group sostiene que muchos programadores de IBM, así como también adeptos del movimiento código abierto, contribuyeron ilegalmente con el desarrollo de Linux, proveyendo parte del código fuente del sistema operativo Unix System V.

Como respuesta, IBM inició a su vez un contrajuicio en el distrito de Salt Lake City con fecha para la primavera (Hemisferio Norte) de 2005.

Por otro lado, Red Hat, el mayor distribuidor de Linux, inició en agosto sus propias acciones legales contra SCO Group, "por hacer declaraciones públicas sin sustento y no verdaderas" con respecto al movimiento de código abierto.

No mucho más puede agregarse hasta que el caso se ventile en un tribunal, pero lo cierto es que debido a la disputa legal muchas empresas han puesto en espera sus planes de migrar a Linux, especialmente después de saber que SCO Group le envió cartas de aviso a 1.500 usuarios de Linux y asegura que muy pronto le iniciará acciones legales a un usuario de importancia.

De más está decir que las implicancias de este caso no son menores. Si los reclamos de SCO Group llegan a ser corroborados legalmente, habrá un gran revuelo en el mundo de la informática y de los negocios en general.