HALLAZGOS CIENTÍFICOS

Mono 1 y mono 2: Primates vs. humanos

1 virus que causa enfermedades respiratorias en humanos fue identificado como la causa de la muerte de gorilas salvajes de montaña. A la vez, algunos monos tienen el gen que ayudaría a crear una vacuna que proteja contra el VIS.

 El humano y el gorila comparten aproximadamente el 98% de su ADN. Y la notable proximidad genética ha alimentado en los primatólogos y otros científicos la preocupación de que los gorilas puedan ser susceptibles a muchas de las enfermedades infecciosas que nos afectan a los humanos.

 
Los veterinarios del Proyecto de Veterinaria para el Gorila de Montaña, que supervisan la salud de estos animales y tratan a los que sufren de heridas o enfermedades causadas por los humanos o que puedan poner su vida en peligro, han observado un aumento de la frecuencia y la gravedad de los brotes de enfermedades respiratorias en la población de gorilas de montaña en los últimos años.
 
Un equipo de investigadores de USA y África confirmó que existen enfermedades graves que pueden saltar de los humanos a los gorilas. La situación para la población simia de montaña afectada es doblemente preocupante ya que las especies escasean por culpa de la reducción de su hábitat natural y otras causas.
 
Las excursiones turísticas para ver gorilas en su hábitat natural ayudan a la supervivencia de estos animales porque son una fuente de ingresos con los que ayudar a financiar los parques nacionales que les sirven de refugio, pero, a su vez, atraen a miles de personas de las comunidades locales y de todo el mundo que entran en el entorno ocupado por estos gorilas cada año.
 
Como existen menos de 800 gorilas vivos de montaña, cada individuo es de gran importancia para la supervivencia de su especie, advirtió Mike Cranfield, director ejecutivo del MGVP y veterinario especializado en vida silvestre en la Universidad de California en Davis.
 
Los gorilas de montaña están rodeados por poblaciones humanas, y el descubrimiento del virus humano que ha pasado a infectarles también a ellos pone de manifiesto que mantener a estos primates dentro de parques naturales protegidos no es barrera suficiente para impedir que se contagien de enfermedades humanas.
 
El potencial de transmisión de enfermedades entre los seres humanos y los gorilas de montaña (Gorilla beringei beringei) es de particular interés porque en los últimos 100 años, el contacto ha aumentado cada vez más. 
 
De hecho, los parques nacionales, donde los gorilas están protegidos en Ruanda, Uganda y la República Democrática del Congo, están rodeados por la población humana más densa del África continental.
 
VIS
 
En tanto, los investigadores de la organización sin fines de lucro MGVP (Mountain Gorilla Veterinary Project, o Proyecto Veterinario para el Gorila de Montaña), el Centro de Salud de la Vida Silvestre de la Universidad de California en Davis, el Centro de Infección e Inmunidad de la Universidad de Columbia, y el Comité de Desarrollo de Ruanda, avanzaron en el intento de contrarrestar al Virus de Inmunodeficiencia en Simios (VIS).
 
Algunos monos tienen un gen que puede ayudar a crear una vacuna que proteja contra el VIS, rasgo que podría a su vez ayudar a los investigadores a desarrollar vacunas contra el sida para humanos, sugirió un estudio divulgado el miércoles 04/05.
 
Los investigadores vacunaron a un gran grupo de macacos rhesus y luego los expusieron a VIS durante el curso de 2 semanas. La mitad se infectaron, pero la otra mitad no.
 
Los que resistieron a la infección tenían más probabilidades de tener cierto gen, identificado como TRIM5.
 
El hallazgo puede ayudar a los investigadores en la escurridiza búsqueda de una vacuna contra el Virus de Inmunodeficiencia Humana (HIV), que causa el sida, dijo el principal autor del estudio, Norman Letvin.
 
"Esto nos dice (...) que probablemente haya en los humanos ciertos genes expresados en algunas personas pero no en otras que pueden estar contribuyendo a la protección", dijo Letvin, profesor de la escuela de medicina de Harvard.
 
"Así que no sólo tenemos que observar las respuestas de los anticuerpos inducidos por las vacunas, sino también la composición genética de los individuos que están siendo vacunados, porque esos datos en los monos sugieren que ambos (factores) pueden estar contribuyendo".
 
El estudio fue publicado en la revista médica Science Translational Medicine.