MALOS AUGURIOS EN SIRIA

Bashar el Asad, el mentiroso de Damasco

Luego de afirmar que podría modificar o levantar la ley de emergencia vigente desde 1963, el discurso de Bahar el Asad fue una frustración: no habrá cambios al respecto, y no deja otra opción a quienes reclaman más libertad.

El presidente sirio, Bashar el Assad, no hizo anuncios el miércoles 30/03 sobre levantar la ley de emergencia vigente desde 1963, en sus primeras declaraciones públicas desde que las protestas estallaron hace dos semanas.

 
La asesora Bouthaina Shaaban dijo la semana pasada que las autoridades sirias levantarían la ley de emergencia en el país, pero no dio un plazo para hacerlo.
 
Assad dijo en su discurso que Siria es el objetivo de una "conspiración" para sembrar la violencia sectaria, pero que algunos sirios que se han manifestado contra su mandato tenían demandas legítimas.
 
"No podemos decir que todo el mundo que salió (a las calles) es un conspirador. Dejemos eso claro", dijo Assad en una sesión del Parlamento, en las primeras declaraciones públicas desde que surgieron las protestas en el sur de Siria y se extendieron a la costa y el centro del país.
 
Assad agregó que una minoría había tratado de "provocar caos" en la ciudad de Deraa, en el sur sirio, centro de las últimas protestas, pero que sería frustrado por la mayoría.
 
USA mostró su decepción por el discurso del presidente sirio, Bachar al Asad, que, según dijo hoy el portavoz del Depatamento de Estado, Mark Toner, "no estuvo a la altura" de las reformas que su país necesita.
 
El portavoz reaccionó al discurso que el Presidente sirio ofreció en el Parlamento, en el que afirmó que las reformas políticas no son prioritarias.
 
En su intervención, Assad agregó que las reformas no pueden estar ligadas a razones temporales o por el clima de revueltas que vive en la región, e indicó además que asuntos como la derogación de emergencia, vigente desde 1963, o la formación de nuevos partidos políticos tienen menos preferencia que la preservación de la estabilidad y "la salud de los niños".
 
Poco después, el portavoz del departamento de Estado de USA dijo que, en su opinión, el discurso había causado "decepción" en la población siria, porque carecía "de sustancia".
 
El presidente Bashar al Assad sabe que debe reemplazar ciertas reglas autoritarias que rigen en Siria si quiere sobrevivir a la ola de cambios democráticos que barre el Medio Oriente.
 
Sin embargo, luego del discurso pronunciado hoy al país por el mandatario, en el que dijo que las protestas iniciadas el 18 de marzo son mayormente obra de conspiradores, es un interrogante lo que pueda ocurrir en el futuro de Siria.
 
El Presidente sirio y los miembros de su gobierno pertenecen a la exclusiva secta alauita, una rama chiíta del islam, pero la mayoría de los ciudadanos son sunnitas y en menor medida drusos y cristianos.
 
Siria, con 22 millones de habitantes, tiene pocas reservas de petróleo y reclama a Israel la devolución de las estratégicas Alturas del Golán, zona que perdió en la Guerra de los 6 Días en 1967, por donde pasaba un importante oleoducto desde el Golfo Pérsico hacia el Mediterráneo.
 
Assad tiene que tratar de permanecer delante del movimiento de protestas que está asolando el mundo árabe, ofreciendo concesiones menores y la liberación de por lo menos 260 presos políticos, dice Martín Chulov, del diario conservador británico The Guardian.
 
Así, Assad, sin embargo, ofreció una serie de concesiones y prometió liberar a 260 presos políticos, cortó por tres meses el servicio militar compulsivo para hombres, introdujo subsidios para alimentos y combustible y abrió el acceso a Internet a la clase media, cuyos miembros llevan adelante las protestas.
 
El presidente de El Líbano, Michel Suleiman, ratificó hoy respaldo y solidaridad a su homólogo de Siria, Bashar Al-Assad, y descartó "cualquier complot que amenace la seguridad, estabilidad y opciones patrióticas" del vecino país.
 
  Fuentes del palacio de Al-Baabda, sede presidencial en Beirut, indicaron que Suleiman conversó por teléfono con Al-Assad en múltiples ocasiones desde el inicio de las protestas en Siria, el pasado 18 de marzo, que han causado unos 40 muertos, según el Gobierno.
 
"El Líbano está junto a Siria", trasmitió el mandatario al expresar su confianza en la habilidad de Damasco y el liderazgo sirio para ejecutar políticas destinadas a consolidar la soberanía del país, según reseñó el rotativo As Safir.
 
Tras insistir en que "rechaza cualquier amenaza a la estabilidad de su vecino desde el Líbano", el Gobierno de este país mostró esperanza en que el esperado discurso de Al-Assad, previsto para este miércoles en la capital siria, marque la pauta para solucionar la crisis.