Inventiva: Con la excusa de que hay que levantar la tasa de natalidad, Canon reduce la jornada laboral

Cada uno con su manual de uso... El problema del empleo crece en el mundo y mientras algunos afirman que solamente el desempleo es la respuesta, otros intentan reducir la jornada laboral -por ahora- a ver qué pasa. Y, ante todo, el ingenio: por ejemplo, Canon considera que hay que darle más tiempo a los empleados para que intenten mejorar la tasa de natalidad japonesa.

Japón es famoso por sus interminables jornadas laborales, que a la vez recibe insospechadas ofertas de ocio: en megalópolis como Tokio todo está abierto las 24 horas todo el año, mientras las parejas no desean tener hijos y la población envejece a marchas forzadas.
Pero la crisis puede revisarlo todo.
El Ministerio de Sanidad nipón hizo sonar las alarmas al comprobar que la tasa de natalidad del país está en 1,34 hijo por pareja, cuando para mantener la población actual -y por ende todo el sistema- es imprescindible elevar ese ratio a 2 hijos.
En la crisis, y antes de tomar cualquier otra medida traumática, la empresa Canon decidió recortar la jornada laboral con el argumento de que desea contribuir a una causa nacional y envía a sus empleados más temprano a sus hogares para que intenten procrear.
Canon ha iniciado un programa bautizado "luces apagadas", según el cual se rogará (en la literalidad del término) que los empleados abandonen sus puestos de trabajos a las 17:30 un par de días a la semana para retirarse a sus aposentos a cumplir con el mandato patrio.
Pero no en todas las latitudes la caída de la actividad es evaluada con tanto optimista (procrear no solamente es una demostración de instinto de supervivencia sino de confianza en el futuro).
Hasta 51 millones de empleos podrían desaparecer para finales de 2009 como resultado de la desaceleración económica que ha devenido en una crisis laboral mundial, por lo que la cifra de desocupados en todo el globo se acercaría a los 230 millones, informó la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
    
El organismo dependiente de Naciones Unidas estimó que en el escenario más optimista, en 2009 terminaría con 18 millones más de desempleados que a finales de 2007, con una tasa de desempleo mundial del 6,1%.
    
En una proyección más realista, 30 millones de personas más podrían perder sus puestos si persisten las dificultades durante 2009, impulsando la tasa de desempleo mundial al 6,5% (210 millones de individuos) frente al 6% de 2008 y el 5,7% de 2007.
    
En el peor escenario económico, el informe sobre Tendencias Mundiales de Empleo recogió que 51 millones de personas podrían quedarse sin trabajo para finales de este año, lo que supondría una tasa del 7,1%.
    
Caterpillar, Sprint, Philips, Texas Instruments e ING son algunas de las compañías que han recortado miles de puestos en respuesta a la crisis económica que se ha extendido por todo el mundo.
    
Los despidos colectivos, que afectan a 50 o más empleados en una misma empresa, aumentaron 33% el año pasado, y el índice de desempleo se acercó a los 2 dígitos en algunos estados, informó a su vez el Departamento de Trabajo de USA.
    
El gobierno estadounidense indicó que el año pasado se reportaron 21.137 "despidos masivos", el nivel más alto desde 2001, cuando la economía estuvo en recesión y sufrió graves ataques terroristas.
    
Como resultado de los despidos colectivos del año pasado, más de 2,1 millones de personas perdieron su empleo --según las cifras del gobierno-- y el índice nacional de desempleo cerró en 7,2% en 2008.
    
Grandes compañías como el fabricante alemán de software de gestión empresaria SAP y el de aviones Boeing, anunciaron recortes de personal a lo largo de 2009.
SAP informó que eliminará 3.000 empleos y Boeing hará lo propio con 10.000 personas.
    
En Inglaterra, los sindicatos advirtieron en la víspera de una situación catastrófica para el empleo en la industria del automóvil si no llegan pronto las ayudas del gobierno, que anunció créditos por valor de 2.300 millones de libras para el sector.
    
Tony Woodley, líder de Unite (el mayor sindicato del país), dijo que el sector necesita ayuda financiera inmediata para mantener a los trabajadores en sus puestos y, aunque acogió favorablemente la iniciativa del gobierno, manifestó que no es suficiente.
Desde Chile, la presidenta de ese país, Michelle Bachelet, admitió en la víspera que su gobierno está preocupado por el desempleo, pero hizo un llamamiento a la "calma" y a tener "confianza" en las autoridades frente a esta situación.
    
"Yo quisiera señalar que sé perfectamente la preocupación de la ciudadanía por las cifras que se han conocido  por el desempleo en la Región Metropolitana", dijo la mandataria, en alusión a un informe de la Universidad de Chile que estimó en el 9,7% la tasa de desempleo en la capital chilena.
    
Ello supone que en Santiago, que concentra alrededor del 40% de la fuerza laboral del país, hay 274.600 personas sin ocupación, la cifra más alta desde junio de 2006.