CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Considerado el mejor jugador de basquet de todos los tiempos, Michael Jordan anunció su prematuro retiro el 6 de junio de 1993 para dedicarse a otro: el beisbol. El ídolo de los Chicago Bulls había argumentado su desvinculación de uno de los deportes más populares de USA con el impacto que le había provocado el asesinato de su padre ese mismo año.
Jordan sorprendió al mundo del deporte firmando un contrato con Chicago White Sox, un equipo de béisbol de una liga mayor, la American League. Jordan comenzó a entrenar en verano y el 31 de marzo de 1994 fue asignado al equipo. Los White Sox era otro equipo en propiedad de Jerry Reinsdorf, el propietario de los Bulls, quién continuó honrando el contrato baloncestistico de Jordan en sus años dedicados al béisbol. La carrera de Jordan en Birmingham Barons, un equipo afiliado a los White Sox, no fue nada espectacular, y pronto decidió colgar el bate para regresar a la NBA.
En 1995, 'Air Jordan' comprendió que la mejor manera de honrar la memoria de su padre era volver a las canchas. Era lo que Chicago y el resto de la NBA estaba esperando.
"He vuelto"... Fueron sólo dos palabras, escritas por Jordan en una escueta nota de prensa, pero sirvieron para que los Bulls volvieran a ser temidos tanto en la Conferencia Este como en la Oeste. Aquella temporada fue de transición. Jordan, con el '45' a la espalda (su dorsal en los Barons), llevó a Chicago a las semifinales de los 'playoffs', en lo que sería el preámbulo de la segunda época dorada de los toros.
Extra-motivado por las críticas recibidas durante la fase final de aquel año (fueron muchos los que dijeron que ya no era el mismo de antes) y de nuevo con el mítico '23' a la espalda, Jordan empezaría a escribir en 1996 la segunda parte de su leyenda. Tres anillos en tres años, tres MVP's, más de 35 puntos de media en cada una de las finales, un trío mortal junto a Scottie Pippen y Dennis Rodman.
Con Phil Jackson terminando contrato, las probables bajas de Pippen (quién declaró su deseo de ser traspasado durante la temporada) y Rodman (que firmaría por los Lakers como agente libre), y el cierre patronal de la NBA (conocido como lockout), llevaron a Jordan a anunciar su retirada el 13 de enero de 1999. La NBA se quedaba nuevamente sin una de sus principales patas.
Acompañado por su esposa, Juanita, y por el presidente de los Bulls, Jerry Reinsdorf, además del máximo directivo de la NBA, David Stern, Jordan confirmó sin conmoverse y con palabras firmes que "es el momento exacto para mi despedida porque si bien físicamente no tengo inconvenientes, excepto un corte en un dedo que sufrí durante mis vacaciones en Bahamas, mentalmente no estoy preparado para encarar otro gran desafío con los Bulls".
Y aunque el ex astro del basquetbol quiso quitarle trascendencia a su decisión diciendo que "pasan cosas en el mundo, como el asesinato de ese oficial de la policía norteamericana, que son mucho más importantes que ésto", un sentimiento de desilusión y de congoja colmó el estadio tras su anuncio.
Con esa diplomacia que le permitió ganarse a la más alta sociedad de Chicago, Jordan no se olvidó de agradecer a los poderes. "Gracias a David Stern, a Reinsdorf y a todos mis seguidores por haberme permitido jugar al basquetbol aquí, y haberme adoptado como uno más."
A esas palabras, Stern respondió: "Gracias a vos, en nombre de los 29 equipos y de las millones de personas que te idolatran en el mundo por tu calidad como persona y liderazgo en el juego. Hoy muchos medios detallan con fríos números tu contribución económica para con esta organización y el país, pero ninguna de esas cifras podrán captar jamás lo mucho que has significado para nosotros".
Con la astucia que siempre lo destacó a la hora de enfrentar a los periodistas, anunció: "Estoy convencido en un 99,9 % de que no habrá otro regreso como el de 1995". Pero Jordan volvió una vez más, pero esa es otra historia.









