Horacio Rodríguez Larreta no es el mismo de aquel inicio estrepitoso, cuando ese colega del gabinete, tan cercano colaborador de Mauricio Macri, le arrojó la zancadilla de Gabriela Michetti compitiendo por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad. Basta comprobar cuál es el porvenir previsible de cada uno.
HORACIO RODRÍGUEZ LARRETA
'El Pelado' que salta en el trampolín
Horacio Rodríguez Larreta es reconocido como un trabajador permanente, exigente con sus colaboradores y de gran capacidad de ejecución. Pero él va por más. Él imagina 2019 como un indispensable paso hacia algo más.
Desde aquel abril de 2015, el jefe de Gobierno porteño ha conseguido afianzarse como dirigente político y en un escenario de liderazgos muy efímeros y discutidos, consiguió el reconocimiento de sus pares, un activo que le concede un horizonte más amplio a su proyecto personal futuro, que ya es inocultable y que trasciende al PRO pero no reniega de la fuerza color amarillo. En cualquier caso, va más allá de Cambiemos, una alianza que en sus días de gloria no fue realizada en la Ciudad.
'El Pelado' no tiene la popularidad de María Eugenia Vidal pero tampoco padece sus dificultades porque Ciudad de Buenos Aires es un territorio bien diferente a la Provincia de Buenos Aires, "el territorio inviable" según Jorge Asis, quien comparte este análisis.
En el peronismo no K los conoce a casi todos porque, inclusive, compartió experiencias con ellos dentro del peronismo. Y en el peronismo K tiene interlocutores muy influyentes que provocaron alguna queja en reuniones de Cambiemos porque en Ciudad de Buenos Aires, Unidad Ciudadana aprobó iniciativas que rechazó en Nación.
En el inicio de 2019, Larreta ha decidido acompañar a Mauricio Macri, quien padece el riesgo de la no reelección, unificando los comicios de la Ciudad Autónoma con la Nación. Nunca había ocurrido en el pasado y era más sencillo mantener el 'statu-quo' que modificarlo -en cualquier caso Larreta no necesita de Macri para ganar hoy en la Ciudad- pero era su forma de retribuirle la oportunidad de haberlo ayudado a alcanzar la Jefatura de Gobierno en CABA. Si hubiese una deuda, queda pagada delante de todos, y él podrá dedicarse a su futuro propio.
El dato que sobresale del comicio 2019 para Larreta es que su triunfo será sin el anabólico de Elisa Carrió: será él por él mismo. No es un dato menor para el siguiente desafío, si es que ocurre.
En el interín, Larreta tiene que resolver la relación con Emiliano Yacobitti, el patrocinador de Martín Lousteau, quien duda entre ser sparring de Macri en una PASO de Cambiemos o ser sparring de Larreta en la Ciudad, o no competir contra ellos en desventaja electoral.
Y acordar con Diego Santilli, el vicejefe de Gobierno/ministro, quien es muy perspicaz, además de reconocido en las encuestas, y ya comprendió cómo es el proyecto pero también quiere su cuotaparte.
La cuestión es sencilla: el candidato a senador nacional por el distrito será el siguiente candidato jefe de Gobierno porteño, de alguna manera 'el heredero'.
Es interesante la invisible tarea de aglutinamiento que realiza Larreta desde hace 3 años, y no sólo en la Ciudad sino en otras localidades del país, un procedimiento que en la política se denomina "construcción".
Si bien algunos han afirmado que Vidal tiene acciones que parecen extraídas del manual de un buen peronista, probablemente ellos desconocen el pasado político diverso de Larreta, y su tarea cotidiana, tan alejado de los procedimientos de Marcos Peña, quien apuesta a que Macri gane en 1ra. vuelta para estructurar un gabinete de 'peñistas ortodoxos' y así intentar convertirse en el heredero delegado.
Larreta y Peña tienen varias diferencias fundamentales. Todos lo saben. Una de ellas es la importancia que le conceden a la gobernabilidad. Para Larreta es clave. Sin embargo para Peña -quien proviene de la 'escuela Jaime Durán Barba'- es un valor sustituible por el proselitismo permanente aún cuando así se dispare una permanente huida hacia adelante. Los más de 3 años de Macri en la Casa Rosada son una demostración de tal enfoque.
Otra diferencia es la importancia de la gestión. Macri/Peña comenzaron apostando a la 'lluvia de inversiones' que permitiría que el capital privado sustituyera al público como remolcador de la economía. Luego lanzaron el albur de 'los brotes verdes', y más tarde la ilusión del programa 'PPP' (participación público privada). En el interín, se renunció a un plan económico y cuando todo salió mal, se recurrió al Fondo Monetario Internacional, que impuso un ajuste pero no es un plan económico.
En cambio, Larreta trabaja con una planificación bastante rigurosa. Cuando Macri aún era el jefe de Gobierno porteño, 'el Pelado' ya tenía a Franco Moccia trabajando en la tarea venidera.
Es cierto que en el interín, la tasa de Alumbrado Barrido y Limpieza explotó, que el gasto público escaló y también el endeudamiento de la Ciudad. Pero la situación no escapa de control, y el plan de obras en ejecución para próximo estreno resulta muy importante para consolidar la imagen de 'hacedor' que desea Larreta para sí. Lo que es evidente es que a la Ciudad le falta una macroeconomía nacional que acompañe.
No obstante, en encuestas de opinión pública que mandó a hacer el propio Peña, ya apareció en diversos territorios apareció una novedad que sorprendió: la Ciudad de Buenos Aires como un lugar de referencia, algo que había ocurrido con San Luis/Rodriguez Saá en 2000, con Macri/CABA en 2009, con Tigre/Sergio Massa en 2013.
En este contexto, es imposible imaginar que Larreta, desconfiado del azar, no se encuentre elaborando con esmero su propio futuro.











