SEXUS

SEXO

La fantasía erótica más oscura y tabú de las mujeres

9 encuestas publicadas entre 1973 y 2008 muestran que alrededor de 4 de cada 10 mujeres han fantaseado con ser forzadas a tener sexo. El tema es tabú porque fácilmente esto podría ser aprovechado por los misóginos para sostener el viejo argumento de que las mujeres que sufrieron una violación "se la buscaron", pero una cosa no tiene que ver en absoluto con la otra. Tener una fantasía no es sinónimo, en ningún caso, de querer llevarla a la práctica. ¿Qué hay detrás de esta fantasía que tienen tantas mujeres pero también muchísimos hombres? ¿Liberarse de la culpa del propio deseo, sentirse irresistiblemente deseable, ceder el control, la sensación de generar algo incontrolable en otro..?

"Todo en a vida se trata de sexo, excepto el sexo. El sexo se trata de poder." (Oscar Wilde).

Estudios muestran que entre un tercio y dos tercios de las mujeres que tienen fantasías eróticas (que son el 90%), han tenido al menos de manera ocasional la fantasía de ser forzada a tener sexo, apunta el periodista especializado en sexo y counselor, Michael Castleman, en su página GreatSexGuidance.com. El tema es tabú porque fácilmente esto podría ser aprovechado por los misóginos para sostener el viejo argumento de que las mujeres que sufrieron una violación "se la buscaron", pero aquí es un importante marcar una diferencia. Una cosa no tiene que ver en abolsuto con la otra. Una mujer puede tener la fantasía erótica más masoquista que existe y eso no implica para nada que ella desee padecer ese sufrimiento a nivel real. Se trata simplemente de un alimento y combustible del imaginario erótico.

"Entre 1973 y 2008, han sido publicadas 9 encuestas sobre las fantasías de violación de las mujeres. Muestran que alrededor de 4 de cada 10 mujeres admiten tenerlas (entre el 31% y el 57%), con una frecuencia de alrededor de 1 vez al mes", escribió Castleman en Psychology Today. Un punto interesante a tener en cuenta: si bien esta nota se centra en la fantasía de violación como algo común entre las mujeres, ellas no son las únicas que las tienen. Según Jessica Wildfire escribió en el portal Medium, casi la mitad de los hombres ha fantaseado con ser violado por una mujer o por otro hombre. "Podés aprender mucho sobre vos mismo explorando tus deseos sexuales más oscuros y tabú. A pesar de lo que te enseñaron tus padres, es sano", escribió Wildfire.

"Los grupos antifeministas han pervertido estudios hechos en journals respetados sobre la fantasía de violación. Han transformado algo normal en una excusa para tratar a las mujeres como la mierda. No se dejen engañar. Las fantasías sobre la violación no son sobre la violación. Tanto las mujeres como los hombres fantasean con perder el control. O ceder el poder. Aman imaginarse a sí mismos como el objeto de la lujuria incontrolable de otro", escribió Wildfire.

“Recrearse en una fantasía no es sinónimo, en ningún caso, de querer llevarla a la práctica”, dijo la periodista y sexóloga, Sylvia de Béjar, al dario El País. “La fantasía sexual es un recurso erótico como lo puede ser una película pornográfica o un juguete. Mientras fantaseamos, en la imaginación no existen las consecuencias que pudiera tener esa acción en la realidad. Tampoco tenemos que dar la talla ni vamos a ser juzgados. Si imaginamos que realizamos una práctica sexual que en la realidad puede causar dolor, por ejemplo, en nuestra imaginación resulta que no es dolorosa y por lo tanto, fantaseamos con ella con absoluta libertad”, puntualizó la psicóloga y sexóloga, Georgina Burgos, en su libro Proyecto Tabú.

"Por supuesto, el ataque secual es una violación horrible. ¿Por qué fantasearía sobre eso cualquier mujer sana?", se pregunta Castleman. Hace décadas, los psicólogos creían que los sueños y fantasías eran deseos del subconsciente, por lo que las mujeres que tenían fantasías de violación, querían de hecho ser forzadas a tener sexo, explica Castleman. Esa mirada ha quedado trunca. "Un estudio reciente sugiere que las fantasías de violación son más comunes entre las mujeres que son más abiertas y aventureras a nivel erótico, que se sienten cómodas soñando despiertas sobre situaciones que están mucho más allá de cualquier cosa que querrían alguna vez experimentar", explica el periodista. "Las fantasías no reflejan necesariamente los deseos", agrega.

Si la fantasía no es reflejo de un deseo, ¿qué es? ¿Y de dónde nace esta en particular? Castleman plantea que hoy se tienen en cuenta 3 explicaciones posibles para la fantasía de ser forzada a tener sexo:
1. Liberarse de la culpa del deseo sexual. Esta explicación entiende que a las mujeres, tener deseos eróticos puede desatarles culpa, ansiedad y vergüenza. La fantasía de ser forzadas a tener sexo, les quitaría simbólicamente el peso de esa culpa.
2. Sentirse irresistible. Otra explicación sugiere que la fantasía de ser forzada puede tener que ver con sentirse tan deseada por un hombre, que lo impulsa a hacer una locura, porque no puede contener su deseo de poseerla.
3. Ser sexualmente libre. La tercera explicación dice que las mujeres que disfrutan del sexo y aceptan el disfrute sin ansiedad, culpa o vergüenza, se sienten lo suficientemente libres como para jugar con escenarios eróticos que están más allás de los límites que querrían alguna vez experimentar en la vida real.

Investigadores de Notre Dame y de la Universidad del Norte de Texas llevaron a cabo un estudio en el que preguntaron a 355 mujeres universitarias de Estados Unidos sobre sus fantasías sexuales. El 52% dijo haber alguna vez fantaseado con ser sometida sexualmente por un hombre contra su voluntad. Con respecto a cual de las 3 explicaciones tiene más fuerza, los investigadores encontraron que, contrariamente al saber popular que predica que las fantasías de este tipo tienen que ver con evitar la culpa del deseo sexual, ser sexualmente libre es la explicación más común detrás de esta fantasía. Seguida de sentirse irresistible.

"Las mujeres más abiertas sexualmente y que más se aceptan a sí mismas, eran las que tenían más fantasías de violación -explica Castleman-. También tenían más fantasías de sexo consensuado. Y reportaron la mayor excitación a partir de fantasías eróticas. Las mujeres que se consideraban a sí mismas deseables también tenían fantasías de violación frecuentes. (Eran también las que tenían la mayor probabilidad de fantasear con ser estriper)", explica Castleman. Por último, el periodista aclara que en el mundo de la fantasía todo está permitido, no hay nada que esté mal: "Las mujeres que tienen fantasías de violación no quieren ser atacadas sexualmente. Se sienten cómodas con su propia sexualidad y están felices de abrazar sus fantasías eróticas-a donde sea que las lleven."