Cuidado: hay que ubicar todo en contexto. Los periodistas parecen ir por delante de los inversores, en relación a los mercados emergentes. Comencemos con un informe especializado que publicó CNBC, y luego la nota desde Rusia:
CRISIS DEL PESO
Incendio argentino pone en alerta hasta a los emergentes como Rusia
Los países emergentes se encuentran muy sensibilizados con la crisis que comenzó en Turquía pero sumó profundidad y velocidad en Argentina. En los mercados emergentes, las ventas de activos a gran escala, principalmente de monedas, continúan. Hay indicios de que, hasta ahora, la reacción del presidente Recep Tayyip Erdoğan ha resultado más exitosa que la de Mauricio Macri, quien tuvo que ir al Fondo Monetario Internacional y ahora se encuentra de regreso al FMI porque incumplió el acuerdo de junio. Pero esto sucede en un escenario en el cual USA absorbe recursos de todo el mundo y ubica al dólar en niveles inalcanzables para otras monedas. Hernando Kleimans encontró el siguiente análisis en la revista Expert, de Moscú (Rusia), y de inmediato lo tradujo, aconsejando su lectura:
Los mercados emergentes están en caída libre, liderados por la caída de las divisas en Turquía y Argentina y los temores de que años de comprar deuda barata en dólares después de la crisis financiera haya creado un insostenible ciclo de amortización de la deuda.
A medida que las pérdidas han aumentado para los fondos de inversión que siguen el índice MSCI Emerging Markets, que cayó otro 1% en las operaciones del miércoles 05/09 y ha estado en declive durante 2018, los inversores han estado sumando posiciones en los mercados emergentes.
Sin embargo, el iShares Core Emerging Markets ETF (IEMG) fue el 4to. ETF (fondo de inversión cotizado) más popular en agosto, de acuerdo con un nuevo informe mensual de flujos ETF de FactSet Research Systems.
Hay dos maneras de ver la sorprendente rigidez de los activos en los fondos de mercados emergentes: los inversores se apegan al 'mantra' de inversión a largo plazo y saben que los mercados emergentes pasarán por períodos de volatilidad o que lo peor está por llegar. El número de días desde el pico hasta el mínimo en la venta masiva actual de mercados emergentes es un período de declive más largo que cualquier clase de activos desde la crisis financiera, incluida los chispazos de 2013, cuando asustaron a los inversores los temores de cambio de política posterior a la crisis de la Reserva Federal.
Incluso los fondos de bonos de mercados emergentes están demostrando ser resistentes, con el ETF de iShares J.P. Morgan USD Emerging Markets Bond (EMB) que recibió más de US$ 1.000 millones netos este trimestre.
"Es una sorpresa", dijo Nick Colas, cofundador de DataTrek Research. Dijo que los inversores minoristas pueden estar aferrados a los bonos de mercados emergentes porque los pagos siguen siendo altos, y un momento en que la búsqueda de rendimiento ha llevado a los inversores a activos de mayor riesgo.
"En mi experiencia, los inversores minoristas generalmente no venden fondos de renta fija hasta que se cortan los pagos. La ganancia / pérdida de capital es menos importante para ellos. Veremos si eso es cierto con más pérdidas", dijo Colas.
Aunque la mayoría de los países en desarrollo no son tan frágiles como Turquía y Argentina, el dólar este año ha subido frente a todas las principales monedas de mercados emergentes, excepto el peso mexicano, y la tendencia puede continuar con el auge de la economía estadounidense y el aumento de las tasas de interés en USA, según Neena Mishra, directora de investigación de ETF en Zacks Investment Research.
"La mayoría de los asesores recomiendan cierta asignación a los mercados emergentes en las carteras centrales, por lo que es posible que no veamos un gran éxodo de los ETF de mercados emergentes.Los países que acumularon demasiada deuda denominada en dólares siguen siendo los más vulnerables en el corto plazo, pero los inversores siguen siendo optimistas", dijo Mishra.
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MOSCÚ (Expert). El símbolo negativo en los mercados emergentes continúa desarrollándose.
Las ventas en los mercados emergentes no muestran signos de desaceleración, escribe Bloomberg. Esto se aplica a una amplia gama de activos y, en primer lugar, al mercado de divisas. Tal situación, según los expertos, puede extenderse a países con una economía mucho más estable, a medida que crece el nerviosismo de los inversores.
En cuanto a las monedas, el rand sudafricano se ha debilitado a su nivel mínimo en más de dos años, lo que demuestra la peor dinámica de los EM, seguida del peso mexicano. En este caso, el índice de acciones MSCI Emerging Markets está abajo por sexta vez consecutiva y puede mostrar la mayor caída en tres semanas.
En Indonesia, la más afectada, las acciones cayeron al máximo en tres años por el temor de que la devaluación de la rupia conduzca a un aumento en el costo del endeudamiento.
El sobrecalentamiento del mercado bursátil estadounidense coloca a los inversores internacionales en la búsqueda de posibles soluciones de inversión alternativas, dice Alexander Egórov, estratega cambiario de TeleTrade.
Pero la realidad es que todos los llamados activos de alto rendimiento, que se concentran principalmente en las economías en desarrollo, se encuentran en una zona de elevado riesgo. Los problemas económicos de la mayoría de los países en desarrollo, conectados con grandes desequilibrios financieros y una alta dependencia del financiamiento externo, también están sujetos a desacuerdos políticos internos.
En lo que va de 2018, Turquía y Argentina lideran el campo más problemático de los países en desarrollo. El peso argentino este año cayó más del 50%, compitiendo duramente con la lira turca en el anti-rating de divisas. Incluso el aumento de la tasa del Banco Central de Argentina al 60% y las señales del FMI sobre su confianza en la estabilización de la economía argentina no frenaron el debilitamiento de su moneda nacional.
La actividad del gobierno del país latinoamericano y del presidente Mauricio Macri personalmente no conducen al resultado deseado.
Turquía, señala el experto, se destaca en el contexto de duras contradicciones internas. El Banco Central de ese país ve limitadas sus acciones por el presidente Erdogan, quien se opone directamente a tasas más altas. La peculiaridad de Turquía es también que las grandes inversiones europeas, y especialmente alemanas, en la economía turca están bajo amenaza.
Tocó a los BRICS
El rand sudafricano tampoco fue una excepción y representa otro hervidero de tensión. Desde principios de septiembre, la moneda sudafricana, por cierto, el 5to. miembro del grupo BRICS, ya ha perdido más del 6% de su valor. La inestabilidad política después de la dimisión en febrero del presidente Zuma, debido a los menores ingresos de las exportaciones de metales y los diamantes, completan el cuadro de inestabilidad en los mercados emergentes, dijo Alexander Egórov.
El analista considera que “la principal amenaza a la situación de los emergentes es la realización del efecto dominó en el contexto de las inversiones cruzadas y la presión sobre los sistemas financieros de los países en desarrollo desde el reembolso de las deudas nominadas en dólares”. La ansiedad por todo el sector también se transfiere a economías más resistentes a los shocks externos.
El rublo ruso también está bajo presión, aunque todavía se opone con éxito en el contexto de los altos precios del petróleo. Pero, en caso de corrección en el mercado petrolero, habrá una amenaza a la estabilidad de la moneda rusa.
El Banco de Rusia, en vísperas de la reunión de su directorio el 14/09, evalúa todas las circunstancias del impacto sobre la estabilidad financiera y las expectativas de inflación, sin excluir el retorno a la subida de la tasa clave.
Como regla, siempre hay varias razones para la aparición de situaciones de crisis, comenta Mijaíl Máshchenko, analista de eToro en Rusia y la CEI (Comunidad de Estados Independientes). Así que ahora, hay una mezcla de una torpe y miope política económica, una serie de declaraciones bastante imprudentes e incluso absurdas de los líderes de cada país y de circunstancias que para nada dependen de los mercados emergentes, como por ejemplo, el conflicto comercial entre Estados Unidos y China.
La luz al final del túnel aún no es visible, dice el analista: Argentina, el campeón absoluto de los incumplimientos, sigue experimentando dificultades en relación con el pago de la deuda pública, la alta inflación y una caída catastrófica en la tasa del peso; tampoco están muy bien las cosas en Turquía, donde el actual presidente está en abierta confrontación con Occidente y mantiene una política monetaria contraria a la teoría económica.
Las monedas y valores de los países en desarrollo pertenecen a un grupo de activos de riesgo, y los problemas en un estado invariablemente tienen consecuencias negativas para otros.
Por el momento, el rublo también sufre por los disturbios en los mercados vecinos, lo que ha desalentado el apetito de los inversores por las aventuras, y también padece varios problemas propios, como la fluctuación de los precios del petróleo y las sanciones contra Rusia. Máshchenko está seguro, a falta de cambios positivos, que la tasa seguirá disminuyendo y puede llegar al nivel de 69 rublos por dólar en otoño, y para el final del año para probar la marca de 70 rublos por dólar.








