MOSCÚ BUSCA OPCIONES

USA detroza la globalización: Un ejemplo concreto

La Organización Mundial de Comercio está en crisis total porque acabó el libre intercambio de mercadería y servicios apenas Donald Trump asumió en la Casa Blanca. Los argentinos no han considerado demasiado el tema y sus consecuencias porque, pese al biodiesel y los limones, el comercio exterior no es muy popular en una economía 'ombliguista' -aunque ahora que el FMI reclamará un superávit en la balanza comercial, el tema será más sensible-. Además, justo Ciudad de Buenos Aires fue escenario del encuentro central 2017 de la OMC, y nadie quería descubrir que el rey estaba desnudo. Pero el asunto se ha complicado notablemente en las recientes semanas, y es importante conocer cómo lo ven en otras capitales. Por ejemplo, en Moscú. El título original de la nota que encontró y tradujo Hernando Kleimans es: "¿Iluminará a Rusia el sol a través de las “nubes” que ya “se avizoran en el horizonte”?".

MOSCÚ (Expert Online). “Semejante enfoque –declaró Maxim Oreshkin, ministro de Desarrollo Económico de Rusia, en el encuentro ministerial de la Organización Mundial de Comercio en París, Francia- me parece muy similar al que el mundo vivió durante el período de la Gran Depresión”. Se refería al significativo crecimiento del número de violaciones a las normas del comercio internacional.

“Al introducir barreras comerciales –él advirtió- los países intentaron defender sus economías, pero esto terminó sólo con problemas a largo plazo para cada uno de ellos. Las nubes ya están en el horizonte: los países desarrollados alcanzaron el límite del restablecimiento post-crisis, las cotizaciones petroleras crecen lo que, a su vez, se torna en problemas para los países con economías emergentes con déficits significativos de la cuenta corriente”.

La discusión ocurrió en el marco del conflicto comercial desatado entre los EE.UU. y sus socios tradicionales. Los estadounidenses declararon que no iban a prolongar la postergación en la introducción de gravámenes al acero y aluminio; y lo pondrían en práctica a partir del 01/06 para la materia prima de la Unión Europea, Canadá y México, justificando tal acción en la filtración, a través de esos países, de suministros de metales desde China.

Pero, lo más probable, es que el asunto trate de que Washington DC no se considera satisfecho de la respuesta a sus exigencias, por ejemplo, la supresión del 10% del gravamen europeo a la importación de automóviles desde los EE.UU.

Los europeos prometieron dirigirse a la OMC pero, por ahora, ellos -y no sólo ellos- están dispuestos a elevar los gravámenes para una serie de productos estadounidenses.

Una de las causas de la Gran Depresión fue -según los economistas- la caída del comercio mundial, a causa de la cerrazón de los mercados.

En el comercio internacional y en la política sobreviene el momento de la verdad, según comenta al analizar la situación creada, el asesor financiero de TeletradeBell, Mijaíl Grachov.

La cuestión puede plantearse del siguiente modo: se inclinará el mundo ante los EE.UU. o el presunto centro hegemónico será vuelto a la realidad con esfuerzos colectivos.

Se ha tornado totalmente evidente que, introduciendo numerosas sanciones y nuevas tarifas a la importación, Washington DC intenta resolver problemas internos. El eurocomisario Donald Tusk, luego de que Donald Trump declarase la salida de los EE.UU. del acuerdo nuclear con Irán, declaró que “ahora Europa se salvó de todas las ilusiones”.

Al parecer, a excepción de Gran Bretaña y los Estados Unidos, no ha quedado ningún partner que no se haya sentido afectado en uno u otro grado, según Grachov. Se forma la impresión de que los EE.UU hunden deliberadamente la economía mundial en el abismo de una nueva crisis económica, para luego tomar para sí el papel de salvador del mundo y volver a la cumbre.

Más o menos así ocurrió luego de finalizada la 2da. Guerra Mundial, pero ahora la situación recuerda más a la que se conformó en la década del '30, en el siglo 20. Sólo que hoy el Orden Mundial y la distribución de fuerzas son totalmente diferentes. El tiempo dirá quién será el beneficiario final de la guerra comercial desatada. Rusia se encuentra, según Grachov, en buenas condiciones de partida.

El volumen de comercio entre Rusia y los EE.UU. es bastante inferior al que existe con los países de la Unión Europea, con China y con la región asiática, señala el financista, por lo que las nuevas tarifas comerciales (N. de la R.: aranceles de importación) aplicadas por los EE.UU. no son críticas para Moscú.

Son muchos los socios extranjeros de la economía rusa que se desempeñan en el contexto de las sanciones estadounidenses, y pese a todo aumentan el volumen de cooperación. Los recursos propios y el potencial, el estado de la deuda pública (17,3% del PIB, el lugar N°175 en el mundo) y de reservas de su banco central, es uno de los mejores en el mundo. El reciente Foro Económico de San Petersburgo, por los representantes que se dieron cita, demostró el interés de la comunidad internacional de negocios para con la economía rusa.

Existe motivación y existe potencial de crecimiento en la economía rusa, concluye Grachov y esto, por supuesto, no significa la superación de las sanciones recibidas de parte de USA, subsiste aún un cierto efecto generado por ellas. El conflicto comercial entre los Estados Unidos y la economía mundial tarde o temprano se regulará, lo más importante es moverse sin mirar al “gran tío”. (N. de la R.: el Tío Sam).

El hecho que la OMC se encuentra en una profundísima crisis y las normas GATT hace rato que casi ninguno de los 180 países participantes las considera como de cumplimiento obligatorio, no es secreto, dice a su vez el analista Alexei Antónov, de Alor Brocker.

El librecomercio, las reglas de juego en el espacio comercial mundial establecidas en 1947 (N. de la R.: acuerdos de Bretton Woods), el respeto mutuo hacia los socios comerciales, son recordados con mayor asiduidad en el contexto político. Sin embargo, en la práctica, todo esto es apenas populismo y apelación a valores que hace mucho nadie los toma en serio.

Ahora, en el orden del día se encuentra el profundo demérito de las normas de la OMC por parte de Washington DC, que ha declarado al proteccionismo como una nueva política nacional y con ello ha provocado una nueva Gran Depresión en la economía mundial.

“Pero, perdón –ironiza Antónov- ¿acaso la UE, imponiendo cuotas a la importación prácticamente de toda la nomenclatura comercial y prestando ‘especiales’ condiciones de comercio a los estados integrados en su propio espacio comercial, no viola nada? ¿Acaso esa misma UE no viola las normas de la OMC, amenazando en la práctica a Gran Bretaña con el aislamiento comercial en el caso de culminar el Brexit? ¿No contradicen a esas normas las sanciones dispuestas en relación con Rusia, que limitan el acceso de las mercancías rusas a los mercados exteriores?”.

Los gravámenes obstaculizadores, las cuotas, el embargo, el subsidio de determinados sectores, son instrumentos cuya utilización contradicen las normas de la OMC, pero ahora es muy complicado encontrar un país que no disponga semejantes limitaciones o medidas de respaldo a su propio productor durante su membresía en la organización.

A los rusos también les resulta extraño criticar a los EE.UU. por proteccionismo, tomando en cuenta que su país desde hace cuatro años vive en condiciones de embargo desde distintos países a la importación de productos alimenticios.

Es más, la política que lleva a cabo Trump en general recuerda mucho a la sustitución de importaciones rusa, dice el analista.

Pero no se puede dejar de ver, por supuesto, que los intentos rusos de suplantación de importaciones son, en primer lugar, una conducta en condiciones de un semi-bloqueo económico-comercial, sin mencionar la excepcional apertura de los años anteriores, que llevó casi a la pérdida total en una serie de artículos generados en el mercado interno.

Por supuesto, acerca del impacto de las aperturas excepcionales que provocan fragilidad pueden hablar muchos países. Sobre esto es que ahora se discute en el mundo pero, sin embargo, el experimento desplegado en este sentido sobre la economía rusa no tiene parangón por su escala, tal como lo son ahora las sanciones, que cada vez más recuerdan a uno de los instrumentos en la guerra comercial general que casualmente fue utilizado en primer lugar.

La cuestión excepcionalmente importante radica en las posiciones que podemos ocupar en este teatro de acciones bélicas y esto se determina no sólo por el pequeño volumen de relaciones comerciales con América del Norte, a lo que accedemos a través de otros mercados.

En tiempos de la Gran Depresión estadounidense, y en general mundial, la exUnión Soviética se desarrolló activamente, por cierto con grandes sacrificios. Pero, al parecer, ninguno de los historiadores considera que esa situación haya sido obligatoria para alcanzar ese objetivo.