ALIMENTARSE PARA CURAR

Neuronutrición: Dieta mediterránea, el freno contra el Alzheimer

El término de neuronutrición es relativamente nuevo y está fundamentado en los beneficios que traen planes alimenticios, sanos y especiales, para el sistema cognitivo humanos. Una gran variedad de literatura científica, señala que la dieta mediterránea es la que mejores efectos registra para el organismo, en especial para la salud mental. A base de productos frescos, cultivados localmente y horneados al sol, la famosa y conocida dieta mediterránea, además de contribuir al cuidado del sistema cardíaco, tiene grandes beneficios para el cerebro, al punto de frenar los efectos del envejecimiento prematuro que producen el Alzheimer.

Acelgas estofadas con piñones, alcachofas al vapor con aceite de oliva, setas salteadas con ajo y perejil. No estamos nombrando el menú de un restaurante italiano, sino platillos que todos los días están presentes en las mesas mediterráneas, que es invariablemente colorida, fresca y centrada en vegetales, y además ayudan a salvar nuestro cerebro.

Investigadores han profundizado en los términos de 'neuronutrición', en especial de los efectos de la dieta mediterránea para promover la salud cerebral y física en general.

Y es que la famosa y conocida dieta mediterránea, además de contribuir al cuidado del sistema cardíaco, tiene grandes beneficios para el cerebro.

En una gran variedad de literatura científica, queda evidenciado que las personas que siguen de cerca este tipo de plan alimenticio no solo tiene menos probabilidades de desarrollar problemas de salud como diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares, sino que también tienen reduce el riesgo a sufrir deterioro cognitivo y Alzheimer.

Desde Italias hasta las Islas Griegas, pasando por el sureste de Francia y Barcelona, lo que todos estos países tienen en común es un respeto saludable por los productos frescos, cultivados localmente y horneados al sol.

Pirámide nutricional de la dieta mediterránea:

  • Base: Gran variedad de verduras, frutas, frijoles y nueces en la base, ya que son el foco principal del plato.
  • Piso 1: Un paso más adelante, los cereales integrales como el trigo, la avena, la espelta y la cebada se consumen en formas mínimamente procesadas para proporcionar la dosis máxima de nutrientes.
  • Piso 2: Los cereales integrales, a menudo se sirven junto con pescado capturado en el medio silvestre, como trucha y dorada, o besugo, se comen con bastante frecuencia.
  • Piso 3: La carne y los productos lácteos son indulgencias ocasionales; mientras que las hierbas y las especias se usan libremente para aromatizar los alimentos de forma natural, reduciendo el uso de grasas y sal adicionales en el proceso.
  • Punta: Los dulces se consumen en porciones pequeñas, generalmente como un convite dominical o en celebraciones especiales. Además, tienden a ser mucho más saludables que los postres habituales comprados en el supermercado, ya que normalmente se hacen con nueces y semillas y, a menudo, se endulzan con miel, melaza u otros azúcares naturales.

En general, la dieta mediterránea es una dieta muy fresca, muy sabrosa, baja en calorías y grasa y rica en todo tipo de nutrientes esenciales para el cerebro.

El aceite de oliva la gran estrella

El aceite de oliva merece una mención especial. Ahora se cree que el consumo regular de aceite de oliva extra virgen es una de las principales razones de los efectos en la salud de la dieta mediterránea.

Este tipo de aceite, tiene un sabor distintivamente amargo, casi picante y debe su reputación como "el aceite más saludable del mundo" a su alto contenido antioxidante. De hecho, el aceite contiene grasa monoinsaturada saludable para el corazón mezclada con compuestos fenólicos que limpian las arterias y es una fuente de vitamina E, otro antioxidante importante.

Esta combinación particular de antioxidantes y vitaminas, hace que el aceite de oliva sea prácticamente mágico, ya que los polifenoles también protegen y preservan el sistema cognitivo.

El poder de una copita de vino tinto

El vino tinto es otro alimento básico de la dieta mediterránea y una excelente fuente de antioxidantes antienvejecimiento. El vino ofrece sus beneficios cuando se bebe como acompañamiento de las comidas en lugar de tomarlo solo.

Características sociales de la dieta mediterránea

Sí a la cocina: ensalada mediterránea

Una de las características especiales de este tipo de plan alimenticio, es su componente social. Uno no come ni bebe solo.

Por el contrario, las comidas se consumen en compañía de los demás y se saborean a través de conversaciones agradables, que, curiosamente, a menudo giran en torno a la comida.

La dieta mediterránea no es tanto una dieta como un estilo de vida. Los alimentos vibrantes, frescos y genuinos se combinan con ejercicio regular, una vida social rica y una actitud positiva , que contribuyen a la larga vida del pueblo mediterráneo.

A las pruebas

Es realmente emocionante ver los beneficios para la salud de llevar una dieta mediterránea, debido a que avala el término de la neuronutrición.

Una serie de estudios, realizados a 50 personas de 25 a 70 años que siguieron una dieta mediterránea, mostró resultados sorprendentes en cuanto a la salud cerebral.

Independientemente de la edad de las personas que participaron en la investigación, los que siguieron este tipo de alimentación tenían cerebros, en términos generales, más sanos que aquellos que se rigen por una dieta occidental típica; a base de carne roja, bebidas azucaradas, alimentos procesados y dulces.

De hecho, los cerebros de aquellos con dietas menos saludables parecen literalmente envejecer y encogerse más rápidamente. En algunos casos, lucían como el de personas cinco años mayores.

Si hablamos de la actividad cerebral también se vio afectada por una significativa reducción. Es más aquellas personas que llevan una dieta occidental, mostraron más placas de amiloide en sus resonancias magnéticas, incluso más que los niveles normales para su edad; lo que indica un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer en el futuro.

Si bien es probable obtener recompensas más grandes al adoptar una dieta de tipo mediterráneo a temprana edad, las investigaciones muestran que nunca es demasiado tarde para cosechar los beneficios de un cambio saludable hacia mejores opciones de estilo de vida.

Por ejemplo, un estudio de más de 10.000 mujeres mostró que quienes seguían la dieta mediterránea durante la edad madura tenían muchas más probabilidades de vivir más allá de los 70 años sin enfermedad crónica o deficiencias mentales que aquellos que no comían tan sanamente.

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