CONFESIONES DE…

Robert O'Neill, el francotirador que mató a Bin Laden

En una reciente entrevista por la presentación de su propio libro, el francotirador de la Marina estadounidense Robert O'Neill sostuvo que no dudó de que acabó con una "amenaza para su equipo" cuando mató a Osama Bin Laden.

En una entrevista por videoconferencia con Efe con motivo del lanzamiento en español de su libro, el francotirador de la Marina estadounidense Robert O'Neill, que afirma haber disparado mortalmente a Osama Bin Laden en su refugio de Abbotabad (Pakistán), sostiene que no duda de que acabó con una "amenaza para su equipo".
 
Robert O'Neill (Butte, Montana, USA, 1976) es un exsoldado de los Navy SEAL.
 
En noviembre de 2014 salta a la fama tras revelarse su identidad, en una entrevista concedida por su padre al diario The Daily Mail. O'Neill se trata del militar que ejecutó a Osama Bin Laden, disparándole 3 veces, la noche del 2/08/11, en su búnker de la ciudad pakistaní de Abbottabad.
 
El ex-SEAL, que llevaba una larga lista de misiones cometidas, había participado en operaciones como Alas Rojas en Afganistán, o el secuestro del Mærsk Alabama. O'Neill, que ya había concedido algunas entrevistas secretas, ha decidido dar la cara en una entrevista en la cadena americana FOX, pero su padre se ha anticipado a la exclusiva revelando su identidad a la prensa varios días antes de que la entrevista sea emitida. La familia asegura que no tiene miedo a represalias terroristas del Estado Islámico.
 
En una entrevista con motivo del lanzamiento en español de su libro, O'Neill afirmó que asumió que era un suicida con bomba y que suponía una amenaza para su equipo, y que como él no se estaba rindiendo, según su reglas de enfrentamiento, lo consideraba una amenaza.
 
Preguntado por las últimas palabras del terrorista más buscado del siglo en aquella jornada del 2/05/11, O'Neill aseguró que: "No le escuché decir nada. No estaba diciendo nada, se estaba moviendo con su esposa frente a mí. No dijo nada y yo tampoco dije nada. No se dijo nada".
 
"Las últimas palabras que escuché fueron del compañero que estaba enfrente mío y recuerdo subir detrás y que me dijo que teníamos que subir escaleras arriba para entrar", aclaró el francotirador.
 
"Subí, giré a la derecha y Bin Laden estaba allí y era una amenaza. No se estaba rindiendo y asumí que podía llevar un chaleco con explosivos por lo que debía afrontarlo como un terrorista suicida y le disparé a la cabeza", puntualizó.
 
A la cuestión de si habían mantenido contacto visual explicó que estaba oscuro y él portaba un visor nocturno. "Vi su cara, su nariz y reconocí su barba y su cabeza y estaba más delgado de lo que creía", agregó.
 
Una vez hecho público el suceso, cuyo testimonio gráfico fue retratado con el entonces presidente estadounidense, Barack Obama, junto a sus colaboradores en las dependencias de máxima seguridad de la Casablanca, comenzaron las filtraciones.
 
Las divergencias en el relato, el supuesto paradero del cadáver, oficialmente lanzado al mar, el alegado desconocimiento de las autoridades paquistaníes de la operación para capturar o ejecutar a Bin Laden terminaron por fracturar la cohesión de aquellos miembros de los grupos de élite.
 
Convertido en un héroe en el museo memorial del 11-S de Nueva York su camisa figura entre los objetos dedicados por el equipo de los SEAL, lo que no ha impedido la quiebra de la confianza entre sus compañeros.
 
"No veo como se puede evitar. En las dos grandes misiones que estuve involucrado vi como surgían los celos, una cuando rescatamos al capitán Philips de los piratas (somalís) y la otra con Bin Laden", remarcó.
 
Se trata de "objetivos de tan alto perfil, con los que la gente sobre el terreno, que es tan buena en lo que hace, se queda frustrada si no participa. Y así es. Es una desgraciada realidad".
 
De su juventud y su incorporación a la Marina admite que nunca pensó "en el Ejército, sólo quería salir de Montana".
 
Pero sí cree que la mayor cualidad para superar la dureza de la instrucción de los famosos hombres rana es no abandonar nunca, darse cuenta de que nunca le van a pedir nada imposible y no importa cómo se sea, ni de dónde se venga.
 
De la llamada "semana infernal", que no culmina el 80% de los aspirantes a portar el tridente, distintivo de este cuerpo de super élite, los SEAL (Sea, Land and Air - Tierra, Mar y Aire) sostiene que sólo es necesario tener "actitud positiva y un poco de sentido del humor".
 

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