PETRÓLEO BAJO LAS ARENAS

Cuando Arabia Saudita volvió a nacer

Todo parecía perdido, las esperanzas cada vez eran menores, y cuando difícilmente algo podía ir peor, el 03/03/1938 se descubrió petróleo en el pozo Dammam N° 7, el 1ro. de varios descubrimientos que se convirtieron en la mayor fuente mundial de petróleo.

 

Los países de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo o sea, entre otros, Arabia Saudita, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait) no estaban ni cerca de ser lo que hoy eran. Es más, eran todo lo contrario, sumergidos en la pobreza extrema.

Cuando hoy día se piensa en el Golfo Pérsico (o Arábigo) la imaginación consiste en desierto, petróleo, riqueza, rascacielos, hoteles 7 estrellas, autos lujosos, oro, camellos y turbantes: imposible imaginarlo algunos años atrás.

El caso de Arabia Saudita es muy interesante: a principios del siglo 20 su principal y casi único negocio era la pesca de perlas, un comercio que, en su mejor momento, entre 1904 y 1905, generaba más de US$ 150 millones.

La pesca de perlas era una tarde muy sacrificada. No había equipos de buceo y los pescadores cubrían su piel con aceite, tapaban sus oídos con algodones, protegían sus manos y pies con forros para no cortarse con las rocas, se colgaban un cesto alrededor del cuello, tapaban los orificios de su nariz con una pinza, y se sumergían hasta 18 metros de profundidad, hasta los lechos de ostras.

Cuando ya no podían contener más la respiración, el pescador de perlas tiraba de la cuerda y era elevado a la superficie. Este procedimiento lo repetía hasta unas 30 veces al día, y así se iban acumulando las ostras en la cubierta bajo la mirada vigilante del capitán.

Desde los años '20, las perlas artificiales producidas en Japón eliminaron toda competencia, y así se asesinó la pesca de perlas en el Golfo.

El rey Abdulaziz bin Saúd, un año después de proclamar oficialmente el reino de Arabia Saudí, tuvo que enfrentar una deuda pública de más de 300.000 libras esterlinas de la época. Ya sin la pesca de perlas, la mayor fuente de ingresos eran las caravanas de peregrinos hacia La Meca, la ciudad más santa del Islam. Pero la actividad fue castigada por la crisis global de 1929, que disminuyó mucho el número de peregrinos.

Cuando en 1908 Anglo-Persian Oil Company descubrió petróleo en Masjed Soleyman, en las montañas del noroeste de Irán, puso en el mapa una nueva opción: el petróleo. Si bien el consenso de la opinión de los geólogos fue que no había petróleo en la península arábiga, existían rumores de filtraciones de petróleo en Qatif, en la costa este de al-Hasa, la provincia oriental de Arabia.

Durante la 1ra. Guerra Mundial quedó en evidencia que el petróleo sería una clave geopolítica del futuro. En 1922, el monarca Abdelaziz se reunió con un neocelandés ingeniero de minas, Frank Holmes, quien también había oído los rumores de filtraciones de petróleo en la región del Golfo Pérsico y estaba convencido que grandes cantidades de petróleo podrían encontrarse en la región.

En 1923 el rey le otorgó al fundador de Eastern and General Syndicate Ltd (a quien los árabes apodaron "Abu Naft" o sea "Padre del Petróleo"), un permiso para buscar petróleo en el Este de Arabia Saudí. La empresa importó un geólogo suizo para analizar el terreno, pero éste no se mostró convencido de que fueran a encontrar algo. Así fue desalentada la inversión. Pero, pese a todo, Homes confió en su criterio y ejecutó la perforación.

El 31/05/1932, la filial de Standard Oil Co. of California (SoCal), Bahrain Petroleum Company (BAPCO), descubrió petróleo en Bahrain, reanimando la búsqueda de petróleo en la península arábiga. El 23/05/1933, SoCal recibió los derechos de exploración en 930.000 km2 durante 60 años en el reino de Arabia.

Más tarde SoCal creó una compañía filial, California Arabian Standard Oil Company (Casoc), para desarrollar la concesión, y en 1936 unió fuerzas con Texas Oil Company formando Caltex. Cuando los geólogos de Casoc empezaron las prospecciones en el área de la concesión, identificaron un lugar prometedor y le llamaron Dammam N° 1, porque había un caserío cerca, Dammam. En los siguientes 3 años los perforadores no consiguieron hacer un descubrimiento de valor comercial, pero el geólogo en jefe, Max Steineke, perseveró.

Todo parecía perdido, las esperanzas cada vez eran menores, y cuando difícilmente algo podía ir peor, el 03/03/1938 se descubrió petróleo en el pozo Dammam N° 7, el 1ro. de varios descubrimientos que se convirtieron en la mayor fuente mundial de petróleo.

Las consecuencias fueron muy positivas para los sauditas. Pero lo que más alegró al monarca fue que le concedía independencia de la recaudación de impuestos a los peregrinos a La Meca.

El monarca había pensado en todo: en los siguientes años, con la presencia de ingenieros, trabajadores y empresarios estadounidenses, británicos y holandeses, multiplicaría el número de "infieles" occidentales en el reino, y por ese motivo Ibn Saud se cubrió teológicamente con el Corán. La sura 109 dice:

"Di: ¡oh infieles!
No adoraré lo que vosotros adoráis
Vosotros no adoráis lo que yo adoro
Yo no adoro lo que vosotros adoráis
Vosotros no adoráis lo que yo adoro
Vosotros tenéis vuestra religión y yo tengo la mía."

En mayo de 1939 partió el 1er. buque petrolero hacia USA. La producción diaria superaba los 1.500 barriles de petróleo, más de lo que producían los pozos en suelo estadounidense. Las deudas del reino saudita habían sido cubiertas y comenzaron las lujosas obras de infraestructura: carreteras, hospitales, tuberías y más. Una generación que se había tenido que acostumbrar a vivir en la pobreza, pasó de la escasez al derroche.

Riad se convirtió en el epicentro de la industria de la construcción, aumentando su población de 45.000 personas en 1940 a 80.000 en 1950. Comenzaron a instalarse bombas de agua que llevaban el agua corriente de los pozos subterráneos a fuentes y viviendas particulares. Aumentó el número de vehículos, y aviones en las fuerzas aéreas. En 1951 se finalizó la 1ra. línea de ferrocarril del reino.

Ibn Saud murió en 1953, pero antes dejó a su reino como una de las economías más fuertes del mundo por los próximas años. Él cambió para siempre a Arabia.

El petróleo y el gas significaron durante años el 90% de los ingresos del país, sin embargo la caída en los precios mundiales del crudo redujo a la mitad sus ingresos hace algunos años y ahora obliga al país a tomar decisiones y hacer cambios difíciles en muchas áreas de la vida.

Hoy los árabes apuestan por la energía eléctrica, las megaciudades y el sector privado como principales motores de crecimiento. La economía del país fue obligada a ingresar en la era pospetrolera. De todas formas el antiguo rey, Abdalá bin Abdulaziz, se adelantó a llegar y buscó ayuda para el negocio de las megaciudades.

En 2005 se comenzó con la construcción de la Ciudad Económica Rey Abdullah, la 1ra. ciudad del mundo en cotizar en Bolsa. Esta futura ciudad se ubicará a lo largo del mar Rojo, unos 100 km al norte de Yida, contará con un casco urbano total de 168 km2, y estará entre las 2 ciudades santas de La Meca y Medina. Está diseñada para tener grandes edificios y rascacielos y ser una de las ciudades más importantes en Arabia Saudita y todo Oriente Medio. El coste del proyecto es aproximadamente 100.000 millones de riyales, es decir, US$ 26.600 millones, lo que parece poco si la comparamos con el nuevo proyecto árabe, una megaciudad de US$ 500.000 millones.

Este proyecto presentado en 2017 recibió el nombre de NEOM y va a funcionar con energía 100% renovable. Será financiado por el Gobierno e inversores privados.

Lejos de sentarse y deprimirse por el fin de la gran era petrolera, Arabia Saudita sigue buscando nuevos modelos económicos, y ha encontrado otro frente más: la energía natural. El país ahora está tratando de vincular su futuro a otro recurso natural que tiene en abundancia, la luz solar.

El gobierno saudita ha encargado a la empresa de energía saudita ACWA Power construir una granja solar que generaría suficiente electricidad para alimentar hasta 200.000 hogares. El reino tiene como objetivo invertir hasta US$ 7.000 millones a lo largo de 2018 para desarrollar 7 nuevas plantas solares y un gran parque eólico. El país espera que las energías renovables, que ahora representan una cantidad insignificante de la energía que utiliza, puedan proporcionar hasta el 10% de su generación de energía para fines de 2023.

Mientras, USA celebra estar en camino a superar la producción de petróleo de Arabia Saudita. La AIE (Agencia Interncional de Energía) prevé que la producción de crudo estadounidense en base al 'shale oil' aumentará en 1,35 millón de barriles por día (mbd) este año, superando a Arabia Saudita y rivalizando con Rusia.