UN NEGOCIO TERRIBLE

Fetos para verse más saludables (¿?)

El 27/02/1985, la revista mensual austríaca 'Ikarus' denunció una amplia red de tráfico de fetos para su utilización en la industria cosmética. El tema histórico ocurre justo cuando en la Argentina se intensifica un debate sobre el aborto.

Portada del diario madrileño El País, en febrero de 1985: La noticia está en portada, en la parte superior. La pregunta del millón: ¿Qué se hace con los fetos abortados?

Dejando de lado la eterna discusión acerca desi el feto es o no es un bebé y cómo debe ser tratada/o desde la ética y la moral, hay un enorme mercado mundial por detrás.

El 27/02/2018, la revista mensual austríaca 'Ikarus' denunció una amplia red de tráfico de fetos para su utilización en la industria cosmética: embriones procedentes de las 2 principales clínicas de abortos de Viena, la capital austriaca, eran vendidos regularmente a la industria cosmética.

Los fetos ofrecidos a la venta procedían de la clínica en la calle Fleischmarkt, y otra en el periférico distrito 2, en la ribera norte del Danubio.

El escándalo revelado por la revista identificó un vacío en la legislación: 2 redactores de la revista, en una suerte de 'misión secreta', se hicieron pasar por representantes de una compañía francesa de productos de belleza, y establecieron contacto con 2 encargados del depósito en la morgue de la Policlínica de Viena.

Ellos eran los encargados de obtener un rédito comercial de los más de 70.000 abortos anuales en el país, o por lo menos de su mayor parte. Ambos funcionarios del hospital llegaron a un acuerdo con los supuestos representantes franceses para la venta de los fetos para su uso cosmético en US$ 30 por unidad.

En verdad, los fetos o embriones eran apenas uno de los productos que las grandes empresas de belleza perseguían. También se comercializaba con otros como testículos y meninges extraídos durante las autopsias a fallecidos.

El tráfico de fetos humanos procedentes de abortos con destino a la industria cosmética es una realidad.

La revista austríaca, Ikarus, ha revelado también que la compañía estadounidense Flow Laboratories Incorporated recibió en 1975 y 1976, más de 4.000 fetos humanos por año, procedentes de Corea del Sur.

Los envíos eran suministrados congelados en botes de plástico por la compañía aérea Japan Airlines. Cada feto le costó a la compañía estadounidense US$ 25.

Un parlamentario belga denunció en 1982 que había mujeres encintas dispuestas a desprenderse de sus embarazos al 6to. mes para cederlo después a la ciencia o a la industria cosmética.

El 09/05/1984, Le Quotidien de Paris publicó un anuncio publicitario que elogió las cualidades de una crema facial producida con Helichrysum, un producto extraído de embriones humanos.

La compañía suiza Neocutis comercializó a través de internet una crema diseñada y elaborada de forma experimental en la Universidad de Lausana (Suiza), utilizando tejidos de la piel de un feto de 14 semanas, producto de un aborto. La sustancia, al parecer, acelera de forma importante los procesos de cicatrización y reparación de quemaduras.

Según Le Monde, uno de los creadores del cosmético, Patrick Hohlfeld, respondió a las críticas recibidas en USA asegurando que los beneficios obtenidos con el producto eran especialidades medicinales para las víctimas de quemaduras.

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Resultado de la investigación de Hohlfeld (en inglés)

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Hohlfeld argumentó que al margen de la polémica moral sobre el uso de células de un feto humano para elaborar cosméticos, los resultados obtenidos por la crema eran "espectaculares".

En Alemania, entre 1981 y 1997, la empresa KEG produjo 136 toneladas de granulado orgánico no tóxico que elaboraba con los cuerpos de los fetos que conseguía en clínicas y hospitales. El granulado lo vendía en Berlín a la Oficina de Limpieza Urbana, la cual lo empleó para asfaltar las calles.

Theresa Deisher, una fisióloga molecular y celular, exploró el uso rutinario de seres humanos no nacidos en la biotecnología moderna, antes que 'Puget Sound Business Journal' hiciera público que la Universidad de Washington completó más de 4.400 solicitudes de partes frescas de cuerpos fetales a partir de tejidos fetales, con el propósito de desarrollar investigación biomédica en 2009.

Ella señaló que uno de los investigadores observó que el mejor tejido de corazón se obtiene de un feto de 22 semanas.

Theresa Deisher. Deisher dijo que los restos de embriones era utilizados “no sólo como herramientas de investigación biomédica, sino como terapias médicas reales”. Y dijo que “las células de los fetos de 12, 14, 16 y 18 semanas de gestación se implantan en personas que han sufrido accidentes cerebrovasculares o enfermedad de Parkinson”.

Volviendo a Austria, el aborto fue legalizado en 1974, su uso está permitido siempre y cuando se pruebe que existe un peligro real para la salud física o psíquica de la embarazada o graves malformaciones fetales o si la embarazada tiene menos de 14 años.

La interrupción del embarazo está permitida sin límites hasta la semana 14 del embarazo y tras una simple consulta médica. No hay tiempo de espera requerido, ni asesoramiento obligatorio en un centro de asesoramiento ni demandas para el consejo médico y las mujeres de otros países tienen el mismo acceso sin restricciones.

Hoy día, y por la constante presión de la oposición política, el gobierno de Austria ha endurecido sus controles sobre la industria de cosméticos para evitar el empleo de fetos. Además se ha incluído en la legislación la prohibición de la venta de fetos, y específicamente se aclara que los mismos, tras su extracción, deben ser enterrados o incinerados, al igual que los órganos extirpados a pacientes o cadáveres no donantes.

El tema histórico se mezcla con lo cotidiano porque hay un debate lanzado desde la Administración Macri por cuestiones de marketing político, para debatir la despenalización del aborto más allá de los casos extremos.

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