FUERTES IMÁGENES PARA CONCIENTIZAR
A Donald Trump le deberían llevar el oso polar hambriento
El fotógrafo que documentó la desgarradora escena alerta del triste futuro que espera a estos animales si el hombre no reacciona ante el cambio climático. Es importante hacer un cambio urgente en las conductas del ser humano, ya que el calentamiento global cada día es peor y es hacer que no se puede revertir. Las temperaturas mundiales podrían aumentar un 15% más que lo esperado este siglo, lo que obligaría a los gobiernos a realizar recortes más profundos de las emisiones de gases de efecto invernadero para limitar el calentamiento global. Ya se sabe que Donald Trump dice que todo esto es mentira.
10 de diciembre de 2017 - 20:17
El fotógrafo de National Geographic Paul Nicklen publica habitualmente en su cuenta de Instagram imágenes y vídeos de animales salvajes en su medio natural, pero ninguna ha suscitado tanta repercusión como la del famélico oso polar que compartió con sus seguidores hace 3 días para derribar los muros de la apatía.
“Así es como se ve el hambre”, explicó el cofundador de la ONG Sea Legacy al describir la desgarradora escena que contempló en Canadá y todavía le «atormenta». En las imágenes grabadas por Nicklen se observa a un gran oso polar esquelético, que a duras penas consigue desplazarse para buscar algo de comer entre la basura de un campamento Inuit abandonado en las costas de la isla de Baffin. No es un oso viejo, pero el hambre ha atrofiado sus músculos y le ha robado la energía.
“Es una muerte lenta y dolorosa”, constata el fotógrafo, que cuando los científicos alertan de que los osos polares se extinguirán en los próximos 100 años, piensa en la población mundial de 25.000 osos que morirá así. “No hubo salvación para este oso”, se lamenta, como tampoco hay soluciones sencillas para ayudar a estos animales. “La gente piensa que podemos poner plataformas en el océano o podemos alimentar a un oso muerto de hambre”, pero “la simple verdad es esta: si la Tierra continúa calentándose, perderemos osos y ecosistemas polares enteros. Este gran oso macho no era viejo, y ciertamente murió a las pocas horas o días de este momento”, subraya Nicklen.
Todo esto se debe a que las temperaturas mundiales podrían aumentar un 15% más que lo esperado este siglo, lo que obligaría a los gobiernos a realizar recortes más profundos de las emisiones de gases de efecto invernadero para limitar el calentamiento global.
Hubo un tiempo en el que el oso debió de ser un macho grande y saludable como el que muestra el fotógrafo en otra imagen. Aunque no han podido precisar exactamente qué causó la muerte de hambre del oso, Nicklen subraya en su Instagram que no tenía heridas visibles y que no era viejo.
¿Se pudo haber evitado su muerte o al menos haber aliviado su dolor? Muchos internautas se lo preguntaron al cofundador de Sea Legacy, que contestó: "La verdad, aunque resulta duro oírlo, es que estaba en las últimas. Sus músculos se habían atrofiado sin posibilidad de reparación. Además, añade, legalmente no podían alimentarlo o acercarse a él y «obviamente», tampoco podían sacrificarlo «por razones legales, culturales y personales".
Las temperaturas promedio de la superficie de la Tierra podrían aumentar hasta 0,5 grados centígrados (0,9 grados Fahrenheit) más que lo previsto anteriormente para el 2100 en los escenarios más negativos esto provoca mayor pérdida de especies animales y ecosistemas que tarde o temprano se extinguirán totalmente.
El calor adicional haría más difícil que se logren las metas fijadas en 2015 por casi 200 países para limitar el incremento de las temperaturas a “mucho menos” que 2° (3,6 Fahrenheit) por sobre los niveles de la época preindustrial para evitar sequías, olas de calor y tormentas más poderosas.
Los actuales compromisos de los gobiernos para limitar las emisiones son demasiado bajos para lograr las metas fijadas por el Acuerdo de París de 2015 y dejan al mundo rumbo a un calentamiento de más de 3° (5,4 Fahrenheit).
Es por eso que ante las imágenes mostradas por el video de Nicklen se busca que la gente reaccione porque hay esperanza para la población restante de 25.000 osos polares.
La solución pasa, a juicio del ecologista, por "reducir nuestra huella de carbono, comer la comida adecuada, dejar de talar nuestros bosques y comenzar a poner en primer lugar a la Tierra, nuestro hogar".
“Depende de todos nosotros cambiar nuestros hábitos si queremos ver resultados”, concluye.











