AVANCE EN MEDICINA REPRODUCTIVA

Menos del 15% de los embarazos por fertilización asistida es múltiple

Aunque popularmente se sigue asociando fertilización in vitro con embarazo múltiple, el riesgo se redujo significativamente y dicho motivo ha sido posible gracias a tecnologías que aumentan la tasa de efectividad de los tratamientos y evitan tener que transferir muchos embriones.

 
La reproducción asistida o fecundación artificial es el conjunto de técnicas o métodos biomédicos que facilitan o sustituyen a los procesos naturales que se dan durante la reproducción.
 
Dicho mecanismo puede efectuarse empleando diferentes técnicas y la más adecuada a emplear en cada caso, dependerá de las circunstancias y problemas particulares de cada pareja. Sin embargo, la secuencia de técnicas a emplear, de menos a más compleja e invasiva, es la siguiente: coitos programados, inseminación artificial y fecundación in vitro/transferencia de embriones.
 
La fecundación in vitro en la extracción del ovocito femenino para fecundarlo fuera del organismo de la mujer con espermatozoides obtenidos previamente del hombre. Tras la fecundación, el embrión es implantado en el cuerpo de la mujer. Esta vía recibe el nombre de fecundación in vitro (FIV).
 
Desde que en 1985 se logró llevar a cabo el primer embarazo mediante fertilización asistida de la Argentina, no sólo se ha duplicado la tasa de éxito de este procedimiento que ayuda a parejas con dificultades para concebir, sino que también se ha reducido significativamente el riesgo de embarazo múltiple. Y si bien en el imaginario popular se sigue asociando fertilización in vitro con embarazo múltiple, este 2017 en más del 85% de los casos se logra gestar un solo bebé. Dicho motivo se debe a que lejos de transferir 4 o 5 embriones, como era común en los años 80 y 90, en la actualidad se transfieren sólo uno o dos, excepcionalmente tres, pero con una tasa de éxito mucho mayor.
 
En los primeros tratamientos de fertilización asistida, el potencial de cada embrión para implantarse y establecer un embarazo era muy bajo, lo que obligaba a transferir múltiples embriones para tratar de incrementar la posibilidad de éxito, dando la posibilidad de que se produjeran embarazos múltiples inesperados”, explicó la Lic. Sabrina De Vincentiis, especialista en Embriología Clínica y Directora del Laboratorio de Embriología del centro de medicina reproductiva Seremas. La ventaja que puede desarrollarse actualmetne es que ya es posible obtener tasas de embarazo altas – de entre el 40 y el 45%– a partir de un número menor de embriones transferidos, reduciendo así el riesgo de embarazo múltiple.
 
Por otra parte la Licenciada De Vincentiis explicó que el avance de los tratamientos de fertilización asistida resulta de un mejor conocimiento del metabolismo del embrión humano. Esto permite mejorar la formulación de los medios de cultivo y así pasar a medios llamados secuenciales, que tienen en cuenta las necesidades energéticas y nutricionales diferenciales de los embriones en las distintas etapas de su desarrollo durante el periodo de incubación en el laboratorio de embriología. Seremas (Centro de Medicina para el Hombre y la Mujer fundado por el Dr. Santiago Brugo Olmedo y la Licenciada Sabrina De Vincentiis) cuenta con tecnología de punta a nivel internacional que tiene la chance de incrementar las posibilidades de que se implanten con éxito en el útero, al mismo tiempo que reduce al mínimo el riesgo de transferir embriones que porten alteraciones asociadas a enfermedades genéticas hereditarias.
 
Dentro del moderno equipamiento se destaca una estufa de última tecnología para el cultivo de óvulos y embriones. Las estufas compartimentalizadas permiten mejorar las condiciones de cultivo y de temperatura de óvulos y embriones, mejorando así las tasas de éxito de los tratamientos de fertilización asistida. Otro equipamiento clave es la tecnología láser que se emplea para el estudio genético de los embriones, previo a su transferencia. En este caso, el diagnóstico genético de los embriones permite cuando hay una indicación para el uso de esta técnica, aplicarla y así mejorar la tasa de implantación y embarazo, así como también evitar al máximo la transferencia de embriones con alteraciones genéticas.
 
Además, se está comenzando a incorporar un nuevo procedimiento que, a partir de una simple biopsia de endometrio, permite estudiar la expresión de cientos de genes con el fin de determinar el momento óptimo de la transferencia, aumentando así las tasas de éxito.
 
La primera fecundación in vitro de la Argentina se llevó a cabo en 1985. En este caso se transfirió a la paciente 7 embriones lo que llevó a que la mujer pueda tener mellizos. Transferir 7 embriones sería una locura en la actualidad. Por lo que la posibilidad de embarazo mediante la fecundación in vitro era de aproximadamente 20% por cada transferencia embrionaria. En la actualidad, es de entre el 40 y el 45%; es decir, más del doble de lo que se daba en el pasado.
 
El desarrollo de tecnologías como los medios de cultivo secuenciales y de medicamentos más efectivos para estimular los ovarios, junto con una mayor sofisticación de los catéteres que se utilizan para colocar los embriones en el útero, han permitido alcanzar una tasa de implantación exitosa a partir de un número menor de embriones transferidos, con menos riesgo de embarazo múltiple y de enfermedades genéticas. A eso se añaden criterios más precisos de clasificación embrionaria que permiten tener un mayor pronóstico del potencial de implantación; protocolos de estimulación que mejoran la calidad de los óvulos que se obtienen; mejores métodos para procesar y seleccionar a los espermatozoides; el empleo de la ecografía como parte del procedimiento de la transferencia embrionaria; y la optimización de los protocolos de criopreservación de ovocitos y embriones.
 
Otro de los grandes cambios en la forma de concebir son los estudios que se le piden a la mujer que llega a la consulta por problemas de fertilidad, al tener en cuenta ahora aspectos como las enfermedades de la tiroides o los factores de coagulación alterados, se puede adoptar conductas diferentes para lograr el embarazo deseado, corrigiendo primero estos temas médicos.
 
Las altas tasas de éxito que ofrecen los actuales tratamientos de fertilización asistida han reducido en gran medida el número de embriones que se transfieren en cada procedimiento. Sin embargo, los actuales protocolos de transferencia contemplan en ciertos casos la transferencia de dos embriones (y excepcionalmente tres), y no uno solo. “La decisión nunca es arbitraria –explicó la Lic. De Vincentiis–. Hay que mirar toda la historia de la paciente, desde su pasado hasta su respuesta actual del ciclo en cuestión, para de manera conjunta tomar una decisión que potencie su posibilidad de embarazo pero reduzca al mínimo su chance de embarazo múltiple”.
 
Para el caso de las mujeres de hasta 35 años de edad, el criterio actual se basa en transferir dos embriones. Aún así, en cada caso en particular se toman en cuenta otros factores, como el número de óvulos obtenidos, la calidad de los embriones, su tasa de fertilización, si se trata de óvulos propios o donados (de mujeres menores de 30 años, muy fértiles), el número de intentos previos de la paciente, sus condiciones uterinas, si hay hijos nacidos previos (de la pareja actual o anterior), e incluso la realidad social de quienes se acercan a la consulta.
 
Es importante destacar que no es lo mismo una mujer de 35 años que realiza el tratamiento por primera vez que aquella que ya tiene un hijo, que se encuentra en su tercer intento, que genera pocos óvulos y que fertiliza pobremente, o que forma embriones de calidad comprometida. En estos casos, incluso se puede llegar a plantear transferir, si es que se obtienen, tres embriones –explica la especialista–. Por otro lado, en el caso de una mujer joven que nunca fue mamá, pero cuya respuesta a la estimulación es normal, y en la que el factor que determina la necesidad de tratamiento es la ausencia de espermatozoides de su marido en el eyaculado, se debe ser cautos y transferir sólo uno o dos embriones.
 
La Lic. De Vincentiis señala que hay mujeres en donde la decisión se debe a que la realidad familiar (por ejemplo, el ya tener hijos) hace que decidan sólo transferir un embrión por temor a tener un embarazo múltiple. “Algo similar ocurre en los casos de mujeres con malformaciones uterinas, en las que es de alto riesgo transferir dos embriones. Allí se debe claramente transferir uno solo, más allá de las características enumeradas”, concluyó la especialista.