El agua, H2O, sustancia sin olor ni color que entre sus muchas características está la de dar vida. Líquido indispensable para todos los seres vivos, que muchas veces es menos preciado por los humanos, seres todo-poderosos destructores del lugar que habitan.
FUENTE DE VIDA
¿Y si se acaba el agua?
Todo comenzó, según unos, con el Big Bang, la única teoría científica que explica la creación del universo, de allí las características privilegiadas del mundo al que hoy llamamos Tierra, esa gran esfera giratoria que cuenta con una atmosfera que sostiene 7.442 miles de millones de personas e incalculables seres vivos que "conviven" con el hombre en una avasallante degradación ambiental.
Apartando la mala actuación que hemos tenido hasta ahora y tomando consideraciones hidrológicas se puede llegar a la conclusión de que tampoco hay tanta agua potable en la Tierra, pese a que muchos dicen que “agua es lo que sobra en el planeta”.
De todo el volumen de agua que existen en el mundo 97% es salada y 2% está congelada, lo que nos deja solo un 1% de este elemento apto para el consumo y abastecer las necesidades de todo el globo.
Al leer esto y considerando los antecedentes decadentes de la humanización del planeta surge la pregunta: ¿Hay más o menos agua que hace algunos siglos? La respuesta es muy simple, hay la misma cantidad.
El problema radica en que hoy hay mayor cantidad de personas que hace algunos cientos de años atrás, es más para 2100 la ONU (Organización de Naciones Unidas) prevé que la población mundial alcanzará los 11.200 millones, casi tres tercios del censo actual, lo que nos hace entrar en el juego económico de oferta y demanda cada vez más reducido.
Hoy por hoy, ya hay una desigualdad considerable en la accesibilidad del agua, siendo América el continente más privilegiado ya que cuenta con cinco de los 10 países con mayores reservas de agua en el mundo: Brasil, Estados Unidos, Canadá, Colombia y Perú.
Según datos de la UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) alrededor de 3 de cada 10 personas, o 2.100 millones de personas carecen de acceso a agua potable; 844 millones no tienen ni siquiera un servicio básico de agua potable y más de 1,5 millón de niños mueren cada año por beber agua no potable.
Cifras que alarman y escandalizan, no obstante, son pasadas por alto por gobiernos y ciudadanos de a pie, sin ningún tipo de repercusiones a corto plazo.
Optimizar el uso del agua
Y es que no se necesita mucho para colaborar con la preservación desde casa, solo algunas recomendaciones que traerán un mayor beneficio al mundo a cambio de quizás algún par de minutos más o incluso algún par de minutos menos.
- Repare cualquier grifo que gotee y asegúrese de cerrar bien las llaves.
- Tome duchas más cortas.
- Cierre la llave del lavamanos al cepillarse los dientes y enjabonar los platos.
- Riegue las plantas con agua de lluvia.
- Bañe a sus mascotas en un terreno que necesite riego.
- Lave las frutas y las verduras en un recipiente con agua y no las limpie bajo el grifo.
- No utilice el agua para descongelar los alimentos. Mejor emplee el refrigerador o el microondas.
Estas son solo algunas de las modificaciones de las actividades que se pueden hacer para preservar y cuidar el agua, responsabilidad que es de todos.
Nuestra relación con el agua
Estamos hechos por cerca de un 60% de agua, tres cuartos de nuestro cerebro y nuestro corazón, el 83% de nuestros pulmones y el 31% de nuestros huesos son agua. Y para mantener ese equilibrio se recomienda tomar agua. Pero ¿qué pasa cuando no bebemos agua?
Se rompe el equilibrio y el organismo no comienza a trabajar adecuadamente. Es más, crea un mecanismo de defensa que se adapta a la deshidratación trayendo consecuencias a corto, mediano y largo plazo, siendo estas últimas irreversibles.
- El cerebro envía señales al cuerpo para que retenga la mayor cantidad de líquido posible.
- Se libera una hormona antidiurética que hace que los riñones trabajen más fuerte para desintoxicar el cuerpo. La orina se vuelve oscura y de olor fuerte.
- Las capacidades cerebrales disminuyen provocando mareo y fatiga.
- Se dificulta la absorción de nutrientes y la movilización de las fibras insolubles provocando estreñimiento.
- A largo plazo puede causar fallas en el páncreas y entorpecer la liberación de insulina en la sangre, generando diabetes.
- La deshidratación crónica puede causar colesterol alto, hecho que afecta directamente al sistema cardiovascular.









