'VOTO BRONCA'

16 años del inicio del derrumbe

El domingo 14/10/2001 se realizaron elecciones legislativas, con Fernando de la Rúa en la Presidencia. En aquellos comicios hubo un amplio uso del voto en blanco y del voto nulo (el 25.86% del total de votos emitidos en la provincia de Buenos Aires) como medio de manifestar disconformidad con la dirigencia política en general; dicho descontento social se manifestaría 2 meses después en la crisis de diciembre de 2001. El Partido Justicialista obtuvo un total de 40 senadores, mientras que la Alianza UCR Frepso obtuvo 19 senadores, a los que se le sumaron 6 de la Unión Cívica Radical que se presentó en forma separada en Chubut, Córdoba, Formosa, Santiago del Estero y Tierra del Fuego. Y se eligieron otros 7 senadores por partidos distritales.

La grieta 2017 tiene su origen en la crisis 2001, un suceso muy grave pero que los argentinos a menudo subestiman: fue la ruptura del orden institucional, un golpe de Estado 'blando', ejecutado por civiles, para derrocar a un gobierno democrático. Tal como ya se sabe el gran objetivo no fue tanto expulsar a Fernando De la Rúa sino provocar una redistribución de riqueza a partir de la megadevaluación del peso que resultó del abandono de la Convertibilidad monetaria.

No faltan quienes insisten en que hasta hoy día la Argentina no ha terminado de salir de la crisis 2001, un episodio traumático acerca del cual todavía no ocurrió un debate profundo y objetivo.

La crisis 2001 comenzó con la renuncia del entonces vicepresidente de la Nación, Carlos Álvarez, y creció notablemente con los comicios del domingo 14/10/2001, cuando se instaló el 'voto bronca' y el 'que se vayan todos'.

El domingo 14 /10/2001 se renovó totalmente el Senado, con voto directo, y una mitad de la Cámara de Diputados.

El Senado había quedado en entredicho con la 'causa Banelco', que fue la forma que tuvo el sindicalismo para frenar la reforma laboral tan necesaria en la Argentina.

Durante la campaña proselitista hubo promotores del llamado “voto bronca”, incitado como una forma de supuesta rebeldía para hacer entender a quienes gobernaban que la gente no creía en su sistema. Por cierto que fue una forma de anarquismo tardío, que no embestía solamente contra el oficialismo sino, en un concepto más amplio, un sabotaje contra la política, una protesta en las urnas.

Se difundieron frases tales como: "Vote a Clemente: a lo mejor no roba porque no tiene manos”, o “Vote a las prostitutas: votar a sus hijos no dio resultado”.

En el gobierno había un Presidente (Fernando De la Rúa), que había perdido la iniciativa, y se encontraba o condicionado o saboteado por muchos de sus correligionarios en la Unión Cívica Radical, liderados por Raúl Alfonsín, quien había sido el 'gran elector' de De la Rúa. Sin duda una conducta extraña la de Alfonsín, y muy cuestionada la de la UCR, que en 2017 permite justificar los menosprecios y salvaguardas del PRO para no darle protagonismo en la alianza Cambiemos.

En su torpeza, De la Rúa deslizó que lo dejaban en soledad, pero ese discurso desembocó en los infortunados sucesos del 19/12/2001 y 20/12/2001.

Aquel 14/10/2001 se presentó en las urnas un 75.47% del patrón, es decir, 18.798.991 de votantes. Sería injusto decir que a nadie le importaba el ganador, pero muchos concurrieron efectivamente a mostrar su disconformidad, un espaldarazo al "que se vayan todos".

Y así se llegó a una marea de abstenciones, votos nulos y en blanco: 25.86% del total de votos emitidos en la provincia de Buenos Aires.

En el territorio bonaerense el gran ganador fue el ex gobernador Eduardo Duhalde, quien además de ser ungido senador nacional, quedó ubicado como un presidenciable.

El 1er. lugar en la elección en Ciudad de Buenos Aires fue para el voto nulo. Hasta fotografías de Osama Ben Laden se utilizaron para expresar el descontento de más del 23% de los votantes.

También en la Provincia de Santa Fé se impuso el “voto-bronca” (blancos, nulos, recurridos e impugnados).

En el orden nacional, fue la mayor cantidad de votos nulos en la historia de las elecciones, mayor que en las legislativas de 1960, que con el 20.44% de los votos ganó la UCR Intransigente sobre la UCR del Pueblo (cuando sobre 8.870.202 votantes, 2.233.510 fueron votos nulos, casi todos del peronismo).

¿Quiénes estaban detrás del 'voto bronca'?

"Es hora de rebeldías ante un régimen político basado en pedir votos cada dos años y repartir ajustes y frustraciones todos los días”, afirmó Luis Zamora (Clarín, 10/10/2001).

Pero Zamora no podía fabricar algo semejante. Todo el trotskysmo, que creyó identificar en la coyuntura una situación pre-revolucionaria, apenas fue una herramienta utilizada en la ofensiva. Había corporaciones identificadas con este enfoque. Obsérvese el siguiente fragmento en el diario Clarín del 07/10/1002, página 4:

“El voto nulo es descreer del sistema y considerar que no hay persona que lo pueda mejorar”, dijo (una alta fuente de la Iglesia). ¿Pero no podría interpretarse el voto nulo o en blanco como una forma de protesta, digamos, por única vez? –suplicó el periodista–”.

Los medios competían entre sí para ver quién sugería la leyenda más ingeniosa para introducir en los sobres electorales. Eduardo Feinmann desde la pantalla de América TV propuso una feta de salame.

Varias organizaciones no gubernamentales y partidos políticos ubicados en los extremos del mapa electoral, celebraban el colapso de las instituciones republicanas.

A nivel nacional, la opción más votada fue la negación de la política, ya que el 42,67 % del padrón electoral (10,3 millones de ciudadanos) no asistió, votó en blanco o anuló su voto. Los partidos políticos perdieron 4,4 millones de votos en relación a la elección anterior. La Alianza perdió casi 6 millones de votos entre 1999 y 2001 –de 9.167.404 a 3.250.396–, en tanto el PJ resignó 2 millones –de 7.254.147 a 5.267.136–.

Ocurrieron declaraciones muy polémicas. Por ejemplo, María Eugenia Estenssoro aseveró: “Los analistas dicen que representamos el voto negativo. Yo creo que el nuestro fue un voto positivo, comprometido, que llama a la reflexión y expresa el deseo de mucha gente de no convalidar una forma de hacer política, frívola, irresponsable, que está llevando a la Argentina a la quiebra institucional, social y económica.” (La Nación, 24/10/2001).

Para la Alianza, el resultado fue la pérdida de la mayoría en Diputados, una masiva desaprobación social de la gestión presidencial y una crítica de actitudes en los 2 años iniciales de gobierno. Pero no era una situación irreversible aún.

Para el PJ, fue un triunfo en la continuidad del control de la Cámara de Senadores y alcanzar la mayoría en Diputados, obteniendo un protagonismo decisivo para la 2da. mitad del mandato presidencial de De la Rúa (en verdad, para provocar la situación de acefalía del Ejecutivo Nacional).

El 'voto bronca' consiguió que los indecisos y los independientes se autoexcluyeran de la elección, beneficiando a quienes ejercían el control de un aparato gubernamental o partidario. La consecuencia del 'voto bronca' fue el triunfo de los oficialismos y las estructuras o 'aparatos' en casi todos los distritos.

Así fue como ocurrió la resurrección política de Eduardo Duhalde, tras su fracaso de 1999, la gran esperanza de grupos corporativos representados por la Unión Industrial Argentina y que tenía su vocero en Clarín.