Aqui me pongo a cantar
preparando mi chequera
que al hombre al que lo desvela
tanta presión tributaria
como lombriz solitaria
ve su esfuerzo, como vuela.
EN HOMENAJE A MARTÍN FIERRO
Poema telúrico de Martín Cromo para Alberto Abad
Enorme la creatividad de Germán Berizzo, quien en estos tiempos de Dictadura Tributaria, decidió expresar su punto de vista tal como lo hubiese hecho un payador, en la métrica que José Hernández eligió para el Martín Fierro, que en este caso se llama Martín Cromo. Así surge la historia argentina: somos consecuencia de nuestra historia. La deformidad impositiva es una obviedad de nuestros errores acumulados. Esta realidad no libra de culpa y cargo ni a Alberto Abad ni a la AFIP que buscan cómo gravar a todos y todas sino que le da una épica a quienes consiguen hacerse valer como un buen Malevo ante tanto desquicio fiscal.
Pido a los santos del cielo
que ayuden mi pensamiento
porque he puesto tanto vento
a lo largo de mi historia
que temo que mi memoria
se quede sin alimento.
Vengan santos milagrosos
vengan todos en mi ayuda
la lengua me queda muda
y se me nubla la vista
pido a rentas que me asista
en este trance de duda.
He visto mil candidatos
con famas bien obtenidas
y que después de adquiridas
se olvidaron su pensar
porque después de votar
uno olvida sus mentiras.
Mas ande otro criollo paga
Martin Cromo ha de pagar
hará bien en calcular
el valor de sus impuestos
aunque nunca paga el resto
él siempre tributará.
Pagando me he de morir
por plata me enterrarán
y pagando he de llegar
al pié del eterno Padre
del cogote yo le agarre
si quiere que pague más.
Que no se trabe mi lengua
pues ya les voy a contar
la historia de aquel lugar
que era una hermosa promesa
con futuro de grandeza
y un pueblo muy ejemplar.
Yo no soy cantor letrado
yo soy casi, un animal
pero en estao terminal
quiero dar mi testimonio
y contar como el demonio
torció el destino, muy mal.
Mi tierra, tierra querida
abierta de par en par
supo darle un gran lugar
a millones de inmigrantes
instruidos o ignorantes
dispuestos a trabajar.
Que junto con el gauchaje
-que nació en este lugar-
construyeron sin chistar
una surgiente Argentina
viva, fuerte y progresiva
que crecía sin parar.
Y así hicieron de esta tierra
un lugar casi ideal
para pensar y crear
nuevas formas de progreso
quizás justo fue por eso
que ha terminado tan mal.
Generosa con la gente
que llegó de otro lugar
tratando de uniformar
al criollo con el gringo
lo lograron de un respingo
¡éramos todos igual!
Con un guardapolvo blanco
nos íbamos a educar
sin diferencia social
se aprendía y se aprendía
y el progreso, cada día
¡Se lo veía avanzar!
La colimba te bajaba
los copetes y el orgullo
¡A junar desde el mangrullo!
Te lo ordenaba el sargento
y aunque hubiera mucho viento
ibas porque era lo tuyo.
El malandraje existía
¡Cómo que no iba a existir!
Pero lo hacían parir
de tanto salto de rana
que el malandra salía cana
o maestro de albañil.
Y luego vino el Peludo,
el Pocho y algunos más
y tiraron para atrás
todo concepto de esfuerzo
se basaron en el verso
y en falsear la realidad.
Y de repente llegaron
miles a la gran ciudad
buscando comodidad
que en sus pagos no se hallaba
con la patria desinflada
e inflada la Capital.
Claro, estábamos envueltos
en la revuelta social
donde andar pensando mal
era causa de rechazo
que pensamientos tan bajos
que grieta se empezó a armar.
Y así pasaron los años
con miles de desencuentros
con un péndulo sin tiempo
que nunca pudo parar
y que, a decir de verdad
aún hoy se sigue moviendo.
Gobernantes derrocados
y mucha conspiración
y no faltó la ocasión
de que jefes sindicales
vieran en los militares
una buena solución.
Pero en todos esos casos
el estao se siguió inflando
con gente, que militando
un conchabo consiguió
y la producción bajó
y el país se fue pinchando.
Para pagarle a esa gente
hubo que crear más impuestos
lo dejaron con lo puesto
a cada contribuyente
¿Que tenían en la mente
esos líderes funestos?
De ese modo, paso a paso
saliéndose del carril
fueron vaciando el barril
frustrando a los empresarios
que viéndose muy otarios
se jueron para el Brasil.
Y así se fueron perdiendo
miles y miles de empleos
unos guenos, otros feos
pero trabajos al fin
y pronto en cada confín
pegó pleno el desempleo.
Y entonces vino la izquierda
alentada por un viejo
que dijo desde muy lejos
-juventud iluminada-
no quiso ver la macana
hasta que se puso espeso.
Y vino un baño de sangre
donde nadie fue inocente
pues toda clase de gente
se entreveró en el asunto
algunos con fierro al bulto
y otros girando la frente.
Pero seguimos jugando
a inflar con fuerza al estado
a destruir lo logrado
en tantos años de esfuerzo
construyendo a puro verso
un país pobre y cerrado.
Civiles y militares
se alternaron en la acción
de destruir la nación
haciendo muchas macanas
y de golpe una mañana
se nos vino la inflación.
Los gobiernos salvadores
se quisieron perpetuar
y, lejos de razonar,
se fueron endureciendo
y mal nos fueron metiendo
en una guerra fatal.
Sin criterio ni estrategia
con coraje y con valor
defendimos con honor
lo que por ley era nuestro
-pero para ser honesto-
¡Que grande fue nuestro error!
La derrota fue un espejo
donde vimos nuestro ser
nos dejamos de joder
y elegimos la decencia
optamos por la prudencia
Y soñamos con crecer.
Pero esos viejos resabios
de un pasado intolerante
crecieron, como gigante
y no dejaron hacer
y así la vimos caer
a esa promesa brillante.
A estos tiempos, el estado
era fofo, tonto y lento
soplaron muy malos vientos
y la cosa se empeoró
vino la hiperinflación
y acabó el experimento.
Un riojano de patillas
tomó las riendas al fin
dio vuelta todo el redil
y abrió las puertas al mundo
pero no para inmigrantes
sinó p`al lucro sin fin.
La cortó con la inflación
¡Fue la más baja del mundo!
un éxito tan rotundo
que nadie pudo advertir
la corrupción por venir
y un futuro tan inmundo.
Cambió la Constitución
Hizo cambios en la corte
manejó, como deporte
el Congreso a voluntad
no hizo cambios de verdad
y la rajó a su consorte.
Y como en ese partido
creen como santa verdad
que el gobierno es propiedad
de todos sus militantes
volvieron a las de antes
y se quisieron quedar.
Pese a todos los intentos
no lo pudieron lograr
pero para nuestro mal
una alianza mal parida
fue, el punto de partida
de nuestra etapa final.
Un ministro de Finanzas
pidió racionalidad
pero pudo la maldad
de siniestros militantes
desplazarlo mucho antes
de que pudiera firmar.
Y así llegó el dos mil uno
¡Quien no lo va a recordar!
Si tan sólo de pensar
en todo lo que perdimos
en esos meses cretinos
nos dan ganas de llorar.
Nacional y popular
el movimiento, muy duro
ayudaba con apuro
a tumbar al Presidente
haciendo bolsa al presente
e hipotecando el futuro.
Seis presidentes al hilo
se sucedieron con prisa
se los llevaba una brisa
o algún apretón oscuro
y al final quedó el más duro
fue el que movió más a risa.
Porque se inventó un delfín
pa`mantener la manija
y el muchacho, con la lija
todo el poder le lijó
en la caye lo dejó
¡Eso era más que una fija!
Porque con estos muchachos,
lo digo de corazón,
siempre habrá buena razón
para un día de lealtad
pero, dicho sin maldad,
el resto son de traición.
El asunto es que el ajuste
se hizo sin compasión
los pobres fueron malón
y la gente, empobrecida,
nunca advirtió la medida
del mal del tuerto cabrón.
Fueron años de repunte
-la soja aportó lo suyo-
y aunque la creyeron yuyo
la plata que les entró
sirvió pa` la militancia
pa`hacer mucho más baruyo.
Y los impuesto crecieron
y no cesó la malaria
y toda esa gente otaria
aplaudía con esmero
y el país sufrió de nuevo
mucha presión tributaria.
El tuerto prestó a su esposa
el sillón presidencial
y haciendo las cosas mal
mas con mucha prensa adicta
llegó a creerse invicta
y ser capaz de reinar.
A él, la muerte lo acechaba
en cada esquina, al final
una mañana fatal
se lo llevó la huesuda
p`al otro lado, sin duda
y ella sintió libertad.
Pero el yuyo no ayudaba
y el verso se terminó
y cuando ella intentó
perpetuarse en el poder
un ex lacayo con sed
de pronto, la traicionó.
El derrumbe fue evidente
las cosas salían mal
y de repente un rival
se metió en el entrevero
y dando un golpe certero
le decretó su final.
Pero mucho habían robado
cuando ejercían poder
y sumaron a su haber
muchas conciencias podridas
que marcharon día a día
sólo para entorpecer.
Y lo peor de este cuento
es que a esos delincuentes
los bancamos firmemente
con nuestras tasas e impuestos
¡Que destino tan funesto!
Pagar pa`que nos molesten.
Por eso este gaucho criollo
piensa entrar en rebeldía
porque ya ha llegado el día
en que hay que decir ¡basta!
nos llenaron la canasta
de tanta fruta podrida.
Que los derechos humanos
que la buena educación
pa`todos jubilación
No se habla del esfuerzo
sólo se trata de verso.
¡Ni pensar en la Nación!
Por eso yo me permito,
arriesgándome al destierro
sin temer por algún yerro,
que lean ya lo que sigue
Son palabras que aún hoy viven
Son del gaucho Martín Fierro.
Debe trabajar el hombre
para ganarse su pan
pues la miseria en su afán
de perseguir de mil modos
llama en la puerta de todos
y entra en la del haragán.
Al que es amigo, jamás
Lo dejen en la estacada
pero no le pidan nada
ni lo aguarden todo de él
Siempre el amigo más fiel
Es una conducta honrada.
Este gaucho finaliza
este puema sin rencor
es la historia, es el error
en el que todos vivimos
en que a nuestra patria hundimos
por malicia o ambición.
Sólo digo que me duele
tributar tantos impuestos
para ver a muchos de estos
delincuentes de salón
prendidos en un sillón
robando nuestros esfuerzos.
Con decencia y con cordura
quizás podremos salir.
Es que no hay que transigir
con la gente deshonesta
hay que redoblar la apuesta
para volver a surgir.
Martín Cromo los despide
con respeto y esperanza
esperando que estos versos
hayan llegado a su alma
Y que mucha reflexión
ocupe tiempo en su mente
para votar gente sana
que ayude a toda la gente.
Ahora tengo que dejarlos
salvo una opinión contraria
porque pese a la malaria
debo honrar obligaciones
tengo tres intimaciones
guardadas en una caja
que si no las pago hoy
la AFIP me va a dar de baja.











