ELECCIONES 2017

Macri/Carrió (Coalición o Alianza) vs. el peronismo (contubernio)

Todo indica que nada apasionante surgirá del año electoral 2017. Hay motivos para sospechar que una sociedad mediocre, con líderes banales, nunca protagonizará un boom creativo. Es lo que sucede desde hace décadas, motivo del fracaso de civiles y militares, el descalabro absoluto de los uniformados, la abultada deuda social que va acumulando la democracia, y el eclipse del resplandor que una vez se llamó Argentina. Aquí algunas reflexiones sobre lo que sucederá en las próximas semanas:

Una cosa que me gusta hacer es la de ir al significado de la palabras y la RAE (Real Academia Española) nos dice que una Alianza en una unión entre personas, colectividades, partidos políticos para obtener uno o más fines; y la Coalición es más bien una unión transitoria con un interés determinado. En ambos casos los fines deberían ser loables.

Por el contrario, el Contubernio significa “cohabitación ilícita” y en otra acepción “liga vituperable”. En ese caso el fin es siempre mezquino, y por ende egoísta.

Parecería que la alianza es "perdurable" y la"coalición es “circunstancial” o temporaria.

La fuerza electoral Cambiemos es una suerte de híbrido, es decir un ser procreado por animales de distinta especie. Mauricio Macri y Elisa Carrió, lo son.

Pienso que Carrio ve a Cambiemos más como alianza; y Macri y su círculo íntimo, más como una simple coalición. Lo ponen de manifiesto cada vez que pueden.

Carrio, piensa, con razón, que necesitamos un cambio de usos, restaurar valores, tales como el bien, la honestidad, la verdad, el respeto a la idoneidad, la autoridad, como concepto y soporte de la legitimidad política. Sería una posición idealista, Max Weber diría que es una representante clásica de la “ética de la convicción”.

Macri, tal como su 'mesa chica', pondera sólo lo concreto; para ellos lo que prevalece absolutamente, otra vez en términos de Max Weber, es la “ética de la responsabilidad”: inflación, 30% de pobreza, 32% de economía marginal, infraestructura precaria, y malos servicios públicos, esto significa que primero hay que ir a resolver cuestiones muy concretas, lo otro llegará por añadidura.

Para Carrió, el país solo cambiará con nuevos usos y ello exige, entre varias cosas, separar del gobierno a todos aquellos que por sus antecedentes generen, cuando menos, sospechas.

En esa lista figuraron el comisario Pablo Bressi, ahora la Sra. Silvia Majdalani y permanecen Cristian Ritondo, Jorge Macri, Daniel Angelici, Gustavo Ferrari, todos estos del 'riñón de Macri' o Maria Eugenia Vidal. No deja de ser cierto que, si bien en Derecho la sospecha no sirve para condenar, en la política .

Probablemente, en estos días se definirá esta cuestión que le exigirá a Carrio participar en la “ética de la responsabilidad”; y a Macri y su gente demostrar que creen en la “ética de la convicción”.

Esa sería una muestra de prudencia política, que significa templanza, moderación y buen juicio; y estoy convencido que es el ejemplo que necesitamos como sociedad.

Por la sicología de los protagonistas me inclino que ellos se guiarán más por su orgullo personal, que además les sobra a los dos.

El peronismo

Para simplificar, el peronismo apunta más al contubernio: su principal objetivo es ganar o hacer el mejor papel en la elección de medio término, sin importar para qué.

Lo han dicho de modo explícito, pero también cada uno quiere “contuberniarse” para lograr sus propios y personales fines.

Kristina, “para ayudar a sumar votos”, que no es más que aportar una parte de su famoso “54% fruto de su viudez” y, de paso, justificar de antemano que su techo seria el 35%. Pero ella impone condiciones, designar las listas de candidatos en la Provincia de Buenos Aires e inmiscuirse en las comunas o municipalidades.

Los intendentes -gobernadores en miniatura-, la necesitarían para arrastrar votos y permanecer en funciones y mantener sus privilegios, pero deben pagar el precio de la “obsecuencia”.

Kristina no puede ocultar su sed de venganza y por eso en estas elecciones quiere ir por todo, sin dejar nada, para tener desde el Congreso su base políticamente destituyente.

En la farsa armada en C5N, ella mintió con elegante alevosía y se dirigió a un sector especifico de la población que es el que ella cree poder manipular y que Eduardo Fidanza describió así en el diario La Nacion: “En los sectores populares desaparece progresivamente la conciencia del conjunto de la sociedad, centrándose la atención en las necesidades básicas del grupo familiar: no importaba tanto la corrupción, y aun la inseguridad, porque con Cristina había trabajo; que las instituciones funcionaran mal o que los hospitales atendieran tarde, que los chicos aprendieran poco en la escuela o se vendiera droga en el barrio, quedaba disimulado porque "se podía traer el pan a casa", como dicen tantos testimonios”.

Paradójicamente, es el sector más despreciado por ella, tal como lo demostró con su ausencia en hechos como el accidente de Plaza Once u otras calamidades que impactaron esencial y dolorosamente en esos sectores en los que cree la votarán incondicionalmente. Son los oximorones de todo populismo.

Estas dos cuestiones -una la de Alianza o Coalición, y la otra el Contubernio-, son la misma moneda o las dos caras de nuestra sociedad. Diría más: es nuestro conflicto irresuelto desde el fondo de nuestra joven historia.

Son, asimismo, los misterios de la política y del ejercicio del poder.