'GALLINAS' EN LA CASA ROSADA

El peligroso 'Efecto Tribuna'

En agosto de 1979, en el exsuplemento “Cultura y Nación” de Clarín, María Elena Walsh publicó la famosa nota "Desventuras en el País-Jardín-de-Infantes". El tema era la censura que aplicaba la dictadura de Jorge Videla, que subestimaba a la sociedad. Sin embargo, Urgente24 creerá que lo que afirma Eduardo van der Kooy en el diario Clarín es cierto y no una 'acción psicológica', tal como le llaman en las novelas de espionaje. Él escribió: "De qué se trata esto?”. La pregunta fue formulada por Mauricio Macri a Ricardo Lorenzetti el mismo día (miércoles 3) que la Corte Suprema, en fallo dividido, dispuso el beneficio del dos por uno para el ex represor Luis Muiña. El dictamen hizo estallar una tormenta política súbita pero breve en la Argentina. La duda del Presidente, según confesó el senador Federico Pinedo, fue también la del PRO. Quizás no tanto para otros integrantes de Cambiemos, la coalición oficialista. Aquella sorpresa resultó corroborada por otro dato: Germán Garavano, el ministro de Justicia, fue informado un día antes que el veredicto se hizo público. (...)". Esto obliga a suponer que Macri es un Presidente desinformado, aún por sus propios colaboradores ya que en la misma nota el autor afirma que Fabián Rodríguez Simón, legislador del Parlasur, colaborador de Macri y del Grupo Clarín, sí estaba en conocimiento de lo que se preparaba en la Corte. Lo cierto es que la Administración Macri es demasiado sensible al 'efecto Tribuna': puede jugar bien de local, si controla 'La 12', pero le cuesta muchísimo jugar de visitante y sin hinchada que acompañe. Aquí una reflexión al respecto:

El 'efecto Tribuna' viene desde lo más profundo de nuestra historia y uno de ellos, el más decisivo para la humanidad fue el ejemplo de Poncio Pilato, quien se dejó llevar por lo que pedía la tribuna, recordemos:

“...Contestaron todos: -«Que lo crucifiquen. Pilato insistió: -«Pues, ¿qué mal ha hecho?» Pero ellos gritaban más fuerte: -¡Que lo crucifiquen!» Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo: -«Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!”.

Mauricio Macri es futbolero y para todo futbolero la voz de la tribuna, es esencial, por eso se le dio al #1A una importancia desmesurada, muestra de la mediocridad cultural de nuestros gobernantes, que miden la calidad de sus decisiones por la presunta cantidad de adherentes que logran reunir en una marcha o en una concentración, hecho que por otra parte significa muy poco o nada, miremos a Venezuela.

A propósito de Venezuela, acá viene las Naciones Unidas por un caso delictual como son los procesos a Milagro Salas ¿y los crímenes de Nicolás Maduro…? Seguramente tendría que inspeccionarlos la mafia rusa, porque la italiana ya es una caricatura.

Tal como cantaba Julio Sosa, “…al mundo le falta un tornillo…”

Sin embargo, las movilizaciones contrarias, son descalificadas porque no serían espontáneas, pero de todos modos los bajonean, se sienten desde incomprendidos hasta menoscabados, lo que les abre las puertas al psicoanálisis para de paso analizar viejas y conflictivas relaciones familiares hasta ahora mal o directamente no asumidas.

El 2x1 fue un ejemplo que nos debe servir de experiencia, las decisiones judiciales, pero esto vale para toda decisión, no se deben ponderar por la cantidad de adhesiones o de reproches sino por su calidad propia. Ese episodio que afecta a lo sumo a una treintena de personas, motivó la sanción de una ley. ¿Lo pueden creer…? ¿Hay tiempo para eso? ¿En que estamos como sociedad?

A su vez, lo paradójico es que nunca, ni las más excelentes decisiones, tendrán apoyo unánime, como también ocurre con la inversa todo disparate, exceso, abuso y hasta crímenes siempre tendrán defensores.

Así se niega el Holocausto por unos cuantos, se puso en duda el I.S. por una admiradora de Pericles, de raíz hegeliana, de estirpe egipcia, con vocación por la sofistica, fabuladora por naturaleza y heroína de farsas u otros hechos aberrantes como los crímenes de lesa humanidad cometido por la guerrilla que nos asoló durante varios años en la década del '70 y que gozan de una hiriente impunidad y fama de próceres libertarios.

Para esto, el Congreso de la Nación y los jueces, hacen un estoico “mutis por el foro”. Pero reconozcamos que también aquí juega el 'efecto Tribuna', pero en su versión fantasmal porque realmente los que padecimos -y como en mi caso corrimos riesgos-, seguimos reclamando en vano que sean juzgados, pero la gran mayoría del periodismo mira sólo a los pañuelos blancos sin advertir que muchos de ellos están grises ya que son los menos los que mantienen la pureza del color.

El 'efecto Tribuna' no puede ser causa

Se imaginan si hubiera existido la televisión durante las guillotinadas de la Revolución francesa, ¿Cuánto hubiera costado el segundo de publicidad? ¿Cuánto hubiera pagado la cabeza de Maria Antonieta? Mucho más que el Bailando o que el programa de Susana Giménez. ¿Tienen alguna duda?

La tribuna, que serian “las masas” de José Ortega y Gasset, la representación más cabal de la aristofobia, debe ser efecto. Deben responder a la calidad de las decisiones de los gobiernos, deben esforzarse por saber que la otra versión del 2x1 que es el “deme dos” no es una virtud, es en todo caso un derroche de lo que luego como sociedad defoltearemos festejando como el gol de Diego Maradona hecho fraudulentamente con una mano.

El gobierno está bajoneado porque hasta ahora sus responsables no han tenido, valentía, audacia e inteligencia para, por lo menos, poner las piedras fundamentales de los cambios que necesitamos como sociedad y país.

Es bueno sentir el 'efecto Tribuna', pero cuando se hacen goles, cuando el país crezca a un 4% o 5%, cuando no haya inflación, cuando tengamos mejores hospitales funcionando... no cuando se logra apenas un tiro de esquina… o un saque lateral… tal como es inaugurar un metrobus de 10 Km o reparar andenes de estaciones o hacer peatonales.

Gente del gobierno, lo que les pedimos no es fácil ni sencillo, ni lo veremos cumplido en lo inmediato, pero empiecen de una buena vez… piensen en la historia, no en la historieta de la última página de los diarios.