USA 2017/2021

Patton, el héroe de Trump: Peligrosa obsesión

Conocer la historia a través de Hollywood puede resultar muy peligroso. Le sucede a Donald John Trump, impresionado con la imagen del general George Patton que se difundió en celuloide, pero muy apartada del verdadero Patton. ¿Cuál es el motivo del encandilamiento del Presidente electo de USA? Intentando aclararlo, aquí va una biografía del controvertido militar.

"George Smith Patton, Jr. (San Gabriel, California; 11/11/1885 – Heidelberg, Alemania; 21/12/1945) fue un general del Ejército de los Estados Unidos durante la 2da. Guerra Mundial. En sus 36 años de carrera, fue de los primeros en abogar por los carros blindados, mandando importantes unidades de ellos en el norte de África, en la invasión de Sicilia y en el escenario europeo. Pese a que muchos han visto a Patton como a un guerrero puro y feroz, lo que le ganó el sobrenombre de general «Sangre y Agallas», la historia lo ha dejado con la imagen de un brillante pero solitario líder militar, salpicado por insubordinaciones, transgresiones y períodos de cierta inestabilidad emocional. (...)".
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"El problema de Trump es su admiración por el general Patton", escribió Arthur Allen en la web Politico.

Luego él agregó: "Hay presidentes eruditos, y presidentes que no leen mucho, y después está el presidente electo Donald trump, quien dijo que él no tenia ningún tiempo para libros. Pero él disfruta de un par de peliculas ambientadas historicamente; una de ellas es "Patton", la encarnación del general que en 1970 protagonizó George C. Scott, y a la que Hollywood le concedió el premio Oscar por mejor film de la temporada. Patton es uno de los pocos modelos que Trump sostuvo durante su campaña. Él con frecuencia lamentaba el hecho de que los militares estadounidenses hoy día carecian de oficiales similares a Patton, y cuando escogió al retirado general de los Marines, James Mattis, como su secretario de Defensa, Trump proclamó que Mattis "es lo más cercano que tenemos al general George Patton".

El afecto de Trump por Patton coincide con un renovado amor por el general ubicado a la derecha de Fox News -conservadorismo extremo-; ídolo de una cosmovisión que reivindica Trump. Uno de los libros de conspiración más vendidos en USA lo escribió Bill O'Reilly, y se titula "Killing Patton". El texto se trata de una mezcolanza absurda de viñetas de la 2da. Guerra Mundial e indocumentadas conjeturas sobre el accidente de tráfico de diciembre de 1945 en que Patton fue herido fatalmente. La hipótesis consiste en que Patton fue asesinado porque 'el sistema' lo consideraba un peligro.

Patton fue un genuino héroe de guerra en la lucha contra los alemanes. También un arquitecto de la guerra moderna con unidades blindadas, un exigente comandante, un orador sedicioso, un demagogo y un experto táctico, que dio llevó la victoria a Europa convencido de que Dios estaba de su lado.

Sin embargo, despues de azotar al ejército alemán, Patton fue despedido; una traición, a la vista de los anti-comunistas que apoyaban su llamado a hacerle la guerra a los soviéticos, recuerda Allen.

Dada la evidente admiración y confianza de Donald Trump hacia los generales que participaron de acciones bélicas como Patton -hay 3 en su gabinete-, merece un análisis detallado el militar estadounidense que venera el Presidente electo.

Sin duda que el éxito bélico de Patton, con el paso de los años, ha blanqueado el resto del personaje que tuvo opiniones muy retrógradas acerca de la cuestión racial (rechazaba a los soldados afroamericanos) y el papel de USA en el mundo (se lo podría describir como mesiánico, incluso para la opinión prevaleciente en los años '40).

Es difícil comprender por qué algunos estadounidenses contemporáneos, tal como Trump, admiran a Patton. Al fin de cuentas, recuerda Allen, la vida de Patton no sólo es un ejemplo de oficial exitoso sino también una lección acerca de lo difícil que resulta transferir habilidades propias del combate a las tareas complejas de la gestión. (Importante leer el capítulo 1 del libro de alguna de las versiones del libro de Samuel Finer, "The Man on Horseback: The Role of the Military in Politics o Los militares en la política mundial).

La desilusión

"(...) Patton desde pequeño sufrió por su dislexia que lo derivó a optar por las aptitudes físicas en vez de las académicas, cultivó la construcción de una imagen ideal del soldado estadounidense, alimentaba además el ego propio buscando permanentemente el reconocimiento personal, desarrollando competitividad y la superación personal, llegó a ser 5to. en la Olimpiada de Estocolmo de 1912 en pentatlón y además fue muy buen tirador de pistola y sobresalió en natación. Patton, igual que muchos otros miembros de su familia, a menudo afirmaba haber tenido visiones vívidas de sus ancestros. Creía firmemente en la reencarnación, y muchas pruebas anecdóticas indican que creía ser la reencarnación

** del general cartaginés Aníbal,
** de un legionario romano,
** de un comandante de campo de Napoleón,

y otras figuras militares históricas (...). Durante la guerra, Patton trataba de infundir en sus soldados el respeto de su figura por el temor y buscaba que le idolatraran de forma permanente. (...). Dwight Eisenhower, consciente de las fortalezas y debilidades de Patton, colocó a su lado al general Omar Bradley, cuya serenidad, aplomo, honestidad y criterio, sumados a sus habilidades tácticas, debían complementar las fortalezas de Patton; a la larga, fue Bradley quien se transformó en su álter-ego y pasó de subordinado a jefe directo de Patton (...).

(...) Mientras visitaba hospitales en Italia y alababa a los soldados heridos, abofeteó y humilló verbalmente a los soldados Paul G. Bennet y Charles H. Kuhl, convencido de que estaban exhibiendo un comportamiento cobarde. Los soldados padecían diferentes formas de fatiga de combate, y no tenían heridas visibles (aunque posteriormente se descubrió que uno de ellos sufría de disentería). A causa de esta acción, Patton fue alejado de la opinión pública durante algún tiempo y se le ordenó secretamente que se disculpara ante los soldados. (...)".
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Patton viene de un largo linaje de soldados. Él fue educado en forma clásica hasta los 12 años. Al igual que Trump, Patton nació en una familia adinerada, alejada del campo de batalla, propietaria de caballos de polo que se anunciaban en toda USA.

Sin embargo, Patton combatió en México, fue gravemente herido en la 1ra. Guerra Mundial, ganó fama liderando la invasión aliada a Casablanca, en 1942; él dirigió con éxito al 7mo. Ejército en Sicilia y dio un paso fundamental como conquistador de Alemania a la cabeza del 3er. Ejército.

Patton, a quien los reporteros bautizaron “Viejo sangre y agallas" (Old Blood and Guts), era un guerrero feliz. En un sombrío 19/12/1944, en una reunión de comando que le siguió a un masivo ataque aleman, en una acción que sería conocida como la batalla de Bulgue, Patton vio una oportunidad táctica: "¡Este bastardo puso su verga en una moledora de carne y yo tengo la manija!", gritó excitado.

El rescate de Patton de los soldados de la 101 División Aerotransportada arrinconados en Bastogne borró su más cruel herida de guerra que protagonizó en 2 tiendas de hospital en Sicilia en 1943, cuando les gritó a 2 soldados traumatizados y los abofeteó.

En Bastogne, el 26/12/1944, grupos del 3er. Ejército a cargo de Patton, logró romper un cerco a tropas estadounidenses, evacuar a los heridos y acabar con una matanza.

Así zafó del escándalo del año anterior, cuando Patton -quien desconocía, y si lo hubiera conocido sin duda lo despreciaría, tanto la neurosis de guerra como el trastorno por estrés postraumático, embistió contra 2 soldados que no se comportaban como él quería.

En definitiva, para Trump las guerras se trataban de victorias y de gloria, no de estrés ni paranoias.

Su superior y amigo, el general Dwight D. Eisenhower, le ordenó disculparse, pero ese acto fue, para Patton, puramente formal. Él le explicó a sus colegas que esos soldados eran cobardes y que los abofeteó para salvar su alma. No mencionó que también les apuntó con una pistola.

Eisenhower se resistio a los reclamos para que diera de baja a Patton. Él lo consideraba una suerte de "niño problematico" pero que le resultaba "indispensable para el esfuerzo de la guerra y uno de los que garantizaba la victoria".

Sin embargo para desilusión de Patton, 'Ike' Eisenhower se abstuvo de darle la jefatura de comando que él anhelaba. Aun así, Patton contaba con una gran cantidad de seguidores tanto en el ejército como entre el público civil, que se encargó de agitar con frecuentes apariciones en la prensa.

En este otoño del Hemisferio Norte, hablando de su plan "secreto" para derrotar al Estado Islamico, Donald Trump dijo que Patton y el comandante de las fuerzas en el Océano Pacífico Aliado,, Douglas MacArthur "deben estar dando vueltas en sus tumbas" porque USA discutía en público su plan para retomar el control de la ciudad iraquí de Mosul.

No era cierto lo que dijo Trump, insistió Allen.

No siempre Patton operaba en secreto. En ocasiones fue muy abierto a revelar sus planes de rodear y destruir las ciudades controladas por los alemanes, describiendo hasta con alegría la masacre que se avecinaba en joviales conferencias de prensa en las que incluía a su perro bull terrier blanco, Willie.

Pero si Trump no entiende las tácticas de Patton, sí tiene mucho en común con el estilo operativo del general, impulsado a fidelizar simpatizantes y a promocionar su figura, además del abierto desdén por la prensa, aún cuando la utilice sin descanso para construir su propia marca.

Patton y Mac Arthur "eran las prostitutas mediáticas de su época", dijo Daniel Drezner, de la Universidad de Tufts, a la agencia Reuters. Sin embargo, las tropas de Patton estaban orgullosas de servir bajo el mando del rebelde profano y aterrorizados de no alcanzar los exigentes objetivos que él les fijaba.

Patton se deleitaba haciendo caso omiso a los expertos, derribando todo a su paso, incluyendo a los críticos. "Dejen que los caballeros del Norte (Eisenhower y su equipo) conozcan lo que estamos haciendo cuando lo vean en sus mapas", proclamó antes de lanzar la ofensiva en el Bosque de Hürtgen, en marzo de 1945.

El héroe renegado

"(...) Durante una de las celebraciones a raíz de la victoria con oficialidad rusa, Patton hizo un encendido discurso de velado carácter anticomunista, lo que tuvo como consecuencia, si no directamente, el comienzo de la guerra fría con los rusos, sus aliados en la 2da. Guerra Mundial. Patton fue relevado discretamente del escenario político. Tras la victoria en Europa, Patton se sintió decepcionado ante la negativa del ejército de darle otro mando de combate en el Pacífico. Descontento con su papel como gobernador militar de Baviera y deprimido por su convicción de que nunca volvería a participar en una guerra, el comportamiento de Patton se volvió cada vez más errático. Carlo D'Este, en su libro "Patton: Un Genio para la Guerra", afirma que “parece prácticamente inevitable… que Patton experimentara algún tipo de daño cerebral tras tantas heridas en la cabeza” por una vida llena de accidentes relacionados con caballos o vehículos, especialmente uno sufrido jugando al polo en 1936. Sea cual fuera la causa, Patton volvió a encontrarse con problemas frente a sus superiores y a la población estadounidense cuando, hablando a un grupo de reporteros, comparó a los nazis con los perdedores de las elecciones estadounidenses. Patton fue relevado pronto del mando del III Ejército y transferido al XV Ejército, una unidad de oficina que preparaba una historia de la guerra. Triste y planteándose abandonar el ejército, el general Patton asumió el XV Ejército en octubre de 1945. Pero el 09/12/1945 sufrió gravísimas lesiones en un accidente de coche. Falleció el 21/12/1945 en Heidelberg siendo enterrado con honores en el cementerio de guerra estadounidense de Hamm, en Luxemburgo."
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El general Omar Nelson Bradley, comandante del Ejército XII,conocia muy bien a Patton, y lo describio como "colorido e impetuoso, lleno de temperamento, bravucon, inclinado a tratar a las tropas y a los soldados como idiotas. Él era, sobre todo, un showman. El show siempre parecía venir primero".

Patton actuaba como si no le importase lo que la gente pensara, pero él "albergaba una ardiente ambición de reconocimiento personal", escribio John Eisenhower, hijo de 'Ike'.

Patton valoraba la lealtad por sobre todo: "Un personal leal es más importante que un personal brillante", escribió; y sus colaboradores rara vez lo contradecían. Cualquier signo de debilidad o de reparo enfurecía a Patton. Muchos de sus asociados, incluyendo a Eisenhower, sentian que el general de "sangre y agallas" mostraba signos crecientes de desequilibrio mental, menciona Allen.

Una vez que la pelea en Europa terminó, en mayo de 1945, a Patton se le negó una jefatura de comando en el Pacífico. MacArthur, quien ya era un tiro al aire, no estaba convencido de añadir otro igual o peor en su equipo.

Eisenhower convirtió convirtió a Patton en el comandante militar de Bavaria, donde podía mantenerlo bajo control. Fue en este destino militar donde se agigantaron las profundas fallas en la formación e imaginación de Patton, y su modo de pensar conspirativo emergió para brindar una amarga lección de cómo un general exitoso fracasa estrepitosamente cuando intenta transferir su experiencia a una actividad civil (dirigir la reconstrucción de Bavaria).

Los militares estadounidenses en Alemania debían gobernar el país, iniciar la reparación de una ex nación enemiga, que ahora sería amiga.

El presidente Harry Truman y Eisenhower, quien le sucedería en la Casa Blanca, acordaron "desnazificar" Alemania, lo que significaba re-educarlo, fomentar las instituciones democráticas y castigar a los criminales de guerra para establecer un ejemplo que tuvieron en cuenta los aspirantes a futuros Adolf Hitler. Patton fue asombrosamente indiferente a todo esto.

Él se sumergió en sus memorias de la guerra, luego se dedicaba a cazar y terminaba montando caballos a pelo con su asistente, el Barón Hans von Wangenheim, un jinete olímpico nazi fanático que los remanentes del SS (Schutzstaffel) habían logrado ubicar junto a Patton para vigilarle y alimentar su ambición de una guerra contra la Unión Soviética. 



Era difícil limpiar las calles y evitar que los alemanes se muriesen de hambre, mucho menos le interesaba a Patton la desnazificación o promover castigos que fuesen lecciones a los futuros tiranos. Para Patton era una "locura" encarcelar a los nazis porque resultaban buenos soldados, valiosos como futuros aliados contra los soviéticos.

Patton no tenía simpatía alguna por los judíos, víctimas del holocausto -recuerda Allen-, quienes emergieron de campos de concentración ubicados en el territorio donde mandaba Patton.

Los judíos desplazados eran "langostas", para Patton, "inferiores a los animales", "perdidos de toda decencia". También eran "una especie subhumana sin ninguno de los refinamientos culturales o sociales de nuestros tiempos", escribió Patton en su diario.

Un asistente de lo que luego serían las Naciones Unidas trató de explicarle que esos judíos estaban traumatizados, pero Patton le respondió: "Personalmente lo dudo. Nunca he visto a un grupo de personas tan faltas de inteligencia y espíritu".

De todos modos, Patton tampoco era amigo de los árabes: en una carta que escribió en 1943, él los llamo "una mezcla de todas las malas razas de la tierra".

Eisenhower quería que Patton le confiscara las casas a los alemanes adinerados para que las ocuparan los sobrevivientes judíos. El pedido amargó a Patton.  "Los desplazados hijos de puta florecen como árboles verdes", le escribió a un amigo.  En tanto, su amado 3er. Ejército fue decayendo ya que las tropas querían irse a casa.

Patton leyó y escuchó las críticas de los periodistas acerca de cómo enfocaba su relación con los judíos y cómo favorecía a los nazis. Para Patton todo eso era un complot judío-comunista contra él.

Afirmó que el diario The New York Times y otras publicaciones estaban "tratando de hacer 2 cosas: 1ro., implementar el comunismo; y 2do, lograr que todos los hombres de negocios de origen alemán y antecedentes no judíos sean expulsados de sus puestos de trabajo".

Truman comenzó a recibir reportes alarmantes sobre las condiciones en Baviera. Eisenhower viajó desde Frankfurt, el 17/09/1945 para acompañar a Patton en una visita a los campamentosde refugiados judíos. Eisenhower se horrorizó al encontrar que algunos de los guardias designados por Patton eran ex hombres de la SS.

Durante el recorrido, Patton comentó que esas instalaciones habían sido limpias y decentes antes de la llegada de los judíos desplazados, quienes estaban "orinando y defecando por todos lados". Eisenhower le dijo a Patton que se callara, pero él continuó: planificaba convertir un cercano poblado alemán en "un campo de concentración para algunos de estos judíos malditos". 



Eisenhower le ordenó dejar de "mimar a los nazis", y Patton arremetió contra periodistas y otras personas que él consideraba enemigos: "El ruido contra mí (N. de la R.: las críticas) es sólo el medio por el cual los judíos y los comunistas están tratando, y con buen éxito, implementar un nuevo desmembramiento de Alemania".

La insensibilidad de Patton, su anti-semitismo e indiferencia ante el trabajo de reeducación necesaria era preocupante, pero lo que realmente inquietaba a Eisenhower y a Truman era el deseo de Patton de iniciar otra guerra.

La Unión Soviética había sido una aliada cercana de USA contra los nazis, pero Patton era un ferviente anti-comunista que detestaba a "los degenerados descendientes de Genghis Khan", y sentía que Franklin Delano Roosevelt había entregado demasiado césped europeo a los rusos en el Tratado de Yalta. Patton estaba obsesionado con empujar a los rusos fuera de Alemania.

Despues de poner micrófonos en la oficina y teléonos de Patton, los ayudantes de Eisenhower lo escucharon discutiendo formas de entablar una guerra para expulsar a los rusos "con la ayuda de las tropas alemanas que tenemos". Los alemanes (nazis), dijo Patton, eran "las únicas personas decentes que quedaban en Europa".

El 25/09/1945, Eisenhower lo removió del comando. Durante su último enfrentamiento, Patton admitió algunas faltas pero dijo que su mayor virtud era su honestidad y su falta de segundas intenciones. 'Ike' respondio que la audancia era la mayor virtud y la mayor falla de Patton.

Su muerte accidental, 3 meses después, pudo haber sido una bendición a la imagen histórica de Patton, ya que lo mantuvo a salvo de convertirse en otro fanático tipo Joseph Raymond McCarthy, el anticomunista conspirativo que enredó el país en cazas de brujas durante una década después de la guerra.

Quizás gracias a esa muerte sorpresiva, para algunos, Patton ha llegado a encarnar un cierto tipo de héroe estadounidense. El guerrero renegado que rechaza la corrección política y al fin y al cabo sólo confía en sí mismo.

Pero Patton, tal como detallaron sus biógrafos, tambien tenia una característica autoritaria- Quienes han estudiado a Trump desde cerca le descubren muchas de estas mismas tendencias. Niño rico sinvergüenza de 13 años matriculado en la Academia Militar de Nueva York, Trump llegó se puso a las órdenes de un mini-Patton, el principal Theodore Dobias, un gruñon y abusivo instructor a quien todos sus estudiantes despreciaban, menos Trump, a quien le fue bien con Dobias como mentor, según el biógrafo Michael D'Antonio.

Trump y Patton tienen un cierto parecido físico. Además, ambos nacieron ricos, sólo valoran la lealtad, denigran la disidencia y les importa ganar, a cualquier precio. El nieto de Patton, sin embargo, hiszo campaña por Marco Rubio, en las primarias republicanas: "Señor Trump, usted no es Patton", dijo.

Para quienes estudiaron a Patton de cerca, la opinión de Trump acerca del general es preocupante. Patton estaba claramente equivocado acerca de las cuestiones más trascendentes y su escala de valores no era la de USA, que intentaba construir poder desde la tolerancia y el compromiso con el mundo, en lugar de un nacionalismo chauvinista.

Por si fuera poco, evaluando lo estrictamente militar, los especialistas ubican a Patton por debajo de Eisenhower y George Marshall; algunos incluso lo colocan por debajo del soviético Marshal Georgy Zhukov, a quien Patton ridiculizaba.

Independientemente del genio en el campo de batalla, una campaña contra enemigos mortales no es lo mismo como conducir un país. Liderar USA no es una campaña, y lo que importa es como se gobierna. Y en ese frente, la vida de Patton no ofrece ningún ejemplo.