DESPUÉS DE CUBA/USA

De las FARC a Maduro, el Papa juega fuerte en Latinoamérica

La antigua relación (si Pío Laghi contara... ) entre el Vaticano y los Castro Ruz le permitió al papa Francisco concretar la ambición de Barack Obama para acercar a USA y Cuba, entre quienes había una distancia ridícula. El vínculo con Cuba provocó la intervención del Papa en facilitar los acuerdos de paz entre las FARC y el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos. Y también le permite cierta influencia sobre Nicolás Maduro para sentarlo con la Mesa de Unidad Democrática, a la que conoce tan bien el actual secretario de Estado vaticano, cardenal Pietro Parolin, ex nuncio en Venezuela. Entonces, Jorge Omar Bergoglio está presente en los más importantes conflictos vigentes en la región con más católicos apostólicos romanos en el mundo. Es cierto que el papa Francisco no ha podido avanzar aún en su sueño de visitar China pero no parece perder el tiempo en Sudamérica.

El 15/11/2011, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –la guerrilla más grande de ese país y autoproclamada marxista-leninista- designó como nuevo comandante en jefe a Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko o Timoleón Jiménez.

El anterior líder, Guillermo León Sáenz, alias Alfonso Cano, había sido abatido por el Ejército de Colombia 10 días antes. “Pierden su tiempo, alucinan, los que sueñan con la claudicación y desmovilización de la guerrilla”, dijo en ese momento Timochenko a través de un comunicado de la guerrilla anunciando su designación.

Sin embargo, ya por ese entonces, algunos analistas como por ejemplo Antonio López Herazo, presidente de la Corporación Nuevo Arcoiris –un centro privado de análisis político-, sugerían que el nuevo líder no tenía muchas opciones más que procurar un acuerdo de paz.

Para el año 2010, se estimaba que las FARC estaban presentes pero declinaban su influencia en algunas zonas de 24 de los 32 departamentos de Colombia, sobre todo al sur y oriente del país, concretamente en Putumayo, Tolima, Nariño, Cauca y Valle del Cauca, explica Wikipedia.

No obstante mantenían en vilo al Estado y participaban activamente del narcotráfico global. El conflicto con las FARC marcó a Colombia durante 5 décadas, con 260.000 muertos, 45.000 desaparecidos y 6,9 millones de desplazados, el país con más desplazados según la ONU, e incluyó la acción del Estado con entrenamiento y equipamiento estadounidense, y los paramilitares financiados por privados para atacar a guerrilleros.

“La cortina de hierro simbólicamente levantada en Europa con el surgimiento de la guerra fría, cuya máxima expresión fue un muro de 160 kilómetros que por 28 años dividió la ciudad alemana de Berlín, tuvo su rama latinoamericana desde fines de la década de 1950. El apoyo de Estados Unidos a las dictaduras de derecha y extrema derecha, y la financiación de los soviéticos a guerrillas y regímenes socialistas fueron la cara visible del mundo bipolar en el continente y marcaron a fuego estas latitudes”, explica el diario uruguayo El Observador.

Hoy todo eso está en pleno proceso de cambio y se debe en buena parte a acciones emprendidas por el papa Francisco, que tiene a Latinoamérica bajo su lupa desde el comienzo de su papado.

Timochenko alaba la encíclica ambientalista y anticapitalista de Francisco

El 23 de septiembre de 2015, Timochenko se convirtió en el primer líder de las FARC en estrechar la mano de un presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

El mismo que en 2011 decía que aquellos que pensaban que las FARC renunciarían a la violencia alucinaban, publicó hace 2 semanas en Twitter: “El 26 de septiembre en Cartagena, firma del Acuerdo Final dejando en firme las bases para iniciar la construcción de la #Paz #VamosPorLaPaz”.

El Gobierno de Santos y las FARC alcanzaron el 24/08/2016 un acuerdo de paz tras casi 4 años de negociaciones en La Habana.

El pacto debe ahora ser rubricado por Santos y Timochenko, pero sólo será efectivo si es aprobado por los colombianos en un referendo que se llevará cabo el 02/10.

¿Qué pasó entre 2011 y 2015? En muchas ocasiones anteriores habían fracasado los esfuerzos de paz. En verdad, pocos creían que en esta ocasión sería diferente. El expresidente Álvaro Uribe Vélez se mofó de Santos. Entre otros sucesos nacionales e internacionales que forjaron la coyuntura para el encuentro entre las FARC y el Gobierno de Colombia, se destaca un hecho: el día 13/03/2013, Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa.

Si bien las charlas entre las FARC y el Gobierno colombiano comenzaron en noviembre de 2012 en La Habana, cuando Francisco fue elegido Papa, él tomó un rol activo que fue clave en el proceso. “Trabajando junto a la comunidad Sant’Egidio (un grupo de paz católico trasnacional con experiencia en Colombia, el Papa alentó las negociaciones, se encontró con el Presidente Santos en Roma, y se envió correspondencia con líderes de las FARC”, escribió Daniel H. Levine, del Centro de Estudios Latinos y Latinoamericanos de la American University en Washington DC.

El 17/04/2016, Timochenko envió una carta abierta al Papa en la que le solicitaba ayuda: “Pensamos que su Iglesia podría desplegar una tarea correspondiente en Colombia, desde la más humilde parroquia a sus más altas jerarquías: despertar en el corazón de los confundidos el respaldo a la paz y la reconciliación. Por oscuros que sean los nubarrones que se asoman, no podemos rendirnos ante su furor. Aprendimos del de Asís, que toda la oscuridad del mundo no puede apagar la luz de una sola vela”.

El líder guerrillero además alababa en la carta la encíclica Laudato Si, del Papa Francisco, “en especial en lo que hace al sufrimiento que se ocasiona a los pueblos por cuenta del egoísmo del mercado y los capitales.”

Laudato Si es la 2da. encíclica de Francisco, firmada el 24/05/2015. Le sigue a Lumen Fidei de 2013, pero ésta había sido escrita en gran parte por Benedicto XVI. Por lo tanto Laudato Si es la 1ra. encíclica escrita completamente por Francisco. En ella, Francisco realiza una crítica mordaz del consumismo y el desarrollo irresponsable con un alegato en favor de una acción mundial rápida y unificada “para combatir la degradación ambiental y el cambio climático”.

Raúl Castro: “Si el Papa continúa hablando así, regresaré a la Iglesia Católica

“En una época en la que Latinoamérica carece de una figura popular unificadora, el Papa Francisco ha emergido como líder con gran autoridad, alguien que atraviesa todos las líneas de límites comunes. En una región que ahora es ampliamente democrática y llena de energía creativa y potencial, pero que sin embargo todavía abunda en problemas sociales y contradicciones políticas y económicas, la suya es una presencia intrigante –tan familiar como, de alguna manera, inesperada”, escribió Jon Lee Anderson en la revista estadounidense The New Yorker.

Francisco ya había tenido un rol preponderante en otro suceso histórico de la región: el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos.

En 2014, Cuba y Estados Unidos comenzaron a normalizar sus relaciones cuando anunciaron negociaciones para iniciar el deshielo después de la ruptura de 1961 y el posterior bloqueo económico mantenido por la mayor potencia mundial. Este hecho último probablemente haya tenido una gran influencia en el acercamiento FARC-Gobierno colombiano.

En mayo de 2015, el Presidente cubano Raúl Castro, fue al Vaticano a ver a Francisco y dijo: “Si el Papa continúa hablando así, tarde o temprano empezaré a rezar otra vez y regresaré a la Iglesia Católica-y no lo digo en broma.”

“A casi 27 años de la caída del muro, a 25 años de la desintegración de la Unión Soviética en 1991 y luego de medio siglo de enfrentamientos, los resquicios de la guerra fría en América Latina comienzan a esfumarse, más por causalidad que por casualidad, en la misma ciudad donde todo comenzó”, escribió el diario uruguayo El Observador.

“De manera notable, el Papa Francisco fue una figura crucial, detrás de escena, en el acercamiento diplomático secreto reciente entre Estados Unidos y Cuba”, escribió Anderson en julio de 2015, cuando Francisco estaba de gira por Latinoamérica (aquel viaje en el que visitó Paraguay, Ecuador y Bolivia, donde el Presidente Evo Morales le regaló un crucifijo tallado sobre una hoz y un martillo y lo llamó “el Papa de los pobres”).

El Papa y la “Patria Grande

Pero las apuestas de Francisco en la región no terminaron allí. Actualmente está mediando entre el chavismo y la oposición en Venezuela.

El Papa Francisco manifestó a través de una carta enviada al secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Ernesto Samper, su disposición para "contribuir a la superación de la crisis que aflige a Venezuela". Para ello, el Obispo de Roma fijó una clara condición: recibir una invitación formal enviada directamente desde las partes involucradas.

Aunque este mensaje ya había sido difundido por las autoridades de la Iglesia Católica en Venezuela, la Santa Sede ratificó su petición a través de la misiva de fecha 12/08/2016, en respuesta al documento enviado el 25/07/2016 por Samper en el que expresa que hubo "una aceptación en las partes para que las tareas de facilitación y acompañamiento que viene desarrollando Unasur, se vean fortalecidas con la participación del Vaticano".

Horas atrás, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que aglutina a los opositores, confirmó que ha establecido reuniones con representantes del Poder Ejecutivo. Se trató de 2 encuentros que se celebraron en forma privada.

También el jefe de la Comisión de Verificación de Firmas y alcalde del municipio Libertador, el chavista Jorge Rodríguez, confirmó que entre el Gobierno y la oposición ocurrieron ya 2 reuniones preliminares con el propósito de impulsar el diálogo.

Y Maduro dijo en su programa que el Papa está comprometido en los diálogos de paz entre su Gobierno y la MUD, y le agradeció una carta en la que Francisco manifestaba su compromiso.

Lo que probablemente motive a Maduro a dialogar en este momento es que ha cobrado fuerza la amenaza de un referéndum revocatorio que podría dejarlo afuera del poder.

“El Papa Francisco, que nació en Argentina, sabe hablar en un lenguaje que no es solamente una repetición de la teología de la liberación. Durante su viaje, que incluyó visitas a Ecuador y Paraguay, invocó repetidamente la idea de la ‘Patria Grande’, una gran patria latinoamericana, forjada a través de mayor unidad social, política y económica”, escribió Jon Lee Anderson en The New Yorker.

“Esos llamados a la unidad han sido hechos en el pasado reciente por hombres como Fidel Castro y Hugo Chávez, pero tienen su origen en la emocionante retórica de los héroes de la independencia de América Latina como José de San Martín y Simón Bolívar”, escribió Anderson.

Coyuntura: el catolicismo en declive en América Latina

El foco que el Papa católico apostólico romano ha puesto en la región le ha valido críticas de distintas personalidades de adentro y afuera de la Iglesia Católica, y por distintos motivos.

Su discurso anti-capitalista también. Francisco ha hablado del capitalismo de libre mercado como una nueva forma de colonialismo, que alienta el materialismo, destruye el medio ambiente y crea la desigualdad.

“En julio del año pasado, cuando el Papa Francisco visitó Bolivia, se lanzó hacia un ataque mordaz contra el libre mercado sin restricciones que le ganó la reputación de ser un socialista – particularmente entre críticos conservadores”, escribió James Politi en el diario Financial Times en 2015.

“Desde ese entonces ha bajado el tono y recientemente hasta ha mantenido una serie de encuentros con ejecutivos corporativos de alto rango, incluidos Eric Schmidt de Google y Tim Cook de Apple. Sin embargo, Francisco tiende a buscar complacer a sus audiencia, y en México visitará la región empobrecida del sur, Chiapas, para hablar de los derechos de los pueblos indígenas”, agregó.

Jorge Mario Bergoglio asumió como Papa en una coyuntura pesimista para la Iglesia Católica, especialmente en Latinoamérica.

Según el centro de estudios Pew, entre 1900 y 1960, alrededor del 90% de todos los latinoamericanos eran católicos. Pero en el medio siglo que pasó desde ese entonces, esos números han declinado, y hoy solamente alrededor del 69% de la población de la región se identifica como católica.

Gran parte de los que han dejado a la Iglesia Católica lo han hecho marchándose a Iglesias protestantes, principalmente las Pentecostales. Esa es una razón clave para entender el foco de Francisco en Latinoamérica, pero hay una segunda: el 40% de los católicos del mundo hoy vive en este continente.

La ambigüedad del Vaticano acerca de los populismos de izquierda

En una nota de la revista online The Catholic World Report titulada “El Papa Francisco, el populismo y la agonía de Latinoamérica”, Samuel Gregg plantea lo siguiente: “Mientras que los regímenes populistas hacen implosión a través de Latinoamérica, no está claro que la Iglesia Católica en la era de Francisco esté bien equipada para lidiar con lo que sea que venga.”

Para Gregg, Venezuela, Ecuador, Bolivia y la propia Argentina de Francisco han sufrido la destrucción económica, las profundas fracturas políticas y sociales y el autoritarismo que resultaron de una década de populismo que proliferó en la región.

“Mucho de esto ha sido justificado por la referencia a la voluntad del ‘pueblo’ y la necesidad de combatir ese cuco universal contemporáneo – el ‘neoliberalismo’. Venezuela es simplemente el ejemplo más extremo de este modelo populista y sus consecuencias lamentables”, escribió Gregg.

Teniendo en cuenta estos hechos, plantea Gregg, muchos se preguntan por qué el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, y el de Bolivia, Evo Morales, fueron los únicos jefes de Estado latinoamericanos presentes en la conferencia que marcó el 25º aniversario de la encíclica de Juan Pablo II, Centesimus Annus, en abril de 2016.

“Ambos son admiradores profesos de Chávez y están comprometidos con lo que Correa llama el ‘socialismo del siglo 21’ o lo que Morales describe como el ‘socialismo comunitario’. Ambos hombres han también seguido el libreto populista clásico. (…) El hecho de que, sin embargo, Correa y Morales fueron invitados a hablar en la conferencia de la Santa Sede refleja la relación ambigua de la Iglesia con los movimientos populistas de izquierda y sus gobiernos en los últimos años”, explica Gregg.

De la “teología de la liberación” a la “teología del pueblo

Para entender esta afinidad, prosigue Gregg, hay que rastrear corrientes intelectuales que han marcado el catolicismo latinoamericano en las últimas décadas.

“Entre ellas se destaca un foco en el pueblo – que ha permeado gran parte de la Latinoamérica católica desde fines de los ’60.” “Una frase que se volvió prominente en la Iglesia luego del Concilio Vaticano II fue ‘el pueblo de Dios’. Tal como dice en la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium del Consejo de 1964, el Pueblo de Dios expresa la idea de que ‘En el comienzo Dios creó una sola naturaleza humana’ y que ‘todos los hombres son llamados por la gracia de Dios a la salvación’ (LG 13). El acento está puesto de esta manera en la universalidad, no en el faccionalismo. Sin embargo, este lenguaje adquirió un significado algo diferente a mediados de los ’60 en Latinoamérica. En el caso de las versiones marxistas de la teología de la liberación, la idea del pueblo de Dios quedó subsumida a una lógica de conflicto de clases: ‘el pueblo’ contra ‘los opresores’. Un enfoque algo diferente fue adoptado por lo que se conoció como la teología del pueblo. Esta escuela de pensamiento estuvo principalmente desarrollada por 3 curas argentinos –Rafael Tello, Lucio Gera y el jesuita Juan Carlos Scannone-y ciertamente influenció a Jorge Bergoglio SJ (N. de la R.: Societas Jesu, orden religiosa conocida también como jesuitas) de los ’70 en adelante”, escribió Gregg.

Si bien la teología el pueblo rechaza el marxismo, no está claro si “el pueblo” que toma como su principal punto de referencia, tiene el significado que tenía para el Concilio Vaticano II o el enfoque que le dio la teología de la liberación.

Loris Zanatta, crítico del “Papa populista

Para el historiador del catolicismo y del peronismo, Loris Zanatta, Francisco es un “Papa populista”, con una visión antigua y maniquea de la realidad. Así lo expresó en conversación con el programa radial Tormenta de ideas.

La visión de Bergoglio es muy antigua, tradicional, maniquea y no contempla a la clase media. Solo conviven en su mundo una oligarquía descristianizada y un pueblo pobre cristiano”, dijo Zanatta.

“El vocabulario del Papa está repleto de la palabra pueblo, y no solo se refiere al pueblo de Dios sino al pueblo mítico del populismo. No hay ni una gota de catolicismo liberal en Bergoglio. No habla de democracia, ni de derechos, ni de libertad”, añadió.

“Es falsa la imagen de ‘Papa progresista’ que se pretendió atribuir a Francisco”, señaló Zanatta, además de agregar que considera que el populismo, hoy en declive en América Latina, encontrará la forma de reinventarse.

“El populismo siempre va a reaparecer porque los valores del liberalismo nunca van a lograr universalizarse. El populismo se ve obligado a institucionalizarse y, como consecuencia, aparece la competencia y la posibilidad de perder elecciones”, explicó.

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