PESCARMONA DEJÓ UN JIRÓN PERO VOLVIÓ AL RUEDO EÓLICO

IMPSA, el Terminator de la industria nacional

IMPSA soñó con ser un emprendimiento privado argentino exportador de tecnología de punta desde sus orígenes, cuando el abuelo de Enrique fundó Talleres Metalúrgicos Enrique Epaminondas Pescarmona en Mendoza para fabricar repuestos de hierro fundido, equipos para la industria vitivinícola y compuertas para canales de irrigación. Se cayó y levantó varias veces en la gesta que lo llevó a tener presencia en 30 países. La última está fresca: acaba de reestructurar la deuda de US$ 1.050 millones, de los que US$ 470 millones se pagará con una nueva emisión de bonos. Pero esta vez el escudo familiar quedó tocado: tuvo que resignar el 65% de la empresa. El BID quedó como socio con la mayor participación individual: 15% y 35% es para los tenedores de la cuota de acciones. Así reinicia la historia con una nueva planta para 150 autogeneradores anuales que inauguró en Mendoza la semana pasada, con la que prevé facturar U$S 200 millones para fin de año. Gestiona un contrato para El Sosneado, en San Rafael, por U$S 100 millones. Y quiere regresar por la revancha a Brasil.

Industrias Metalúrgicas Pescarmona es la Terminator (o Exterminator en la versión en inglés) de la industria nacional. Venía de cerrar la fábrica de palas para generadores eólicos de Godoy Cruz, Mendoza; de la convocatoria de su subsidiaria brasileña WPE luego de haber construido 5 parques para la estatal Electrobras, que le quedó adeudando US$ 770 millones; de penar durante 2 años por los bancos para reestructurar una deuda de US$ 1.050 millones y la familia Pescarmona había besado la lona, en términos boxísticos, hasta que se produjo el milagro y la firma multinacional mendocina renació.

Volvió a la escena con la inauguración de una planta de 1.000 m2, la única de Mendoza en su tipo, dedicada a producir aerogeneradores de US$ 15 millones, la 1ra. inversión que completa luego de dar el 1er. paso que la aleja del default. Se erigió a partir de una nave para desarrollos nucleares reciclada, con capacidad para producir 150 máquinas por año de hasta 111 metros de diámetro, el equivalente a una cuadra. Prevén duplicarla en poco tiempo.

El gobernador Alfredo Cornejo destacó la actualidad de la multinacional, que mantiene 850 empleados y dijo: “No es lo mismo mantener un casino abierto que una empresa como ésta. Impsa dio un gran paso al demostrar que pese a la crisis es posible avanzar”.

Afirmó que “en Argentina deberíamos tener muchas Impsa, hoy hay muy pocas, pero los mendocinos debemos estar muy orgullosos de que esté en la provincia. El desafío de Mendoza es apoyar a sus empresas nacionales, defendiendo el recurso humano y siendo competitivos en el contexto internacional”.

Durante la presentación, en la que participó el gobernador Cornejo y el ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación, Lino Barañao, que dio el aval a un subsidio de $ 17,5 millones para el proyecto, Pescarmona la consideró como un hito del “renacimiento de Impsa”.

Después de varios años, Impsa vuelve a fabricar componentes eólicos, un proceso discontinuado con el cierre de la antigua nave de la calle Ceretti, de Godoy Cruz, de donde salían palas para los aerogeneradores.

Esta vez, la evolución es mayor: desarrolló la patente del modelo Unipower IWP100, fabricado con 80% de componentes hechos en Mendoza, y álaves importados de Dinamarca.

“Es un modelo capaz de operar en distintas zonas y con distintos vientos, además de haberse desarrollado en base a un cluster de 60 empresas. El núcleo de Impsa no está en un componente, y además, por un tema de fabricación a escala, resulta más conveniente traerlo de afuera”, explicó el gerente de Desarrollos, Gabriel Galván, sobre los diseños de la nueva nave, que debuta con 26 unidades para Arauco, la 4ta. etapa del parque riojano que empezó a ejecutar en 2009 y ahora suma 176.600 MWh, suficiente para abastecer de energía a más de 100.000 familias al año.

For export

La mira, según el propio Pescarmona, también incluye a Japón y Colombia, aunque el próximo proyecto está en Mendoza: El Sosneado, en San Rafael (75 megas) que la provincia presentará en una licitación nacional el 22/08, con Impsa como desarrollador asociado a Emesa.

Al respecto, el ministro Barañao, enfatizó que “es una fracción de las licitaciones por venir, y habrá tiempo de corregir lo que sea necesario. Apoyamos fuerte la participación de empresas de capital nacional, lo que le da sentido a la existencia de la cartera”.

Luego de mostrarse “sorprendido” por el rotor invertido que es parte del modelo, el funcionario nacional aseguró que “habrá más subsidios para innovación tecnológica, además de fondos para las pymes”.

En un clima optimista, no obstante los popes de la empresa ayer anticipaban la necesidad de financiamiento, con el recuerdo fresco de haber perdido más de una vez con capitales chinos, que suelen hacer la diferencia en ese aspecto.

Pero la gran novedad estuvo tras las bambalinas del proyecto, donde después de muchas idas y venidas con los bancos acreedores, los de fomento y las autoridades nacionales redondeó una refinanciación del pasivo que cambió inclusive la composición del capital: ahora el brazo privado del BID, la Corporación Interamericana de Inversiones (CII), se quedó con 15%, que lo convierte en el accionista individual más importante.

Daniel Marx fue el padrino de la boda. Otro 35% se reparte entre tenedores de bonos, que en conjunto son acreedores de US$ 390 millones. Entre los argentinos el más grande es el Banco Nación, con $ 60 millones, seguido por fondos de inversión y compañías de seguros, que reúnen 12%. Son los extranjeros los que inclinan la balanza: Bradesco, el mayor banco privado de Brasil, y el fondo chileno Moneda (US$ 120 millones).

La nueva estructura contempla 2 fideicomisos depositarios de acciones: el 35% de los Pescarmona y el 65% de sus socios. Pero el pacto consiste en que los nuevos no podrán vender su cuota hasta 2018, lo que asegura una sociedad estable.

No bajar los brazos

Enrique Pescarmona tomó con humor que IMPSA en cierto modo haya dejado de ser una multinacional 100% mendocina. “¿Qué puedo decir de la reestructuración? Que es un éxito pero yo no lo voy a ver, porque seguro me van a echar. Sólo me quedó el 35%”, dijo.

El empresario responsabilizó en parte a la ex presidenta Cristina Fernández de la crisis financiera de la compañía fundada en 1907. Lo apuntó a la desadjudicación: “Ganamos 7 licitaciones y nos rescindieron 2” de proyectos hidroeléctricos como el complejo Kirchner, en Santa Cruz”.

“Cometimos errores, pero no bajamos los brazos. Necesitamos menos presión impositiva, porque si un competidor extranjero tiene 1% y nosotros tenemos el 7% quedamos fuera”, fue la autocrítica no exenta de pedido.

Por eso, el gerente de Relaciones Institucionales de la empresa, Ismael Jadurabrió el paraguas destacando la importancia de que el Estado apoye industrias locales de desarrollo tecnológico. En este sentido, alertó que en momentos de crisis económica, los gobiernos suelen dejarse encantar por "el canto de sirenas del desembarco chino" porque traen consigo herramientas de financiación, pero no tienen en cuenta el daño que le provocan a las empresas locales.

"Los chinos vienen con paquetes extraordinarios de financiación y para Estados que están en dificultades e imposibilitados de hacer obras importantes de infraestructura son como el canto de una sirena", manifestó en Tormenta de Ideas.

Es el mayor inversionista latinoamericano en generación eólica y tiene más de 1,1GW de capacidad instalada en Brasil, Uruguay y Argentina.

Tiene 322MW en operación en los estados brasileños de Ceará y Santa Catarina. En Brasil construye los parques eólicos Rio Grande do Norte I, Ceará II y Ceará III (481MW), y en Uruguay trabaja en el parque denominado El Libertador (65MW).

Otros de sus proyectos son la hidroeléctrica de 333MW Simplício, en la frontera entre los estados de Río de Janeiro y Minas Gerais; la hidroeléctrica Tocoma, en el estado venezolano de Bolívar; y la hidroeléctrica de 11,2GW Belo Monte en Brasil.

En 2013 su filial Eólica Koluel Kayke S.A. obtuvo un crédito de US$ 52millones para desarrollar y operar el proyecto eólico de 25MW Koluel Kayke II en la provincia argentina de Santa Cruz.

A fines de septiembre, Industrias Metalúrgicas Pescarmona (IMPSA) incumplió un pago por US$ 20 millones en concepto de intereses procedentes de una serie de obligaciones negociables (ON) a vencer en 2020. Fue la gota que rebasó el vaso para una compañía que venía negociando con muchas dificultades cómo reestructurar su deuda de US$ 1.200 millones, a tal punto que la agencia de calificación Standard & Poorʹs (S&P) decidió declararla en default.

En este contexto, el Gobierno nacional, por intermedio de YPF, y el de la provincia de Mendoza, a través de la Empresa Mendocina de Energía (EMESA), se ofrecieron a ayudar a IMPSA y –de ese modo– garantizar la continuidad laboral de sus miles de trabajadores mediante distintas alternativas.

Quien era el CEO de la petrolera, Miguel Galuccio, había anunciado públicamente que la idea era abrirle las puertas del mercado hidrocarburífero. “Estamos en conversaciones con directivos de IMPSA, con el propósito esencial de que la organización ingrese al negocio petrolero para construir aparatos de bombeo mecánico. Tenemos la mejor de las intenciones y estamos compartiendo con la firma nuestra capacidad técnica para ver si puede adaptarse a lo que requerimos y fabricar esta clase de equipos”, anticipaba.

Por el lado de EMESA, su titular, Alejandro Neme, manifestaba que la entidad –virtualmente relegada del segmento petrolero– pondría el foco en el desarrollo de distintos proyectos de energías limpias, para lo que podría solicitar la colaboración del Grupo Pescarmona. “De hecho, ya disponemos de financiamiento del Fondo Argentino Sectorial (Fonaser), que depende del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, para encarar varios emprendimientos. Orientado a la creación de un banco de ensayos de generadores eólicos, el primero de ellos está casi listo. Y, efectivamente, será comandado por IMPSA”, resaltó.

Además de esa propuesta, tasada en $ 41 millones, la empresa en default participaría en otra actividad planeada por EMESA: la medición de vientos en la zona de El Sosneado, en el sur provincial. “También tenemos en carpeta interesantes iniciativas de eficiencia energética y generación solar, hidráulica y geotérmica”, completaba Neme.

Defaults circulares

IMPSA sabe de avatares financieros. Protagonizó el 1er. default de las empresas locales, en diciembre de 2001, cuando se declaró el de la deuda pública, y negoció muy rápidamente por US$ 158 millones.

La apuesta más fuerte a la eólica había sido en Brasil, donde la construcción de cinco parques que la estatal Electrobras no canceló (US$ 770 millones) llevó a WPE, subsidiaria de Impsa, a convocatoria.

La empresa Xinjiang Goldwind Science & Technology, la mayor fabricante de turbinas eólicas de China, se interesó en adquirir Wind Power Energy (WPE), la firma que –a través de Venti– tiene Impsa en Brasil. Pescarmona se quedó con el 40%, operación que fue autorizada por el directorio de Goldwind.

Algunos de los activos que intervinieron en la transacción fueron la fábrica de turbinas y las instalaciones del Puerto de Suape, en Pernambuco. Impsa también cuenta allí con parques eólicos y una fábrica de equipos para centrales hidroeléctricas.

Se estima que el pasivo de la organización equivale a un 80% de lo que se le adeuda por proyectos energéticos ejecutados en Brasil y Venezuela.

Para el CEO Juan Carlos Fernández, quien antes había resaltado la necesidad de financiamiento, “hay muchos problemas en Brasil, pero vamos a volver con más fuerza”.

Enrique Pescarmona se había quedado con la sangre en el ojo, según le confesó al director de Perfil, Jorge Fontevecchia, en una entrevista. En 2010, habían invertido en un parque eólico en Santa Catarina, que era 1 de los 3 más grandes del mundo y el más grande de Sudamérica, en su momento, 1.300 millones de reales, unos US$ 800 millones. Se hizo en menos de 1 año. Montan una máquina por día, 170 máquinas eólicas grandes, y que tenía 230 megas. La última represa hidroeléctrica que se hizo en la Argentina, en San Juan, era de 170 megas. Es del mismo tamaño de Potrerillos, en Mendoza.

Pero el 1er.. trabajo que la empresa, fundada en 1907, realizó en el exterior fue en Ecuador.

En libro de Bernardo Kosacoff sobre los grandes grupos empresarios argentinos IMPSA se encuentra en el listado de los 10 principales trasnacionalizados, cuyos activos en el exterior sumaban cerca de US$ 8.600 millones, junto a Techint, Arcor, Sancor, Bemberg, Pérez Companc, Ferrum y Socma de la familia Macri. La firma de Pescarmona generó la mitad de la facturación en el exterior.

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