EXPECTATIVAS Y OBSTÁCULOS

Macri y la inversión extranjera: Una meta con mucho esfuerzo y ¿poco empleo?

El gobierno de Mauricio Macri apunta a priorizar la recepción de inversión extranjera directa (IED), lo cual es apropiado ya que en la Argentina no supera el 2% del PBI, mientras que en el mundo, casi el 30% de la inversión es de origen extranjero. Sin embargo, la cuestión no está nada fácil. En primer lugar, porque los flujos vienen con alzas en las economías desarrolladas y con descensos en Latinoamérica y en segundo lugar, porque la cantidad y calidad de empleo que generen (cuestión muy relevante actualmente en el país) dependerá fuertemente del sector hacia dónde se orienten. Es, en este contexto, que la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI) plantea las claves y los desafíos para el Gobierno.

Según el último informe de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI) al que accedió Urgente24, la meta de la administración del Gobierno de Mauricio Macri de priorizar la recepción de inversión extranjera directa (IED) requiere de unas condiciones que no serán fáciles ni rápidas de instaurar.

¿Por qué es totalmente apropiado? En principio porque la IED "en Argentina no supera 2% del PBI (según estimaciones preliminares habría rondado los 10.000 millones de dólares en 2015) cuando en el mundo (según la UNCTAD) casi el 30% de la inversión es de origen extranjero (en América Latina y el Caribe, 27%; y en las economías emergentes, 30%). Argentina recibió en el último lustro menos de la mitad que Chile y menos del 20% que Brasil.

Además, en Argentina la tasa de inversión interna bruta fija (IIBF) es muy inferior que en la región: apenas supera 17% del PBI, del cual poco más de un tercio es equipo durable de producción -el resto, construcción-; mientras en América Latina y el Caribe la IIBF orilla el 22%. Argentina es uno de los dos países de menor tasa de IIBF en Sudamérica", sostiene el informe.

Sin embargo, la situación de este tipo de inversiones en el mundo no es la mejor para el país. Sucede que, según la UNCTAD, si bien la IED creció 36%, los flujos estuvieron distribuidos de diversa forma, con alzas en las economías desarrolladas (especialmente Norteamérica, donde creció 89%) y con descensos en Latinoamérica  (-11,2%): "Una gran porción de ese alza mundial se explicó por fusiones y adquisiciones (M&A), que crecieron 61%; mientras los niveles en proyectos nuevos (“greenfield”) permanecieron constantes (crecieron 0,9%).

Esto pone en advertencia a Argentina, porque en el mundo las inversiones para proyectos nuevos casi no crecen". Y además -y esto debe preocupar a Argentina- en Latinoamérica las M&A decrecieron 60,2% y los proyectos “greenfield” cayeron 16,2%", advierte DNI.

De ahí que concluye que de repertirse la situación mundial de 2015, "lo más probable es que Argentina pueda esperar inversiones en proyectos ya existentes (que se refuercen por re inversión de utilidades o por inyecciones de capital de sus accionistas) y no sea tan generosa la llegada de inversiones sobre proyectos nuevos".

"En el mundo, el país con mayor recepción de IED en el mundo le 2015 fue EEUU, que recibió 384 billions, seguida de Hong Kong y China y Holanda y el Reino Unido. En Latinoamérica además de caer en Brasil, cayó en Chile (-38%) y Colombia (-15%) y se elevó en Perú (11%). En los últimos años, los principales orígenes de IED a la región han sido EEUU, Holanda, España, Reino Unido, Bélgica y Francia. Y de entre los latinoamericanos los que más han invertido en la región son México y Chile", se detalla.

El otro dilema planteado para este país, es el tiempo. La necesidades de inversiones se espera con mucha ansiedad pero, advierte el informe que la misma requiere de un ciclo donde se destacan:

- el tamaño de mercado (población o PBI),

- riesgo (respeto de los derechos subjetivos),

- apertura comercial (importaciones, exportaciones y marco de relacionamiento con otros mercados),

- costos laborales (salariales y no salariales),

- estabilidad macroeconómica (tasa de inflación, presión tributaria, política cambiaria),

- políticas comerciales (reglas de referencia para el desarrollo de la actividad),

- intensidad y disponibilidad de factores (recursos humanos, insumos, recursos naturales, servicios) y

- ventajas competitivas generales.

¿Qué ocurre en la Argentina? Según DNI, aquí algunos de estos factores están en transición hacia mejoras, pero "otros padecen rigideces difíciles de corregir y otros ofrecen ventajas reconocidas".

De aquí la exigencia de que los cambios macroeconómicos estén dirigidos a seducir inversiones en un marco, que de repetirse, estarán siendo más receptivos los países desarrollados que los emergentes y donde se generan más las inversiones de fusiones, que de nuevos proyectos.

"Hace unos años J. H. Dunning clasificó a la IED, de acuerdo a su motivación de localización, en cuatro grandes tipos: por búsqueda de recursos naturales, búsqueda de mercados, búsqueda de eficiencia, o búsqueda de activos estratégicos. Una cuestión relevante será, pues, evaluar hacia dónde se dirige la IED en Argentina", concluye DNI de modo preliminar.

Ahora, ¿qué beneficio traerá ello respecto al empleo, una cuestión que despierta muchas inquietudes y preocupaciones en el último tiempo? En otras palabras, ¿la llegada de la esperada IED produciría un alto crecimiento del empleo?

El informe destaca que, en este aspecto también se requieren grandes esfuerzos, pues: "según Cepal, la IED ha generado en América Latina más empleos en servicios que en bienes manufacturados (especialmente en call centers y en turismo). Pero  a la vez, midiendo la historia sobre el impacto en el empleo que ha tenido la IED por país puede observase que el resultado depende de cada mercado y sus circunstancias y Argentina (influida por las regulaciones laborales entre otras razones) no ha sido precisamente de las más beneficiadas en la creación de empleo generado por la IED."

De aquí que además de promover la IED, "deberá pensarse en la generación de incentivos para mejorar el impacto en el empleo de la IED en Argentina", analiza.

Como conclusión final, destaca el tiempo como "factor clave" ya que no se tratará de "sucesos sino de procesos", y que habrá que considerar la evolución de 5 relevantes tópicos públicos, para anticipar resultados:

- el marco institucional,

- las ventajas existentes y las potenciales,

- la orientación política del gobierno,

- las reformas efectivas

- y la maduración de los resultados de esas reformas.

... Y uno privado: la evolución de los propios proyectos de las empresas.